
El misterio del eslabón perdido
Por Fernando Halperín
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¿Por qué es tan importante el hallazgo de Sudáfrica? ¿Qué tan cerca están los científicos de dar con el legendario eslabón perdido entre el hombre y el mono?
La respuesta no es tan sencilla... Repasemos: a usted le contaron que el hombre desciende del mono. Y que el eslabón perdido es un ser mitad mono, mitad hombre, que marcó la frontera, la transición entre los dos grupos.
Claro, el eslabón está perdido porque, al menos desde que el hombre sospechó quiénes fueron sus ancestros, el fósil más buscado siempre se les negó a los arqueólogos. Nadie pudo encontrarlo.
Sin embargo, la verdadera historia, aunque parecida, no es exactamente así.
A mediados de los años 20, una vez aceptada la teoría de la evolución, los científicos no dudaban del origen europeo y asiático del hombre.
Creían que era europeo, porque desde mediados del siglo XIX en el Viejo Continente se habían encontrado numerosos restos de hombres primitivos. También creían que era asiático, porque en 1893, en la isla de Java, apareció el célebre Pithecanthropus (hoy todos esos hallazgos se agrupan dentro de la especie Homo erectus , un antepasado del hombre que vivió hace unos dos millones de años, mucho después que el ejemplar del hallazgo anunciado ayer).
Pero en 1924 el científico Raimond Dart llegó del continente negro con algo que rompía con todos los esquemas: había encontrado en Sudáfrica el cráneo de lo que parecía ser un niño mono. Los indicios señalaban que el pequeño había vivido mucho antes que el Pithecanthropus y se lo llamó El niño de Taung .
"Para la ciencia de la época, en la que los ingleses mandaban, eso era inaceptable. El hombre no podía provenir de Africa, un continente completamente marginado. La cuna tenía que haber sido Europa o, a lo sumo, Asia", explicó a La Nación la doctora Susana Salceda, investigadora del Conicet y miembro del Departamento de Antropología del Museo de La Plata Dart no tuvo suerte. Sus pares no le creyeron. El desdichado científico escribió su descubrimiento en un libro y lo llamó, precisamente, El eslabón perdido . Fue la primera vez que se usó la frase.
Grandes como chicos
Los científicos hoy saben muchas más cosas sobre la historia evolutiva de los seres humanos. Ya nada parece contradecir la teoría de que, efectivamente, el hombre proviene de Africa. Así lo demuestran los numerosos hallazgos de Australopithecus , un género que vivió hace más de tres millones de años y se extinguió hace unos dos millones.
Los adultos de este grupo eran pequeños como un niño actual de seis años. Se cree que caminaban en dos patas. También se supone que cazaban en grupo aunque, probablemente, la base de su alimentación fueron los vegetales.
Por ejemplo, Lucy, aquel fósil de mujer mono encontrado en Tanzania, en los años 70 y que llevó durante mucho tiempo el título de registro más antiguo de un ser humano, era lo que quedó de una Australopithecus afarensis . A los ejemplares que aparecen en el sur de Africa los investigadores los denominan Australopithecus africanus .
No fueron nuestros antecesores directos, pero hombres actuales y Australopithecus africanus tenemos un ancestro común, bastante cercano en el tiempo; es decir, estamos muy emparentados.
Los restos encontrados en Sudáfrica y que hoy son noticia pertenecen a un ejemplar de este último grupo. "Es un hallazgo muy importante, entre otros motivos, porque aparentemente el esqueleto está completo. Y su autor es nada menos que el doctor Phillip Tobías, toda una eminencia en la materia -comentó Salceda-. Pero el ejemplar desenterrado no es el eslabón perdido."
El adiós al Australopithecus
Entonces, ¿dónde está enterrado el eslabón perdido? ¿Cuándo vivió y cómo habrá sido?
Para los más fantasiosos, la respuesta puede ser decepcionante: el eslabón perdido entre los grandes monos y los hombres jamás existió.
"Es que, simplemente, los hombres no descienden de los monos -continuó la doctora Salceda-. Son contemporáneos y tienen un ancestro común, a partir del cual evolucionaron los dos grupos. Dicho ancestro fue miembro de un primitivo grupo de mamíferos hervíboros que atravesó por un período de gran éxito evolutivo, hace unos 13 millones de años; al igual que los dinosaurios cientos de millones de años antes."
En todo caso, la pregunta del millón para los investigadores es cuál es el nexo entre el grupo de hervíboros y la rama que dio origen a los hombres hace menos de 10 millones de años. De alguna manera, algo así como otro eslabón perdido.
Los últimos días del Australopithecus sobre la Tierra transcurrieron hace unos dos millones de años. Los ojos de los que se despedían vieron aparecer otro grupo, cuyos miembros estaban destinados a triunfar sobre el resto de las especies: el género Homo , del que los hombres actuales somos miembros.
"Nosotros consideramos que un hallazgo corresponde a un especimen del género Homo cuando junto con los restos humanos aparecen asociados elementos construidos por el hombre. Por ejemplo, herramientas", explicó la doctora Salceda.
Pero esa historia, la de la evolución de este último grupo que abarca por igual a todos los hombres actuales del planeta, es demasiado larga. Merece un capítulo aparte.






