Coronavirus: EE.UU. llega a un nuevo récord diario de casos y Trump celebra otra baja del desempleo

Trump, enfocado en la economía.
Trump, enfocado en la economía. Fuente: AP
Rafael Mathus Ruiz
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2 de julio de 2020  • 11:38

WASHINGTON.- Fue el peor día, cinco meses después del inicio del calvario, y cuando ya otros países empieza a dejarlo en el pasado. Estados Unidos superó por primera vez los 50.000 casos diarios nuevos de Covid-19, un nuevo pico de la pandemia del nuevo coronavirus en la primera potencia global, justo antes del feriado más importante del año, el 4 de julio, día de la independencia, cuando millones de personas se preparan para viajar y disfrutar del verano, abriendo otro riesgoso frente de contagios.

Detrás del fuerte rebrote del virus aparece la reapertura prematura de muchos estados, una movida que llevó a la economía a crear casi 5 millones de puestos de trabajo en junio, y redujo el desempleo al 11,1 por ciento.

Pero, lejos de aplanarse, la curva de casos ha vuelto a empinarse como en abril, cuando Nueva York desplazó a Italia como el epicentro global de la pandemia, y el país se aisló - aunque sin llegar a encerrarse en una cuarentena estricta - para intentar detener la propagación del virus. El foco ahora está en California, y en tres estados republicanos del sur del país que levantaron demasiado pronto las restricciones, sin seguir los lineamientos de los expertos: Texas, Arizona y Florida.

Ayer, Estados Unidos registró 50.655 casos nuevos, según la Universidad Johns Hopkins, y las últimas cifras que los estados más comprometidos sugieren que la tendencia está, por ahora, lejos de revertirse.

"Lo que hemos visto en los últimos días es un aumento en los casos que va mucho más allá de los peores picos que hemos visto. Esa no es una buena noticia", indicó el doctor Anthony Fauci, principal epidemiólogo del país, en una entrevista con la BBC. "Debemos tener eso bajo control, o nos arriesgamos un brote aún mayor en los Estados Unido", agregó.

La mejora de la economía podría chocar contra una pared. El rebrote levó a varios estados a dar marcha atrás con sus planes de apertura. Ayer, el gobernador de California, Gavin Newsom, que había trazado una cautelosa reapertura, dio marcha atrás y anunció nuevas restricciones para los bares, restaurantes y vinerías, entre otros negocios, en gran parte del estado, el más poblado del país. En Nueva York, el gobernador, Andrew Cuomo, decidió postergar la fecha para que la gente pueda volver a comer dentro de los restaurantes. Texas cerró los bares, y esta semana dueños de locales montaron una protesta en la capital, Austin, declarando: "Bars Lives Matter", una copia del movimiento contra el racismo y la brutalidad policial.

Lejos de trazar un cambio de rumbo ante el recrudecimiento de la pandemia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró en una improvisada conferencia de prensa en la Casa Blanca la nueva baja del desempleo.

"La crisis se está manejando", dijo Trump. "China la tuvo muy temprano. Y ahora está bajo control. Y Europa la tuvo muy temprano. Y ahora está bajo control. Nosotros los seguimos con este terrible virus de China. Y también lo estamos controlando. Algunas áreas están siendo golpeadas, no les está yendo muy bien. Algunos lo estaban haciendo muy bien, y pensamos que se habría ido, y ahora se incendian y estamos apagando los incendios", describió.

Más que responder al recrudecimiento de la pandemia, Trump dedicó la mayor parte de su mensaje a repasar los números del mercado laboral de junio. Estados Unidos creó 4,8 millones de empleos en medio de la reapertura - apresurada, según los expertos, en muchos casos- de los estados del país, que permitió el regreso de muchos negocios y la recontratación de trabajadores que habían sido suspendidos o despedidos al inicio de la pandemia. El desempleo bajó al 11,1%, informó el Departamento del Trabajo.

"Hicimos lo correcto, la cerramos, hubiéramos perdido millones de vidas. Y ahora la estamos abriendo, y se está abriendo más rápido de lo que cualquiera pensó que sería posible, y más exitosamente", dijo Trump, con la mirada puesta en la economía. Pero al menos seis estados han dado marcha atrás con la reapertura, y otros 13 han puesto en pausa sus planes ante el recrudecimiento de la pandemia.

Y pese a la mejora en el empleo, sólo uno de cada tres empleos perdidos durante la pandemia ha regresado, y analistas temen que el rebrote actual, y la decisión de los estados de dar marcha atrás con la apertura vuelva generar otra ola de despidos, y aún millones de norteamericanos siguen solicitando seguro de desempleo semana tras semana.

Ayer, Trump dio un giro en su mensaje al respaldar el uso de barbijos, una de las principales recomendaciones del gobierno federal y de los expertos para controlar la pandemia. El presidente había evitado ser visto en público utilizando un tapabocas, y había renegado de pedirle a la gente que lo hiciera. Pero en una entrevista con la cadena Fox Business, Trump dijo que está "a favor" de las mascarillas, y que las ha utilizado y las utilizaría en público, en parte porque cree que le queda bien.

"Me gustó como me veía, creo que estaba bien. Era una máscara negra, y pensé que se veía bien. Parecía el Llanero Solitario", afirmó.

Su virtual rival en las elecciones presidenciales de noviembre, Joe Biden, volvió a deshilacharlo en un discurso. Biden dijo que el informe del mercado laboral era "noticia positiva", pero puso el acento en los millones de empleos que todavía no se han recuperado, y volvió a criticar a Trump por su falta de liderazgo.

"Para todos aquellos cuyo trabajo no ha vuelto, para todos los que no poseen acciones, que no pueden obtener el préstamo a través de conexiones, ¿esto se siente como una victoria?", se preguntó Biden. "Para los padres que están preocupados de que sus hijos no puedan regresar a la escuela en el otoño, ¿sienten que esto es 'Misión cumplida?' O para las personas en los estados donde Covid-19 está aumentando, y estamos viendo récords de infecciones, ¿sienten que esta crisis está bajo control?", cerró.

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