
Dolor y desconcierto entre los argentinos que viven en Turquía
Crece la alarma por la ola de atentados
1 minuto de lectura'
Cuando oyó el estruendo, Rita Aytash, una argentina que vive en Estambul desde hace 17 años, pensó que se trataba de un terremoto. "Como el de 1997", se dijo. Estaba a 500 metros del consulado británico, en el barrio de Taksim, la zona céntrica de Estambul, "algo así como la 9 de julio en Buenos Aires". Caminaba hacia la escuela de arte en la que trabaja como directora de danzas latinas.
El recuerdo todavía fresco de los ataques del sábado último contra dos sinagogas la trajo a la realidad: la ciudad donde vive había sido víctima de otro atentado.
Cinco minutos después, Liliana Abraham, otra argentina residente en Estambul, pensó lo mismo cuando oyó desde su casa la segunda gran explosión: "Es un temblor", supuso. Pero las paredes no temblaron. Prendió el televisor y vio las terribles imágenes de la destruida sede del banco HSBC, en el barrio de Levent. Lo primero que hizo fue ir a retirar a su hija de 16 años del colegio británico en el que cursa el secundario.
Liliana y Rita conforman la pequeña comunidad argentina de unas 30 personas que residen en Estambul. Aunque si se suman sus familias -muchas argentinas están casadas con turcos- la comunidad se eleva a unas 55 personas. Si bien ninguno de ellos estuvo entre las víctimas, según informó a LA NACION el embajador de nuestro país en Ankara, Sebastián Lucas Brugo Marcó, los argentinos residentes en Estambul viven con angustia los ataques que sufrió la ciudad ayer y que se sumaron a los del sábado.
Rutina alterada
"Si bien había amenazas, nadie esperaba una cosa así", dijo el embajador argentino.
"Es una pena el daño que le hacen al pueblo turco. No entiendo por qué eligen a Turquía", se lamentó Rita, de 48 años, que vivió hasta los 31 en el partido de Vicente López, provincia de Buenos Aires.
Hoy vive en el lado asiático de Estambul y cruza todos los días en barco el estrecho del Bósforo para ir a trabajar. Si bien la escuela donde enseña danzas suspendió las clases ayer ("nadie tenía muchas ganas de bailar después de los ataques", dijo), Rita intentará continuar con su vida normal, aunque tratando de evitar ciertas calles. Lo mismo tratarán de hacer otros dos maestros argentinos que enseñan tango y flamenco en su colegio.
Liliana, santiagueña y residente en Estambul también desde hace 17 años, dijo que ya había cambiado algunos de sus hábitos después de los atentados del sábado. La familia de Liliana, que vive en Turquía desde que su marido fue trasladado allí por la empresa italiana en la que trabajaba, trata de evitar los comercios de origen norteamericano y los shoppings. "Es lamentable lo que está pasando", dijo angustiada a LA NACION.
Aunque los atentados de ayer la asustaron, Liliana afirmó que en Turquía siente menos temor que en la Argentina. "Acá uno se siente seguro, no hay robos en las calles, como allá", afirmó.
Maradona, Ortega y el tango
Rita comentó que Turquía es un país donde los argentinos son bienvenidos. "A pesar de las diferencias culturales, el argentino es muy querido acá", contó. Parte de la explicación está en el gusto de los turcos por dos típicos "productos de exportación" argentinos: el fútbol y el tango. Diego Maradona y Ariel Ortega (jugó en el equipo local Fenerbahce) son famosos en Turquía.
En tanto, el tango, que llegó al país en los años 30 proveniente de París, apasiona a los turcos, que tienen academias y componen temas en su idioma. Según relató el embajador argentino, el gusto por la música porteña es tal que en las fiestas de casamiento, los novios, en lugar de bailar el vals, danzan al compás de La Cumparsita.
Además, como explicó Rita, "los turcos son mediterráneos, como los españoles, los italianos y los árabes que emigraron a la Argentina. Son cariñosos, no fríos como los sajones. Eso, sumado a que éste es un país moderno y cosmopolita, hace que al argentino no le cueste vivir aquí".
"La gran pregunta ahora, la que nadie puede contestar es: "¿Por qué Turquía?" -dijo, preocupado, el diplomático argentino-. Los turcos están espantados y sorprendidos y se preguntan: "¿Qué hicimos nosotros para merecer esto?"."
Según el embajador, es difícil encontrar respuestas porque Turquía, un país musulmán, no es parte de la ocupación de Irak. Si bien ofreció enviar tropas en la posguerra, la propuesta fue rechazada desde Bagdad.
1
2Los lefebvristas rechazaron una propuesta del Vaticano y confirmaron que ordenarán obispos
- 3
Crece el reclamo para que expulsen al expríncipe Andrés de la línea de sucesión a la corona británica: cómo es el proceso
4Una pista, una llamada clave y suerte: cómo un fotógrafo logró la imagen del expríncipe Andrés que dio la vuelta al mundo

