El deseo de la autodeterminación se cocina a fuego rápido en Europa

Francesca Gambarini
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19 de septiembre de 2014  

MILÁN.- No sólo Escocia. Y no sólo Cataluña. No debe tomarse (o por lo menos no del todo) por euroescépticos a los separatistas que viven dentro de las fronteras del Viejo Continente y que en estos días siguen con atención la suerte de los dos casos emblemáticos del momento, desgarrados entre el deseo de autodeterminación y los sentimientos patrióticos. Están listos, de ser necesario, para hacerse fuertes después de la experiencia de Escocia, y también para dibujar el mapa de una Europa casi medieval, como el que exhibe la Alianza Libre Europea, a la que pertenecen más de 30 movimientos, entre separatistas, autonomistas y nacionalistas. A continuación, los más destacados.

En Italia

El sueño de la "Padania libre" nunca se apagó en el corazón de los integrantes de la primera hora de la Liga del Norte y sigue siendo uno de los puntos de la plataforma de la Liga de Matteo Salvini, que el 17 de septiembre partió rumbo a Escocia con una delegación del partido para seguir de cerca el desarrollo del referéndum.

Tampoco Roberto Maroni, presidente de la Liga de Lombardia, oculta su admiración por Escocia, quien comentó respecto del referéndum: "Los Estados perdieron y siguen perdiendo poco a poco más y más su función, ya que no controlan sus fronteras ni acuñan moneda. Yo, por supuesto, aliento a Escocia, luego le toca a Cataluña y como no hay dos sin tres, entonces no veo por qué no pensar en Lombardia o en el Veneto". Entre los miembros de la Liga, los que más hicieron sentir recientemente su fervor son los separatistas del Veneto.

En Cerdeña, el frente por la independencia es activo, plural y está bien representado a nivel institucional. Una delegación de separatistas sardos viajó a Edimburgo y será recibida en los próximos días en la sede del Parlamento escocés, para participar en la asamblea de independentistas europeos, junto con representantes de Escocia, Córcega, Cataluña y el País Vasco. Incluso la oposición de habla alemana del Alto Adigio alienta a los independentistas de Escocia.

Sicilia, para no ser menos, reflexionó el mismo día del referéndum escocés sobre la posibilidad de separarse de Italia, con un seminario titulado "Sicilia, Escocia, Cataluña frente a la prueba de la autodeterminación", celebrado en Palermo con la presencia de movimientos que están empujando a la isla hacia su independencia.

En Gran Bretaña

En Gran Bretaña, además de Escocia, nadie esconde sus demandas separatistas, que van desde Cornualles hasta Gales, pasando por Irlanda del Norte, donde nunca fueron dominadas del todo las fuerzas de unionistas y nacionalistas del partido Sinn Fein.

En Francia

El irridentismo de los corsos, en realidad, nunca se apagó: desde 1976, en la isla es muy activo el Frente de Liberación Nacional de Córcega, que parece haber depuesto las armas en junio de este año, para abrir un camino de solución política y sobre todo pacífica al conflicto que los enfrenta con el gobierno de París.

En Francia tampoco se rinden los separatistas occitanos, que impulsaron históricamente la independencia del territorio que va desde España hasta Italia, ni los bretones, que celebraron el llamado al referéndum escocés como un gesto "que le devuelve al pueblo la palabra, aunque no alimenten la esperanza real de que ocurra lo mismo en territorio francés": para Troadec, líder del movimiento de los "gorras rojas" bretones, movimiento "regionalista" nacido en 2013, "difícilmente veremos un referéndum en Francia, un país hipercentralizado que no reconoce los derechos de sus minorías".

No sólo Cataluña

En los últimos años, se fue apagando el fuego de los separatistas vascos, pero España sigue sacudida por corrientes internas que van desde Galicia hasta las Canarias, pasando por Andalucía y Aragón. Y para volver al País Vasco, el presidente lendakari Iñigo Urkullu tuvo en los últimos días palabras muy claras, al señalar: "Estamos en un nuevo contexto, y lo que ocurra en Escocia debería ser tomado como referencia, como un modelo para dejar que los ciudadanos decidan".

En Bélgica

Una nación dividida en tres: Flandes, Valonia y la región de Bruselas. Así es como en las últimas elecciones, realizadas en mayo, los autonomistas flamencos de la Nueva Alianza Flamenca se convirtieron en la principal fuerza del país. El referéndum escocés podría alimentar el nacionalismo flamenco.

En Alemania

Alemania también tiene a sus independentistas, por marginales que sean, y el referéndum en Escocia es una nueva esperanza para el Partido de Baviera. "Mi sueño es llegar a ser ministro de relaciones exteriores de Baviera; esto significaría que mi objetivo político se logró", explica Florian Weber, presidente de un pequeño partido que desde su fundación, en 1946, lucha por la liberación de esa región del sur alemán. Aunque la mayoría de los bávaros mantienen su oposición a la independencia de Munich, según una encuesta reciente, "el 29% estaría a favor, una cifra claramente creciente si se piensa que hace apenas un año rondaba el 23%. Puedo imaginar una Bavaria autónoma en Europa para dentro de diez años", concluye Weber.

Europa del Este y más allá

En Serbia sigue abierta la herida de Kosovo, independiente desde 2008, pero no reconocida por todos los países de la UE (entre ellos, España). Por su parte, el caso de Ucrania abre nuevos escenarios inquietantes. "Si se reconoce la independencia de Escocia, habrá problemas en Crimea, no hay duda", dice Sergei Axionov, presidente interino de la península del Mar Negro anexada por Rusia después de un referéndum plebiscitario. Y hay quienes temen que Polonia pueda reclamar la devolución de Leópolis y Galitzia, en el caso del desmembramiento de Ucrania.

También son aguerridos los separatistas de Transnistria, la región de Moldavia que declaró unilateralmente su independencia después de una guerra relámpago en la década de 1990 y sin que ningún país del mundo la haya reconocido.

Traducción de Jaime Arrambide

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