EI líder de EI habría huido ante la caída inminente de Mosul
Según fuentes de inteligencia, Al-Baghdadi abandonó la ciudad, considerada capital del califato, que está a punto de ser conquistada; se hallaría en un área desértica remota
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BAGDAD.- Escurridizo como la arena del desierto que cubre la región, el líder de Estado Islámico (EI), Abu Bakr al-Baghdadi, se habría escapado de la ciudad de Mosul ante el avance del ejército regular, según fuentes de inteligencia iraquíes y norteamericanas, y estaría enfocado exclusivamente en su propia supervivencia, en una clara señal de la fragilidad del "califato" que instauró el jefe jihadista.
Nadie puede confirmar hacia dónde ni cuándo salió Al-Baghdadi, que en 2014 se declaró líder de todos los musulmanes precisamente desde la Gran Mezquita de Mosul, luego de que sus fuerzas avanzaron invencibles desde Siria sobre las planicies del norte de Irak al ritmo de degüellos mediáticos, ejecuciones masivas y conversiones forzadas.
Los rangos medios y soldados rasos de EI que siguen batallando en Mosul, tras la salida intempestiva de su jefe, están dando "una pelea muy dura" a nivel táctico, según fuentes militares, pero ya no constituyen una fuerza integrada. Sobre todo a medida que el ejército iraquí y la coalición aérea internacional que lo respalda fueron diezmando los centros de comando, los arsenales donde escondían armamentos e incluso autos con explosivos.
Más de la mitad de los 6000 combatientes que los mandos de EI dejaron para defender la ciudad murieron en las últimas semanas, según Hisham al-Hashimi, autor de un libro sobre el grupo jihadista.
"El juego terminó. Ellos perdieron esta pelea y lo que estamos viendo es una acción dilatoria", dijo el brigadier general Matthew Isler, de la fuerza aérea de Estados Unidos. "La inevitabilidad de su destrucción es sólo una cuestión de tiempo", agregó el general Rupert Jones, subcomandante de la coalición internacional.
Si bien la caída de Mosul, la segunda ciudad del país, pondrá fin al control territorial de EI en el norte de Irak, el gobierno y sus aliados se preparan para una nueva fase de la lucha. La milicia jihadista dejaría la pelea abierta para actuar como guerrilla urbana, como sucedió tras la invasión norteamericana de 2003, donde luego de algunas semanas sin oposición verdadera comenzó la resistencia de grupos clandestinos que actuaban con tácticas terroristas y sumieron el país en el caos.
Las fuerzas iraquíes trabajaban ayer en el desminado de los barrios del Oeste arrebatados en los últimos días a EI, antes de retomar su avance hacia el casco viejo. "Nos hemos centrado en la consolidación de las zonas liberadas y el desminado de las bombas disimuladas en algunas casas", explicó el coronel Abdel Amir al-Mohamedawi, de la unidad de elite de las fuerzas iraquíes.
Las tropas iraquíes reconquistaron en estos días un barrio administrativo en el que se encuentran la sede del gobierno de la provincia de Nínive, el cuartel general de la policía y el museo de Mosul, todas victorias que constituyen una etapa decisiva hacia la futura liberación del casco viejo. Aunque los daños patrimoniales son considerables.
"El museo está completamente vacío de todos los artefactos, que fueron robados, posiblemente contrabandeados", dijo el general Ali Kadhem al-Lami, de la policía federal iraquí. Se cree que el grupo robó piezas antiguas para venderlas en el mercado negro y financiar sus operaciones, como ha venido haciendo con cada museo que encontró a su paso. En la entrada principal del Museo de Mosul quedaba ayer un puñado de libros de historia que nadie encontró de utilidad junto a una bolsa abandonada con carteles de exposiciones pasadas.
Pero el avance continúa y el gobierno iraquí anunció ayer la reconquista de otros dos barrios en el marco de la ofensiva que lanzó el 19 de febrero para retomar el oeste de Mosul y borrar a EI del mapa del país mesopotámico.
Desde marzo de 2015, con la liberación de la ciudad de Tikrit, y a lo largo de 2016, la organización jihadista fue perdiendo casi todos los territorios conquistados en su avance relampagueante y avasallador de 2014.
Incluso en Siria el retroceso es evidente. En el norte del país, que lleva seis años en guerra, EI se enfrenta a dos ofensivas: la de las fuerzas del régimen, apoyadas por Rusia, y la de una alianza con respaldo de Estados Unidos, que se acerca a su bastión en la ciudad de Raqa.
La noche del martes, las fuerzas del régimen sirio le arrebataron a EI la estación de bombeo de agua de Aleppo, que los jihadistas controlaban desde que fueron expulsados de la ciudad, en diciembre pasado. Desde entonces dejaron a los sufridos habitantes de la antigua capital económica del país, hoy en día devastada, sin agua corriente.
Pero ¿dónde está Al-Baghdadi? Fuentes de inteligencia estiman que se oculta entre civiles que simpatizan con su causa en alguna aldea del desierto, más que junto a los combatientes atrincherados en las áreas urbanas donde se desarrolla la acción.
Agencias AFP, AP y Reuters
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