El hombre del fusil

Mikhail Kalashnicov
Celina Chatruc
(0)
6 de febrero de 2006  

1947

De chico fue uno más entre los 18 hijos de una familia de campesinos rusos. Años después, su nombre no sólo se convirtió en un símbolo de seguridad para su país y de revolución a nivel mundial, sino que además se ganó para siempre un lugar en los diccionarios.

Mikhail Timofeevich Kalashnikov diseñó el arma más famosa del mundo: el rifle de asalto AK-47 -acrónimo de "Avtomat Kalashnikov, modelo 1947", y también conocido como "Aka"-, que fue protagonista en los principales conflictos de las últimas seis décadas.

Incluso, luego de que las tropas soviéticas invadieron Afganistán, en 1979, dio lugar en la región a una "cultura Kalashnikov", que fue definida como "las actitudes y el comportamiento en un grupo social que resuelve conflictos políticos con la fuerza de las armas".

El origen del rifle fue humilde, como el de su creador: la idea nació en una cama de hospital, mientras Mikhail Kalashnikov se recuperaba de una herida sufrida durante la Segunda Guerra Mundial.

"Un soldado que estaba en la cama de al lado -explicó hace unos años- me preguntó: «¿Por qué nuestros soldados tienen una carabina cada dos o tres hombres, mientras que los alemanes tienen armas automáticas?» Así que diseñé una, para proteger las fronteras de mi país."

Kalashnikov tenía entonces 23 años -nació en 1919- y un gran futuro por delante. Gracias a la creación de un fusil liviano y confiable, fácil de usar y de mantener, el inventor autodidacta llegaría a convertirse en el director general de armas pequeñas en la armada soviética y sería condecorado con algunos de los premios más importantes de su país.

Si bien tardó algunos años en perfeccionar el modelo hasta que salió a la luz, en 1947, apenas dos años después de su creación sería adoptado como el fusil de asalto estándar del ejército de la Unión Soviética.

Más tarde se expandería por el resto del mundo: se estima que actualmente hay unos 100 millones de AK-47 en circulación -incluidas las imitaciones-, suficientes para abastecer a todas las fuerzas armadas del planeta.

De hecho, el fusil se utiliza en 55 ejércitos nacionales, es fabricado por 19 países, aparece en las banderas de seis naciones y es el arma favorita de los gánsteres y los grupos guerrilleros.

2006

El invento que cambió la historia de los enfrentamientos armados no reportó grandes beneficios a Mikhail Kalashnikov, quien continuó trabajando como diseñador en la localidad de Izhevsk, en los Urales.

¿El motivo? La genial idea no fue patentada, porque la Unión Soviética no había firmado los acuerdos internacionales de derechos de autor. Además, todos los países del entonces bloque comunista recibían los Kalashnikov por vía oficial, y prácticamente gratis.

Sólo a mediados de 2002, tras años de batallas legales entre dos compañías rusas, los derechos de propiedad intelectual del fusil de asalto más popular del planeta fueron concedidos a su fabricante original, una firma con base en los Urales.

Los ganadores del conflicto legal se propusieron llevar a los tribunales a todos los fabricantes del mundo que no pagaran las regalías debidas. Una misión casi imposible, ya que las imitaciones abundan en todos los rincones del planeta.

Mikhail Kalashnikov, en tanto, se hartó de vivir de una mísera pensión en un modesto departamento y, a los 83 años, decidió explotar su principal capital: su nombre.

En 2003 concedió su uso a la empresa alemana MMI, que se especializa en fabricar paraguas, a cambio del 30 por ciento de las acciones de la compañía.

Un año después, la firma decidió explorar un nuevo sector del mercado y comenzó a producir vodka.

Mientras tanto, Kalashnikov continúa siendo testigo de las muertes que causa su mejor invento. Y confía en que llegará el día en que "el bien prevalecerá sobre el mal" y el AK-47 "no se usará más, ni será necesario".

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.