Cuba apuesta por Chávez para evitar el colapso energético

Una derrota del líder bolivariano dejaría en duda la continuidad del subsidio petrolero con el que la isla cubre sus necesidades
César González Calero
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29 de septiembre de 2012  

Si hay algo que le preocupe más a Fidel Castro que las dudas que lo acechan en los últimos años sobre su otrora incuestionable inmortalidad es la continuidad en el poder de su discípulo más aventajado, Hugo Chávez, cuyo futuro político se dirime en las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre.

Unos comicios tan decisivos para el mandatario venezolano como para el régimen cubano. Sin el petróleo de Caracas, que fluye sin cortapisas a La Habana, el colapso energético en la isla sería casi inevitable.

Mucho antes de que Chávez ganara su primera batalla en las urnas, en 1998, Fidel ya le había echado el ojo a ese arrebatado militar que trató primero de llegar al poder a la brava.

Pero la relación se cristalizó a principios de la década pasada, cuando los apagones volvieron a iluminar las carencias de la revolución cubana. Y el petróleo del "compañero Chávez" llegó justo a tiempo.

"Te exhorto a que continúes [en el poder]", le espetó Castro en cierta ocasión. Y no lo decía sólo por una mera afinidad ideológica.

Desde hace casi una década, Cuba recibe unos 100.000 barriles diarios de crudo en condiciones preferenciales (dos tercios de su consumo nacional). Según el informe financiero de 2011 de Pdvsa, la compañía petrolera estatal venezolana, Caracas envió a la isla el año pasado 102.000 barriles por día "bajo el esquema de financiamiento mixto de corto y largo plazo".

La alianza política y económica entre Castro y Chávez ha sido providencial para ambos.

El comandante pudo poner freno a los apagones con la instalación de generadores alimentados con combustible para paliar los constantes fallos de las obsoletas centrales eléctricas. Y Chávez, a cambio, recibió un ejército de "batas blancas" para reforzar sus apreciadas "misiones" (programas sociales).

Si Chávez logra una nueva reelección, esa estrecha relación bilateral continuará, al menos hasta que el presidente Raúl Castro logre enderezar la maltrecha economía cubana, un horizonte lejano al día de hoy.

Según varios economistas cubanos, los servicios de salud que Cuba presta a Venezuela le reportan al régimen unos 5000 millones de dólares al año, el mayor ingreso en divisas de la isla.

Pero si el candidato de la oposición, Henrique Capriles, desbanca al líder bolivariano, los acuerdos pueden saltar por los aires.

Las declaraciones de Capriles al respecto han sido ambivalentes. Por un lado, afirmó que no abandonará el ALBA, la alianza estratégica impulsada por Chávez y Fidel y a la que pertenece media docena de países de la región; y, por otro, se mostró decidido a "revisar" los acuerdos suscriptos entre Caracas y La Habana.

"No se podrá continuar regalando nuestro petróleo. [...] Ni una gota de oro negro saldrá gratis del país", declaró hace unos días en referencia al crudo enviado a Cuba y a Nicaragua.

De llegar al Palacio de Miraflores, Capriles tendrá ante sí una disyuntiva difícil de sortear. El candidato opositor es partidario de mantener los programas sociales que instauró el gobierno bolivariano, aunque con cambios en su gestión, pero será difícil que Cuba prolongue la estancia de sus miles de médicos en Venezuela si Chávez queda al margen del poder.

Y sin los más de 44.000 profesionales cubanos (la gran mayoría, del sector de la salud y el deporte) que trabajan en el país sudamericano, misiones como la de Barrio Adentro corren el riesgo de desaparecer.

Más de 31.000 médicos y técnicos sanitarios colaboran en el programa estrella de la política social de Chávez. Su despliegue en los barrios y pueblos con menos recursos contribuyó a consolidar la popularidad del presidente entre las clases más desfavorecidas.

Política rentista

La oposición venezolana lleva años criticando la política rentista ejercida por el chavismo, es decir, la excesiva dependencia del petróleo (que genera el 95% de los ingresos por exportaciones del país) para sufragar las "misiones" y otras políticas gubernamentales.

Pero sin el colchón petrolero (Venezuela cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo) será difícil que la inversión en desarrollo social se mantenga como hasta ahora.

Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la tasa de pobreza en Venezuela pasó del 49% en 1999 (cuando Chávez llegó al poder) al 29% en 2010.

Gracias a la renta petrolera (981.000 millones de dólares entre 1999 y 2011), Venezuela conquistó grandes avances sociales durante los 14 años de gobierno de Chávez.

El país lideró la lucha contra el analfabetismo en la región y ha llegado a tener el menor nivel de desigualdad en América latina, según un reciente informe del Programa de Naciones Unidas para Asentamientos Humanos (Habitat).

Los críticos al gobierno le reprochan que sin precios altos del crudo en el mercado internacional los índices de pobreza no habrían disminuido tanto.

Y el oficialismo, por su parte, argumenta que antes de 1999 los gobiernos de turno ni siquiera dedicaban recursos petroleros a programas sociales.

Una alianza conveniente

Caracas envía petróleo y La Habana, médicos

  • 100.000

    Barriles diariosde crudo

    Le envía Venezuela a Cuba para que la isla cubra sus deficiencias energéticas
  • Financiamiento laxo

    Ese flujo constante de petróleo se practica bajo un esquema laxo "de financiamiento mixto de corto y largo plazo"
  • 5.000

    Millones de dólares

    Los servicios de salud que Cuba presta a Venezuela le reportan al régimen castrista esa suma por año, el mayor ingreso en divisas de la isla
  • Médicos de exportación

    Unos 44.000 profesionales cubanos, la mayoría de los sectores de salud, trabajan en los programas sociales o "misiones" instaurados por Chávez
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