Duro revés para Macron: renuncia el responsable de la reforma jubilatoria

Largas colas para esperar el tren en la Gare Saint-Lazare de París
Largas colas para esperar el tren en la Gare Saint-Lazare de París Fuente: AFP
Después de 12 días de paro, Jean-Paul Develoy tuvo que dimitir por un escándalo de incompatibilidad con su cargo público
Luisa Corradini
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17 de diciembre de 2019  

PARÍS.- Lo último que necesitaba el gobierno de Emmanuel Macron después de 12 días ininterrumpidos de huelgas que paralizan a Francia, era el serio "tropiezo" de Jean-Paul Delevoy, alto comisionado para la jubilación, que terminó forzándolo a renunciar.

Solo bastaron diez días de revelaciones periodísticas para que ese "hombre de diálogo", apreciado por el presidente y su primer ministro, Édouard Philippe, pero, sobre todo, por sus interlocutores sindicales, cayera estrepitosamente de su pedestal. La primera salva apareció publicada por el periódico Le Parisien el 8 de diciembre, que reveló un "olvido" en la "declaración de intereses" que todos los funcionarios franceses deben hacer ante la Alta Autoridad para la Transparencia de la Vida Pública (Hatvp) antes de integrar el gobierno.

Delevoy no declaró su función de administrador del Instituto de Formación de la Profesión del Seguro (Ifpass), donde había ingresado en 2016, antes de entrar al gobierno. Inscripta en la Constitución, una regla de oro de la administración francesa estipula que ningún miembro del gobierno puede ejercer otro puesto además de su función oficial y, sobre todo, recibir otra remuneración. "Una omisión por descuido", se defendió el interesado en un primer tiempo, que agregó.

Pero la tentación fue demasiado grande para los opositores al proyecto de reforma de presentar al "señor jubilación" como el portaestandarte del mundo de los lobbies. Delevoy intentó inútilmente calmar la situación renunciando rápidamente al Ifpass. Y la semana decisiva para la reforma comenzó así bajo los peores augurios. En la manifestación del 10 de diciembre, los eslóganes anti-Delevoy fueron legión. Poco después se supo que el alto funcionario también dirigía el think tank Parallaxe y cumplía funciones en el grupo de formación IGS. Según los medios, Delevoy habría percibido 16.000 euros de este último organismo después de su ingreso al gobierno, el 3 de septiembre de 2019, lo que constituye un delito penal.

El 13 de diciembre, la justicia solicitó precisiones a la HATVP sobre la declaración de intereses de Delevoy. Sin embargo, en plena tormenta social, el primer ministro decidió reiterarle su confianza.

"Cuando tuvo la certeza de que algo no estaba bien en su declaración de intereses, no solo renunció a los puestos por los que no estaba remunerado, sino que se comprometió a devolver de inmediato las sumas que percibió en otros casos [unos 140.00O euros]. Creo que su buena fe es total", dijo Philippe.

Pero la transparencia es a veces víctima de la aritmética. Apenas el jefe del gobierno había terminado de defender a su alto comisionado, apareció una versión corregida de su declaración ante la HATVP: no eran tres, sino 13 puestos (11 de ellos no remunerados) los que constaban en el documento. Aunque Delevoy justificó esas omisiones por la naturaleza asociativa de esas actividades, la nueva atestación dinamitó la tesis según la cual los blancos en su primera versión eran simples "olvidos".

En una entrevista concedida al vespertino Le Monde, el funcionario habló finalmente de un "error", que estimó haber "reparado". Pero su posición se volvió inviable a medida que se endurecía la relación entre los sindicatos -que exigen el retiro de la reforma- y el gobierno, consciente de que el debate de fondo sería parasitado por el escándalo. En las últimas horas, de la ultraderechista Reunión Nacional de Marine Le Penn a la ultraizquierdista Francia Insumisa, pasando por el Partido Socialista, una nueva salva de críticas se abatió sobre Delevoy, acusado abiertamente de corrupción.

La oposición exigió su cabeza, mientras numerosos diputados de la mayoría hicieron conocer su preocupación. Ayer, Macron "lamentó" tener que aceptar la renuncia de Jean-Paul Delevoy. El "gran ordenador" de la futura jubilación será reemplazado "en breve plazo".

Pocas horas más tarde, un artículo del semanario Marianne reveló haber descubierto un décimo-cuarto puesto no declarado del alto funcionario.

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