
Decapitaron en Irak a uno de los rehenes estadounidenses
Lo ejecutó un grupo terrorista liderado por Al-Zarqawi, vinculado con Al-Qaeda
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BAGDAD.- El grupo terrorista Un Dios, Una Guerra Santa, liderado por el jordano Abu Musab al-Zarqawi y vinculado con Al-Qaeda, decapitó a uno de los rehenes estadounidenses secuestrados la semana pasada en pleno centro de Bagdad, y lanzó un nuevo ultimátum de 24 horas sobre la vida de los otros dos cautivos, otro norteamericano y un británico.
Las imágenes de la ejecución fueron difundidas ayer por Internet y provocaron una fuerte conmoción en Estados Unidos y en Irak.
Una fuente estadounidense confirmó ayer el asesinato de Eugene Armstrong, secuestrado junto al norteamericano Jack Hensley y el británico Kenneth Bigley.
"Su cuerpo fue encontrado e identificado", admitieron funcionarios en Washington. Los tres rehenes trabajaban para una de las cientos de empresas extranjeras con contratos para la reconstrucción de Irak.
Más temprano, el grupo terrorista había difundido por Internet un video en el que aparecían varios hombres encapuchados, uno de los cuales leyó un comunicado otorgando un plazo de 24 horas para los otros rehenes. Después, uno de los hombres procedió a decapitar a Armstrong con un cuchillo y colocó la cabeza sobre la espalda de la víctima.
Detrás de los encapuchados aparece la bandera del grupo de Al-Zarqawi, uno de los líderes terroristas más buscados del mundo, junto con Osama ben Laden.
El sitio de Internet Ansarnet dijo que fue el propio Al-Zarqawi quien cortó la cabeza del estadounidense.
El grupo Un Dios, Una Guerra Santa había emitido anteayer un ultimátum de 48 horas para que fueran liberadas todas las prisioneras iraquíes de las cárceles de Abu Ghraib y Um Qasar, como condición para respetar la vida de los tres rehenes.
Según Estados Unidos, las únicas dos mujeres que mantiene encarceladas son dos científicas que trabajaban para Saddam Hussein en el programa de armas químicas y biológicas, entre ellas Rihab Rashid Taha, conocida como la "Dra. Gérmen", pero dijo que no están en esas prisiones.
Por lo menos 135 trabajadores extranjeros fueron secuestrados en Irak desde abril. La mayor parte de ellos fue luego liberada y varios fueron asesinados.
En mayo pasado, Al-Zarqawi reivindicó el secuestro y el asesinato del estadounidense Nicholas Berg y en junio, el del surcoreano Kim Sun.
En tanto, no hay noticias sobre la suerte de dos trabajadoras humanitarias italianas secuestradas hace tres meses, y de dos periodistas franceses.
El grupo de Al-Zarqawi desmintió en las últimas horas que las voluntarias italianas estuvieran en su poder. Y en un nuevo ultimátum de 24 horas a Estados Unidos, el líder terrorista insistió en la liberación de todas las mujeres detenidas, so pena de seguir con las ejecuciones de rehenes.
Antes del video difundido ayer, el sitio de Internet Al-Islah (la reforma) ya informaba sobre el asesinato de uno de los estadounidenses, aunque no precisaba de cuál de ellos se trataba.
Mientras se aguardaba por la suerte de los tres cautivos, el premier interino iraquí, Iyad Allawi, había dicho desde Londres: "Estamos determinados a no negociar con los secuestradores y no negociar con los terroristas. Esta es nuestra fuerza".
La esposa de Hensley, Patty, había pedido anteayer a las autoridades norteamericanas que cedieran a las demandas de los raptores para salvar la vida de su marido.
También el gobierno de Tony Blair, y el hermano de Bigleys, Philip, pidieron por la liberación del rehén británico. "Ken ha trabajado durante más de 10 años en el mundo árabe, tiene amigos árabes y aprecia la cultura islámica", clamó su hermano.
En tanto, la espiral de violencia no cesaba ayer en distintos puntos del país. Un grupo de prominentes clérigos sunnitas antiestadounidenses dijeron que dos altos miembros de esa comunidad fueron asesinados en Bagdad en las últimas 24 horas, lo cual desató nuevos temores de enfrentamientos entre ese sector y grupos chiitas.




