
Cuando toneladas de oro son un tesoro inesperado
Una banda encontró más de lo que buscaba
1 minuto de lectura'
Por la cantidad de dinero involucrado, el robo al Northern Bank fue comparado ayer con otro que se produjo hace más de 20 años en el aeropuerto de Heathrow y que pasó a la historia como uno de los mayores atracos ocurridos en Gran Bretaña. Sin embargo, entre ambos hay una diferencia sustancial: el "factor sorpresa".
El 26 de noviembre de 1983, seis ladrones entraron en el depósito que la empresa de transporte de caudales Brink´s-Mat tiene en Heathrow.
Su intención era llevarse tres millones de libras (5,8 millones de dólares) en efectivo, pero hallaron mucho más: 6800 lingotes de oro, por un valor de 50 millones de dólares, y dos cajas de diamantes.
El inesperado tesoro cambió sus planes en forma drástica. Lo que habían previsto como un rápido "trámite" se convirtió en una larga operación, que por ejemplo requirió salir a buscar, a último minuto, un vehículo adecuado para transportar el cargamento. En lugar de cinco minutos, los ladrones demoraron al menos dos horas hasta escapar con su botín.
El siguiente problema al que se enfrentaron los líderes de la banda, Michael McAvoy y Brian Robinson, fue cómo "lavar" los miles de lingotes robados. Y lo peor era que la discreción no era su fuerte: apenas semanas después del robo ambos se mudaron de sus modestas casas en el sur de Londres a una mansión en Kent, que compraron en efectivo. Incluso se dice que McAvoy compró dos rottweilers a los que llamó "Brinks" y "Mat".
Fue entonces cuando se sumó a la banda Kenneth Noye, un criminal experto que llegó a mezclar parte del oro con monedas de cobre para modificar su pureza y encubrir su origen.
Más de 20 años después, unas tres toneladas de oro permanecen desaparecidas. Noye fue capturado con algunos de los lingotes y encarcelado durante 14 años, mientras que McAvoy y Robinson fueron juzgados y condenados a 25 años de prisión.






