
El patriarca ortodoxo ruso canceló un encuentro con el Papa
La cita iba a realizarse el 21 del actual en un monasterio cercano a Viena
1 minuto de lectura'
CIUDAD DEL VATICANO, 11 (AP).- El principal patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa canceló un esperado encuentro con el papa Juan Pablo II, que debía efectuarse este mes, indicó hoy el Vaticano.
Esa hubiese sido la primera reunión en la historia entre el Santo Padre y el patriarca de los ortodoxos.
La Agencia de Prensa Austríaca informó hoy que el patriarca Alexy II canceló el encuentro con el papa Juan Pablo II, previsto para el 21 del actual en un monasterio cisterciense ubicado en las afueras de Viena.
El vocero vaticano, Joaquín Navarro-Valls, reconoció que hay "ciertas dificultades para ejecutar este plan el 21 de junio".
Se ignora hasta el momento si el patriarca ruso envió una nota formal a la Santa Sede pidiendo disculpas, como una forma de cortesía, por su decisión de no concurrir a la reunión.
No es la primera vez que sucede algo semejante con el patriarca ruso. El año último, Alexy rechazó una invitación para reunirse con el Papa en Hungría, presuntamente por la oposición de los elementos más conservadores de su iglesia, alarmados por las campañas misioneras católicas en Rusia.
Hoy, la Santa Sede se negó a especular sobre los motivos de la cancelación y mantuvo sobre el tema un silencio casi total.
La Agencia Noticiosa Austríaca (APA) informó que Alexy aún planea asistir a la segunda Asamblea Ecuménica Europea en Viena, a partir del 23 de junio.
Originalmente, el patriarca ruso iba a encontrarse con el Papa y con el patriarca ecuménico Bartolomeo I, de Constantinopla, en lo que algunos sectores del cristianismo disidente calificó como un "diálogo dirigido al ecumenismo".
El ecumenismo es la tendencia a la reunificación de todas las iglesias cristianas del mundo.
El síntoma del fracaso
Pero a principios de este mes, Bartolomeo indicó que no pensaba asistir a la denominada "asamblea ecuménica". Su negativa pareció deberse a una renuencia a participar en la asamblea trilateral con Juan Pablo IIy Alexy, y fue el primer síntoma del fracaso del posible diálogo.
Alexy encabeza la mayor iglesia ortodoxa del mundo, de 80 millones de fieles. Pero Bartolomeo es, técnicamente, el "primero entre iguales" de los 15 patriarcas ortodoxos.
Bartolomeo, que se reunió con el Papa en 1995, se ha resistido a compartir su papel como el principal enlace con otros cultos, incluso con la Iglesia Católica.
Había trascendido que Alexy y el Papa iban a ultimar un acuerdo en Austria sobre propiedades eclesiásticas en Ucrania, así como gestionar una visita pontificia a Moscú.
Esto habría socavado la posición de Bartolomeo como único mediador con Roma.
Una de las razones principales del cisma de Oriente de 1054, que separó a la iglesia cristiana en una rama ortodoxa y una católica, fue que los ortodoxos se negaron a reconocer una voz terrena central al cristianismo: el Papa de Roma.
La utopía del diálogo ecuménico
Cuestión de dogmas: la unificación de la Iglesia Católica con cristianos disidentes no es un propósito de la agenda vaticana.
La reciente declaración del cardenal Joseph Ratzinger, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, puede haber sido uno de los factores que precipitó la decisión del patriarca de la Iglesia Ortodoxa Rusa, Alexy II, de cancelar su encuentro con el Papa, previsto para el 21 del actual en Viena. Si bien la Santa Sede había señalado su esperanza de que esa reunión posibilitara una histórica visita de Juan Pablo II a Moscú en el futuro, es evidente que la cancelación fue recibida en el Vaticano sin demasiadas muestras de pesar.
El 9 del actual, durante la presentación del libro "El quinto sello", escrito por el sacerdote Nicola Bux y dedicado a la presunta unidad del cristianismo ante el tercer milenio, Ratzinger criticó con dureza a los sectores católicos que pretenden recuperar la unidad de las distintas iglesias cristianas a través del camino del ecumenismo y defendió la supremacía papal. Junto con los dogmas de fe, esa primacía es una de las principales causas de división entre católicos, por un lado, y ortodoxos y protestantes, por el otro.
En esa oportunidad, Ratzinger cuestionó también al Consejo Ecuménico de las Iglesias (CEI), con sede en Ginebra y que agrupa a 330 iglesias protestantes y ortodoxas de todo el mundo. El cardenal afirmó que el CEI se había "apartado de los caminos del Evangelio", lo que provocó inmediatas reacciones en el seno del cristianismo disidente, sobre todo por parte de anglicanos y luteranos.
Una de esas respuestas, formulada por el presidente del Consejo Nacional de Iglesias Cristianas del Brasil, el obispo anglicano Glauco Soares de Lima, señala justamente la gran diferencias entre el Obispado de Roma y las otras iglesias cristianas: "Estamos en fase de ecumenismo y una declaración como ésa es muy negativa, incluso para la Iglesia Católica".
La Iglesia Católica no se encuentra en fase de diálogo ecuménico y la posibilidad de que ingrese en ella de manera orgánica, por lo menos en un futuro próximo, resulta impensable.
Guardián de dogmas
Ratzinger es una de las voces de la Iglesia más próximas al Santo Padre y resulta por lo menos difícil imaginar que palabras semejantes, formuladas a las puertas del encuentro con Alexy II, hayan sido por su exclusiva cuenta. La Congregación para la Doctrina de la Fe, que orienta el cardenal, es el ministerio vaticano a cargo de la doctrina y de sus dogmas. De hecho, la Congregación es la virtual sucesora de lo que se conoció como Santa Inquisición.
El camino del diálogo ecuménico fue planteado por el Concilio Vaticano II, pero el papa Pablo VI sólo dejó iniciado el rumbo. Por su parte, Juan Pablo II -un papa mucho más conservador que Pablo VI en materia religiosa- nunca se mostró dispuesto a transitarlo en beneficio de la unidad con las iglesias cristianas disidentes a través de la flexibilización de los dogmas.
Cuando habla de la unidad del cristianismo, el actual obispo de Roma se refiere a ella en su acento bíblico, teológico y purificado del elemento político. Estos son los términos aproximados en los que el propio Ratzinger mencionó recientemente los propósitos papales de conversar con ortodoxos y protestantes. No existe nada que permita creer que irá más lejos.
Juan Pablo II siempre ha mostrado una disposición franca a sostener diálogos interreligiosos, que no rozan la investidura del Primado de Pedro. El acercamiento del Vaticano con el Estado judío -y el intercambio de embajadores, a partir de 1994- es una prueba de ello. Pero la edición de concilios ecuménicos no deja de ser una utopía en el seno del catolicismo.
Para que el Papa transite el rumbo ecuménico con vistas a la reunificación de todas las iglesias cristianas, los protestantes y los ortodoxos tendrían que desechar sus propios dogmas, proclamar su obediencia al obispo de Roma y reconocer el carácter universal de la Iglesia Católica. Renunciar, en definitiva, a sus propias estructuras y a sus propias jerarquías. No parece viable.
Planeaban matar al Papa
VARSOVIA, 11 (ANSA).- El ministro del Interior polaco, Leszek Miller, confirmó que un ucranio, ex mercenario en Bosnia, entró en Polonia para tratar de ejecutar un atentado contra la vida del papa Juan Pablo II, quien permanecerá hasta el martes en el país, y fue arrestado por el servicio de inteligencia.
Miller, que ayer había anunciado el arresto, no otorgó la identidad del mercenario ni detalles de su detención. Trascendió que las autoridades siguen la pista de un presunto complot para asesinar a Juan Pablo II.
En los últimos días, algunas versiones afirmaron que habían ingresado en el país cinco terroristas con tres pasaportes italianos, uno iraní y uno turco. Supuestamente, estos terroristas llegaron con explosivos para atacar al Papa, pero las autoridades no encontraron ningún rastro de ellos.
Para la visita del Santo Padre fueron movilizados más de 76.000 hombres, de los cuales 32.600 son policías; 2500, soldados; 5000, bomberos; 400, miembros de unidades especiales antiterrorismo; 1700, agentes especializados, y 34.000, voluntarios de la Iglesia.Los rumores sobre el ingreso de presuntos asesinos profesionales en el país para matar al Papa comenzaron hace dos semanas.





