
El servicio secreto ruso elogió a sus agentes
Dijo que contribuyeron a la paz mundial
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MOSCU.- Horas después de la detención del espía Robert Hanssen, el Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR) elogió ayer el heroísmo de sus espías veteranos y dijo que habían contribuido a la paz mundial.
El organismo presentó un libro sobre las agencias soviéticas de inteligencia que ayudaron a Rusia a obtener secretos tecnológicos de Estados Unidos, los mismos que le permitieron desarrollar su propia bomba atómica poco después de que lo hicieron los norteamericanos.
"El espionaje no era para ellos una diversión. Esa gente trabajaba para mantener la paridad de las dos superpotencias. Pudieron hacerlo y les damos nuestras más sentidas gracias por ello", dijo Nikolai Dolgopolov, autor del libro "Ellos se robaron la bomba para los soviéticos".
Según Dolgopolov, los agentes que colaboraron con los científicos soviéticos para desarrollar la bomba ayudaron a impedir que la Guerra Fría se convirtiese en una guerra nuclear en gran escala.
Relaciones opacadas
En tanto, al referirse al caso Hanssen, el vocero del SVR, Boris Labussov, declaró que los casos de espionaje "no deben opacar las relaciones entre Estados".
"Mientras existan los Estados y la necesidad de proteger sus intereses, existirán los servicios de inteligencia. Y mientras ello exista, será igual para el contraespionaje, y algunos agentes serán desenmascarados", dijo Labussov.
Y mientras el Kremlin y los medios oficiales rusos guardaron silencio tras la detención del agente del FBI, la prensa independiente destacó el "trasfondo político" del caso y denunció una nueva "campaña antirrusa" en Estados Unidos.
En un artículo titulado "Bush capturó a su primer espía ruso", el influyente diario digital ruso Gazeta.Ru destacó que la detención de Hanssen se anunció al cumplirse el primer mes del mandato de Bush.
Según Gazeta.Ru, "es evidente que el caso tiene un trasfondo político" y que sirve a Washington "para fortalecer la campaña antirrusa en Estados Unidos (...) con el fin de acentuar la imagen negativa de Rusia".
Por lo menos dos diarios rusos informaron que este "topo" fue "vendido" por el "diplomático-espía" Serguei Tretiakov, el primer secretario de la oficina rusa ante la ONU que se quedó con su familia en Estados Unidos, en octubre último, justo cuando el FBI dice haber obtenido datos sobre la actividad subversiva de Hanssen.
El nuevo escándalo de espías se produce en momentos de tensión entre Rusia y Estados Unidos por la oposición de Moscú al plan norteamericano de crear un nuevo "escudo antimisiles", que Rusia no tiene medios para secundar, y a la futura ampliación de la OTAN.



