En fotos. Mientras el virus azota a Perú, migrantes venezolanos trasladan a los muertos
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LIMA, Perú (AP) - Faustino López estuvo aterrorizado al enterarse que su esposa, Angélica, fue hospitalizada con el coronavirus el mes pasado.
Profundamente conmocionado al verla tan gravemente enferma después de 45 años de matrimonio, y preocupado de enfermarse él mismo, López se mudó de su cama al sofá de la sala y lloró al ver noticias de la pandemia que se extendía por Perú. Al poco tiempo perdió el sentido del gusto y comenzó a temblar de fiebre. Un test que le realizaron dio positivo para el virus.
Deprimido y con temor, López intentó ingresar en un centro gubernamental para pacientes con coronavirus, según relatan sus dos hijos. Un guardia lo rechazó porque no había sido referido correctamente.
El jardinero de 68 años fue a su casa, bebió ácido muriático y se ahorcó en su sala de estar con un cable de extensión amarillo.
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El cuerpo de López permaneció allí, la policía temía tocarlo, hasta que apareció un coche fúnebre Hyundai de color gris. El auto traía a Jhoan Faneite y su hijastro, Luis Zerpa, envueltos en equipos de protección y llevando una bolsa para cadáveres y desinfectante.
Los hermanos Jorge y Julia López muestran fotos familiares en la sala de estar donde su padre Faustino López se suicidó después de enterarse de que había dado positivo por el nuevo coronavirus, en Lima, PerúRodrigo Abd - AP
A pesar de las estrictas medidas para controlar el coronavirus, Perú se ha convertido en uno de los países más afectados por la enfermedad COVID-19. Con más de 104.000 casos y 3000 muertes, este país fue el 12º en el mundo en número de diagnósticos confirmados el miércoles, más de lo reportado por China y justo detrás de India.
El verdadero alcance del desastre es aún peor. Con más de la mitad de los casos sin contabilizar, según las estimaciones de algunos médicos, los funcionarios peruanos consideran que la pandemia de coronavirus es la más devastadora en el país desde 1492, cuando los europeos comenzaron a traer enfermedades como la viruela y el sarampión a las Américas.
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Los peruanos están muriendo en sus casas de a cientos. En la capital, Lima, el trabajo agotador y peligroso de recuperar cuerpos de los hogares recae en Faneite, Zerpa y otros trabajadores de la funeraria Piedrangel, quienes, vestidos con trajes naranjas que les cubren todo el cuerpo, máscaras faciales y gafas de protección, recogen hasta 10 cuerpos por día.
Esa tarde, a principios de este mes, Zerpa comenzó desnudando a López y lavando su cuerpo con desinfectante mientras Faneite revisaba la tarjeta de identidad del hombre 68 años, y otros documentos necesarios para el traslado.
Una semana después, la esposa de López, Angélica, murió de coronavirus en un hospital.
Vecinos observan cómo los trabajadores de la funeraria Piedrangel extraen el cuerpo de una persona sospechosa de morir por coronavirus, en un barrio de LimaRodrigo Abd - AP
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El trabajador funerario de la empresa Piedrangel, Alexander Carballo, de Venezuela, ingresa a una casa para extraer el cuerpo de una persona sospechosa de haber muerto por el nuevo coronavirusRodrigo Abd - AP
Una foto familiar en la casa de una persona que falleció probablemente por coronavirusRodrigo Abd - AP
El trabajador de la funeraria Piedrangel, Luis Zerpa, de Venezuela, llega para trasladar el cuerpo de Faustino López, de 68 años, quien se cree que se suicidó después de enterarse que estaba infectado con coronavirusRodrigo Abd - AP
Personas infectadas con la enfermedad COVID-19 esperan una cama disponible, afuera de un hospital público en Lima, PerúRodrigo Abd - AP
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Los trabajadores de la funeraria Jhoan Faneite y Luis Brito, ambos de Venezuela, extraen el cuerpo de un carpintero retirado de 85 años que se sospecha que murió por complicaciones debido al nuevo coronavirus, en el barrio de Chorrillos, en LimaRodrigo Abd - AP
Una vieja foto familiar de Jorge y Julia López posando con su padre Faustino , sobre un cuaderno con páginas garabateadasRodrigo Abd - AP
Miembros de una familia lloran mientras ven a los trabajadores de la funeraria Piedrangel quitar el cuerpo de un parienteRodrigo Abd - AP
Los trabajadores de la funeraria Piedrangel, Alexander Carballo, a la izquierda, Luis Brito, a la derecha, ambos de Venezuela, y el peruano Martín Aguila, llegan al barrio de El Augustino para retirar el cuerpo de un residenteRodrigo Abd - AP
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Una mujer cubre con una sábana el rostro de su suegra fallecida en Lima, PerúRodrigo Abd - AP
Familiares esperan a un costado mientras los trabajadores de la funeraria Piedrangel extraen el cuerpo de una persona sospechosa de haber muerto por el nuevo coronavirusRodrigo Abd - AP
El cuerpo de Ricardo Noriega yace cubierto por una manta en el piso de su sala de estar en Lima, Perú.Rodrigo Abd - AP
Trabajadores funerarios descargan cajones con cuerpos en un crematorio de LimaRodrigo Abd - AP
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Elder Sánchez acaricia la urna de mármol que contiene las cenizas incineradas de su padre fallecido a los 76 años, en LimaRodrigo Abd - AP
El trabajador de la funeraria Piedrangel, Jhoan Faneite, de Venezuela, conduce un coche fúnebre en una carretera de la costa del PacíficoRodrigo Abd - AP
El trabajador funerario, Angelo Aza, de Venezuela, descansa junto a containers que contienen cuerpos refrigerados, junto a un hospital de LimaRodrigo Abd - AP
Trabajadores funerarios preparan cajones que serán trasladados a un hospital público de LimaRodrigo Abd - AP
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Los venezolanos Luis Zerpa, de izquierda a derecha, Luis Brito y Jhoan Faneite, cargan una bolsa para cadáveres que contiene los restos de Marcos Espinoza, de 51 añosRodrigo Abd - AP
Una losa de concreto cubre el ataúd que contiene los restos del camarógrafo Mario Bucana, que posiblemente murió por el nuevo coronavirus, en el cementerio de Camp Fe en LimaRodrigo Abd - AP
Los trabajadores se preparan para descargar los cajonesRodrigo Abd - AP
Trabajadores de la salud trasladan un cuerpo dentro del container refrigeradoRodrigo Abd - AP
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Los trabajadores de la funeraria Piedrangel, el venezolano Luis Zerpa y el peruano Angelo Aza, juegan en sus celulares mientras esperan el cuerpo de una persona que murió por coronavirus, frente al Hospital de Emergencia de Villa El Salvador en LimaRodrigo Abd - AP