
EE.UU. vigilará a los ilegales con un brazalete electrónico
Por falta de espacio en las cárceles
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WASHINGTON.- Como cada día hay menos espacio en las prisiones, Estados Unidos comenzó a ponerles brazaletes electrónicos a muchos inmigrantes ilegales para poder vigilarlos, en vez de mantenerlos detenidos hasta su deportación.
Esta decisión forma parte de un programa piloto que comenzó a ser probado en Miami con 100 extranjeros indocumentados, considerados de buena conducta y de bajo riesgo. En vez de permanecer en el centro de detención de Krome, estarán con sus familias mientras esperan la decisión final del juzgado de migraciones.
Además de la superpoblación en las prisiones, la decisión de usar brazaletes electrónicos responde también a una razón económica. El número de personas detenidas por problemas migratorios no baja de 190.000 en todo el país. Si bien no hay un registro oficial, se estima que los extranjeros ilegales llegan a 7 millones en todo el país.
Mantener ese número de detenidos le cuesta al Estado 10.000 millones de dólares por año (a razón de 53.000 dólares por cada uno).
En cambio, un brazalete electrónico cuesta poco más de 3 dólares. Ese no es, sin embargo, el costo final de la cuenta, pues hay que agregarle el valor del monitoreo, cuyo monto no ha trascendido.
Una vez que concluya el programa en Miami, dentro de seis meses, el proyecto del Departamento de Seguridad Interior es ponerlo en práctica en Baltimore, Filadelfia, Minnesota, Denver, Kansas City, San Francisco y Portland.
Si bien la presión sobre los extranjeros ilegales aumentó desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, la tenaza del recientemente creado Departamento de Seguridad Interior comienza a apretar con más fuerza ahora, que toda la maquinaria de controles está bien aceitada.
Los inmigrantes ilegales pueden pasar meses detenidos antes de ser deportados al país de origen. Pero si son acusados de un delito federal, como falsificación de documentos, permanecen detenidos hasta su condena y reclusión en una cárcel.
El monitoreo electrónico de los inmigrantes es parte de un programa nacional de Supervisión Intensiva, que se puso en marcha en los primeros días de este año en Detroit y Anchorage, Alaska. Allí fue probado con unas 60 personas, pero el plan tendrá su prueba de fuego en Miami, una de las puertas de entrada más importantes de Estados Unidos y donde el crecimiento del número de indocumentados fue explosivo en los últimos tres años.
La utilización de brazaletes electrónicos es de uso habitual para el seguimiento de detenidos por delitos comunes. Es común verlo en menores de edad que concurren a escuelas secundarias en barrios marginales del área metropolitana, que siguen en libertad vigilada mientras se tramita el proceso judicial.
Los brazaletes que se les coloca a los inmigrantes ilegales en el tobillo son de plástico negro, que no pueden ser quitados en ningún momento, ni siquiera para bañarse o dormir.
Temor a fugas
Pero este programa es opuesto a otro que terminó ayer en Connecticut, después de varios meses de prueba. En vez de dejarlos en libertad, los agentes federales mantenían detenidos a los extranjeros indocumentados para reducir el número de aquellos que se escapaban antes de ser deportados.
Según el Departamento de Seguridad Interior, 400.000 inmigrantes ilegales se fugaron después de haber sido detenidos.
La presión del Departamento de Seguridad Interior sobre los inmigrantes está llenando de dificultades el ingreso en este país.
El impacto del terrorismo y la caída de empleo se conjugaron para hacer que los inmigrantes, que en la década de 1990 eran bien recibidos para cubrir los puestos de trabajo que se abrían con el boom del crecimiento económico ahora sufran mayores restricciones para ingresar.
Hoy, por ejemplo, entra en vigor la reducción del número de visas para profesionales que quieren trabajar en Estados Unidos. De 162.000 visas para trabajadores calificados se pasará, a partir de hoy, a sólo 65.000.
En la década de 1990, con la explosión de la economía y de las compañías tecnológicas, Miami se convirtió en un polo de atracción para ingenieros, técnicos en computación, analistas de sistemas y licenciados en informática. Quienes quieran ingresar a partir de ahora, aun estando contratados por una compañía norteamericana y con los papeles en regla, sufrirán los inconvenientes de las nuevas exigencias de inmigración.
Antes de esta nueva medida, el gobierno de George W. Bush suspendió el programa de pasajeros en tránsito y comenzó a exigir visa a los turistas que deben hacer conexión de vuelos internacionales en alguno de los aeropuertos norteamericanos.




