De comunista a conservador
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TEGUCIGALPA (AFP).- Porfirio Lobo Sosa, de 61 años, el candidato del conservador Partido Nacional (PN), será el próximo presidente de Honduras, si se confirman los resultados preliminares de las elecciones celebradas ayer.
De sonrisa fácil y trato afable, "Pepe" Lobo, como se lo conoce en Honduras, necesitará mucho más que carisma para conciliar a una sociedad dividida tras el golpe de Estado que depuso a Manuel Zelaya.
Lobo, criado en una rica e influyente familia de la provincia oriental de Olancho -la misma tierra donde nació Zelaya-, flirteó con el comunismo en su juventud. Su paso por la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, en los años 80, le valió el calificativo de "izquierdista" en su juventud. Curiosamente, terminó militando en el Partido Nacional, el más derechista de Honduras.
Pese a que también estudió en Estados Unidos, los sectores más conservadores del PN siguen viendo con cierta preocupación su pasado izquierdista.
La estrategia de su más directo rival, el liberal Elvin Santos, ha sido vincularlo con Zelaya e incluso con el presidente venezolano, Hugo Chávez. Sin embargo, Lobo no condenó el golpe de Estado en ningún momento y votó en su día en el Congreso a favor de la destitución del mandatario. Para el analista Efraín Díaz, Lobo representa "la tradición caudillista de Honduras".
Diputado desde 1990 y presidente del Congreso durante el gobierno de Ricardo Maduro (2002-2006), fue candidato presidencial del PN en las elecciones de 2005, en las que perdió por tan sólo 73.000 votos ante Zelaya. Su propuesta de introducir la pena de muerte y de luchar con mano dura contra la delincuencia le costó entonces la presidencia, según los expertos. A pesar de los recelos por su pasado izquierdista, el PN volvió a confiar hace un año en este licenciado en administración de empresas para luchar por la presidencia del país.
Si finalmente alcanza la presidencia, Lobo ya ha anunciado que creará un gobierno de unidad nacional. Hace un par de días, afirmó que la solución a la grave crisis institucional que vive el país pasa por un diálogo con Zelaya, pero evitó pronunciarse sobre la eventual restitución en el poder del mandatario derrocado, que será debatida pasado mañana en una sesión extraordinaria del Congreso.
"Aquí tiene que haber un diálogo y va a haber un diálogo con todos los actores, incluido Manuel Zelaya", señaló Lobo. Para el virtual presidente electo de Honduras, un diálogo con Zelaya podría hacer cambiar la actitud de la comunidad internacional hacia el país.
Su plan de gobierno para la próxima legislatura pasaría por tres ejes: "Creación de empleo, seguridad y defensa de los principios democráticos".






