Dardos de Macron, el desaire a Zelensky y la sombra de Trump: Múnich deja al descubierto la grieta transatlántica
La conferencia de seguridad reunió a decenas de líderes en un clima marcado por el distanciamiento entre Washington y las capitales europeas, con Ucrania y la defensa en el centro de la agenda
7 minutos de lectura'

PARÍS.– La 62ª Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) se inauguró este viernes en Baviera donde, hasta el domingo, decenas de jefes de Estado, de gobierno, ministros, militares y grandes empresarios discutirán, en conferencias formales o encuentros informales, sobre la seguridad y la estabilidad en el mundo. En el centro de los debates estará el progresivo “desacoplamiento” entre Estados Unidos y Europa, buscado por la administración Trump.
Aunque la cita es anual, el contexto está, en efecto, particularmente agitado por los cambios en el orden mundial provocados por la política económica y militar de Donald Trump. El año pasado, la violenta diatriba del vicepresidente estadounidense J.D. Vance contra la democracia europea provocó una auténtica conmoción. Este año, los europeos están en guardia.
Este año también la afluencia será notable. Según el sitio de la MSC, “cerca de 50 jefes de Estado y de gobierno han confirmado su participación”. El canciller alemán, Friedrich Merz, abrió los debates a las 13.45 mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, cerró la jornada con un vibrante llamado a “reivindicar los valores de Europa”.
“Europa ha sido vilipendiada como una construcción envejecida, lenta y fragmentada, relegada por la historia. Como una economía sobrerregulada y apática que se alejaría de la innovación. Como una sociedad presa de migraciones bárbaras que corromperían sus preciosas tradiciones. Y, más curiosamente aún, en ciertos ámbitos, como un continente represivo donde la palabra no sería libre y donde los hechos alternativos no podrían aspirar al mismo derecho de ciudadanía que la verdad misma. Ese concepto es anticuado y molesto”, lanzó Macron desde la tribuna de la MSC.
Macron también advirtió que Europa deberá “definir sus reglas de coexistencia” con Rusia una vez que se encuentre un acuerdo de paz para poner fin a la guerra en Ucrania, con el fin de “limitar el riesgo de escalada”.
Por su parte, el canciller alemán anunció que ha iniciado conversaciones con Francia para fortalecer la disuasión nuclear de Europa. Alemania también tiene planes de producir un sistema satelital de detección de misiles para reducir la dependencia de Estados Unidos, mientras que el nuevo gobierno holandés está aumentando un “impuesto a la libertad” para la defensa.
El primer ministro británico, Keir Starmer, por su parte, está abierto a la idea de que Gran Bretaña y sus aliados occidentales participen en una iniciativa multinacional de defensa que podría supervisar la adquisición conjunta de armas y reducir los costos del rearme. Reino Unido también está reconsiderando unirse a la Acción de Seguridad para Europa, un plan de rearme de la Unión Europea (UE).
Aunque están más unidos en torno a la idea de construir una defensa autónoma, los europeos abordan este “Davos de la defensa” bajo la intensa presión de su aliado estadounidense, que les reprocha no tomar suficientemente en sus manos su propia defensa.
Es justamente el trasfondo político lo que pesa sobre la reunión de Múnich. Fue en la conferencia del año pasado cuando JD Vance dejó clara la animosidad de la administración Trump hacia sus aliados europeos en un discurso mordaz en el que argumentó que la “amenaza interna” era mayor que la de Rusia y China. El distanciamiento ha afectado especialmente a países como Alemania.
Este año, JD Vance, que estuvo en Milán para la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno, donde fue abucheado copiosamente, no estará presente en Múnich. Será remplazado por el secretario de Estado, Marco Rubio, que hablará este sábado a las 9, antes que su homólogo chino.
Los europeos “quieren honestidad”, estimó Marco Rubio antes de despegar de Washington. Primero sobre el expediente ucraniano: Rubio iba a asistir este viernes junto al presidente Volodimir Zelensky a una reunión de líderes europeos que intentan influir en las discusiones entre Kiev y Moscú, por ahora monopolizadas por Washington. Ucrania quisiera ampliar sus interlocutores. El jefe de la diplomacia ucraniana, Andriï Sybiga, dijo haber discutido ya en Múnich los “esfuerzos de paz” con su homólogo chino Wang Yi.
Sin embargo, Rubio canceló su participación a último momento, en un gesto que fue interpretado por muchos como una reafirmación de la administración Trump de no dejar que los europeos tengan algún papel en las negociaciones.
El próximo ciclo de negociaciones entre Moscú, Kiev y Washington para intentar encontrar una salida diplomática a la guerra en Ucrania se celebrará el próximo martes y miércoles en Ginebra, anunció el Kremlin.
Justamente, Rusia brillará una vez más por su ausencia. El Kremlin no asiste a Múnich desde que, en 2007, Vladimir Putin lanzó un durísimo ataque contra Estados Unidos y sus aliados por “haber absorbido a los países de Europa Central en la OTAN”, reproches con los que justificó, en parte, su invasión de Ucrania hace casi cinco años.
La conferencia servirá también de marco para evocar el desgaste del orden internacional y la fragmentación del mundo, la disuasión nuclear tras la expiración del tratado New Start o las operaciones de guerra híbrida. Sin olvidar Groenlandia, codiciada por el presidente Donald Trump. La primera ministra danesa Mette Frederiksen debe reunirse antes del domingo con Marco Rubio, esperando una salida pacífica a ese extraño conflicto.
Entre otros participantes figuran el jefe de la diplomacia saudita, Faysal bin Farhan Al Saud; el ministro japonés de Defensa, Shinjiro Koizumi; el presidente finlandés Alexander Stubb; la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas; la ministra británica de Asuntos Exteriores, Yvette Cooper; el gobernador (demócrata) de California, Gavin Newsom; el director del OIEA, Rafael Grossi, o Reza Pahlavi, hijo del antiguo sha de Irán, que ha intentado desde Estados Unidos, donde vive, avivar la revuelta democrática en enero en la República Islámica.
La Conferencia de Múnich sobre Seguridad fue creada por un editor alemán, Ewald-Heinrich von Kleist-Schmenzin, miembro de la resistencia contra el nazismo, que participó en junio de 1944 en un intento de asesinato contra Adolf Hitler. Consciente de la necesidad de crear un espacio de diálogo sobre seguridad y paz durante la Guerra Fría, reunió la primera edición en 1963 en Múnich.
Sesenta personas, entre ellas personalidades eminentes como el politólogo y futuro secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger, estuvieron presentes. Occidental en sus inicios, el evento se amplió a Europa del Este y Rusia a finales de los años 90, y luego se abrió a la India, Japón, Corea del Sur y China.
Múnich vio nacer y prosperar el nazismo, y von Kleist-Schmenzin quiso simbolizar el fin de ese régimen. Dos hoteles son requisados cada año. El Bayerischer Hof, en el centro histórico de la ciudad, ha acogido todas las conferencias desde 1963. Mostrando sus cinco estrellas en una fachada fría de la Promenadeplatz, dispone de 40 espacios para eventos y kilómetros de pasillos, igualmente útiles para encuentros oficiales o secretos. También alberga un spa diseñado por la fallecida arquitecta-decoradora francesa Andrée Putman. A pocos pasos, el Rosewood Múnich también está dedicado al evento.
Cerca de 5000 policías han sido movilizados para patrullar el centro de Múnich durante estos tres días y asegurar la conferencia sobre seguridad. El año pasado, la conferencia recibió a 450 personas, entre ellas más de 50 jefes de Estado y de gobierno, así como 150 ministros. La mitad de los asistentes no era occidental.
Otras noticias de Alemania
Presionada por China y EE.UU. Europa lanza una apuesta ambiciosa para asegurar su futuro, pero persisten las divisiones internas
“Grupo de los seis”. La nueva apuesta de las potencias de la Unión Europea para mantener su relevancia geopolítica
De 800 años. La leyenda maldita detrás de la catedral donde reposan los restos de los Reyes Magos
1Con el aval de León XIV, el cardenal “Tucho” Fernández le puso un freno al desafío lanzado por los lefebvristas
2Favores, regalos y acceso: el sistema de beneficios que Epstein ofrecía a su círculo
- 3
Vuelos cancelados, heridos y alerta máxima: Barcelona vive una jornada de vientos extremos
4Por qué los mexicanos trabajan tantas horas y por qué es difícil que cambie con la reducción de la jornada




