
El rey de las cirugías
1 minuto de lectura'
1976
Su nombre ya era conocido cuando, en 1976, tuvo que enfrentar uno de los casos que lo volvieron una celebridad mundial: una cirugía plástica a Niki Lauda, el piloto austríaco que había sufrido quemaduras graves durante una prueba automovilística. Lauda logró recuperar sus facciones.
"Nadie merece ser condenado a andar por la vida mostrando deformaciones que lo perturben física y psíquicamente para el resto de sus días", dijo entonces Ivo Pitanguy. Luego, otras intervenciones contribuyeron a hacer de su nombre una "marca registrada" de la cirugía estética.
La "nariz Pitanguy" es exhibida, por ejemplo, por Gina Lollobrigida. También llegaron hasta su clínica en Río de Janeiro Sofía Loren y Josephine Baker, entre otros cientos de famosos.
Ivo Helcio Jardim de Campos Pitanguy nació hace 79 años en Belo Horizonte. Apenas se recibió, en la Universidad Federal de Río de Janeiro, viajó a Estados Unidos, donde se especializó. En los años 60 volvió a Brasil, donde inauguró la Clínica de Cirugía de las Manos, en la Enfermería de la Santa Casa de la Misericordia (red de hospitales públicos), en Río de Janeiro. Allí trató a miles de pacientes de bajos recursos y entrenó a más de 500 cirujanos.
Pitanguy vivió una vida cercana al poder. Jugó al tenis con el sha de Irán y disfrutó de fiestas en Europa de la mano de su amigo Alain Delon. En 1999 conoció la mayor gloria que puede recibir un brasileño: ser homenajeado por una escola do samba durante el carnaval de ese año.
2004
Si bien Pitanguy continúa con su rutina de cirugías, le dedica ahora más tiempo a la isla paradisíaca que compró en el municipio carioca de Angra dos Reis. El médico creó allí una base de preservación de fauna y flora marítima, y realizó acuerdos con entidades de protección de la vida silvestre para que trabajen en su propiedad. "Voy a algunas cenas y fiestas, pero siempre me retiro antes de la medianoche", dijo recientemente.
Sigue siendo tan vanidoso como cuando era joven –suele engañar a quien pregunta su edad, quitándose tres o cuatro años– y su website no informa su fecha de nacimiento o cualquier referencia que pueda conducir a la fecha verdadera.
También mantiene su costumbre de no revelar el nombre de sus pacientes o el costo de sus operaciones "milagrosas".
Deportista nato, continúa nadando en su isla todas las veces que puede. En su juventud fue campeón brasileño de natación seis años seguidos. Además, al borde de los 80 años, sigue practicando karate, pesca submarina, esquí y tenis.
Cuando no está en Angra trabaja intensamente: se levanta a las 7, camina unos veinte minutos y antes de las 9 ya está en su clínica del barrio de Botafogo para realizar cirugías. "Lo importante no es el pulso, sino la mente", suele responder.
Sigue convenciendo a pacientes que llegan a su clínica de que no necesitan una operación. "El envejecimiento no es un estigma en sí mismo. Ciertas arrugas representan recuerdos importantes", afirma el hombre al que se le atribuyen 60.000 cirugías.
¿El se realizó alguna? Pitanguy asegura que no. "Cuando la persona se ve y se tolera, como es mi caso, no es necesario", responde.


