
Duro revés para la candidata de Lula
Por Rodrigo Mallea Especial para lanacion.com
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A seis meses de las elecciones presidenciales, Ciro Gomes, el tercer candidato mejor ubicado para suceder a Lula da Silva en la elección presidencial brasileña pateó el tablero y se pronunció públicamente a favor del opositor José Serra, a quién se refirió como un candidato "más preparado, legítimo y capaz" que la candidata oficialista, Dilma Rousseff.
Esta crítica llega en momentos en que la elección comienza a polarizarse y la oposición concentra sus esfuerzos en mostrar a Serra como un político con vasta experiencia política frente a la candidata de Lula, que disputará por primera vez un cargo electivo.
La fuerte declaración del máximo exponente del Partido Socialista Brasileño (PSB) tiene una sola explicación: el hartazgo de las reiteradas maniobras de Lula como las de su propio partido tendientes a sepultar su candidatura presidencial.
La obsesión de Lula por retirar a Gomes del tablero electoral obedece a su intención de polarizar la elección entre Serra y Rousseff -algo que hasta la fecha viene logrando- y al mismo tiempo evitar que su candidatura de centro-izquierda le quite votos a su candidata en lo que promete ser una ajustada elección.
Para ello, en el transcurso del año pasado el propio Lula se hizo cargo de las negociaciones ofreciéndole a Gomes la candidatura de la gobernación de San Pablo con el apoyo incondicional del Partido de los Trabajadores (PT) a cambio de su desistencia presidencial.
No obstante, Gomes, un veterano político que ya disputó la presidencia en 1998 y 2002 -ocupando el tercer y cuarto lugar respectivamente- se mantuvo aferrado a la idea de disputar una vez más la primera magistratura.
Ante este escenario las negociaciones comenzaron a tomar la forma de presiones políticas sobre su partido, que alcanzaron su ápice en el encuentro que Lula mantuvo a comienzos de año con el presidente del PSB, el gobernador pernambucano Eduardo Campos, quien le prometió al mandatario brasileño realizar los esfuerzos necesarios para ponerle fin al sueño presidencial de Gomes.
Los movimientos de Campos dieron resultado y estos días logró el apoyo necesario de su propio partido para terminar con la candidatura de Gomes, lo que desembocó en la dura reacción del precandidato al Planalto.
El cálculo de la cúpula del PSB consistió en sacrificar la candidatura de Gomes y alinearse detrás de Rousseff a cambio del apoyo del PT en varios estados como también la garantía de ocupar cargos políticos en un eventual gobierno de la candidata de Lula.
Atrás parece haber quedado la otrora excelente relación entre Gomes y Lula que se remonta a la elección presidencial del 2002, cuando Gomes obtuvo el cuarto lugar y se pronunció a favor de la candidatura del metalúrgico en un momento crucial de la contienda, gesto que le fue recompensado con un cargo en el ministerio de Integración Nacional durante el primer gobierno de Lula. Gomes también había sido uno de los mayores defensores de Lula durante el peor momento del mensalao, el escándalo de corrupción que se desató en el 2005 y diezmó a la cúpula del PT.
El malestar personal que Gomes siente en estas horas con Lula y su propio partido -que estos días harán lo imposible para tranquilizarlo- lograron algo que hasta hace poco parecía imposible: un fuerte elogio a Serra, que es un político que Gomes nunca logró digerir, y que ahora es visto según él como el dirigente "más capaz de enfrentar la crisis que conoceremos en uno o dos años".
No sólo el comando electoral del PT logró enemistarse con una importante figura política que tiene el apoyo del 10% del electorado frente a una elección cada vez más polarizada, sino que además parece ir a contramano de lo que indican los escenarios electorales con Gomes fuera de la contienda, que favorecen más a Serra que a Rousseff.
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