En la 21-24 rezaron por "el papa villero"

Jorge Bergoglio mantenía un fuerte vínculo con los vecinos de Barracas, a los que visitaba con frecuencia
Mariano Gaik Aldrovandi
(0)
14 de marzo de 2013  

La misa de las 20 tarda treinta minutos más en arrancar. En la entrada todo son felicitaciones , besos, abrazos y lágrimas de emoción. Es que en la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, en la villa 21-24, no hay quien no conozca en persona al flamante papa Francisco.

"En este día histórico, lleno de emoción, compartimos esta misa con todos los vecinos para celebrar el nombramiento del papa Francisco", comienza el párroco Lorenzo de Vedia, más conocido como el padre "Toto".

El templo, situado en Osvaldo Cruz 3470, del barrio de Barracas, está colmado de vecinos que, como todos los días, se acercaron a participar de la ceremonia religiosa.

Desde temprano, unas treinta personas se habían congregado a rezar y cantar "en honor" a la designación de Bergoglio.

De Vedia se mostró muy emocionado por la designación del nuevo sumo pontífice. "Me sorprendió, me emocionó mucho. No lo podía creer cuando lo vi, pensé que iba a ser italiano", dijo el sacerdote, en diálogo con LA NACION.

La gran mayoría de los que asisten a la Parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé vive la misa con un sabor más que especial. Es que muchos de ellos fueron bautizados, recibieron la comunión y la confirmación por parte del hasta ayer arzobispo de Buenos Aires. Alguno hasta se anima a hablar del "papa villero".

"Yo recibí los tres sacramentos con Bergoglio. Cuando mi patrón me señaló la tele y vi la noticia salté y lloré de la alegría", cuenta Lidia Valdiviesa, de 41 años.

En el barrio, todos recuerdan a Bergoglio caminando por los pasillos de la villa. "Sabe lo que es la pobreza", sostiene Lidia.

Su estrecha relación con la parroquia se remonta al día en que se celebró la llegada de la Virgen Nuestra Señora de Caacupé, desde Paraguay, en 1997. A partir de esa celebración, junto al entonces párroco José María Di Paola, más conocido como padre "Pepe", Bergoglio siempre volvió al barrio. "Se tomaba el 70 y se bajaba en Iriarte y Luna. Venía sólo con una camisa negra y el cuello de cura (al referirse al clerygman)", recuerda el padre "Toto". Desde allí, Bergoglio acostumbraba a caminar unas cinco cuadras hasta la parroquia.

"Era como un cura más entre todos. Una persona humilde, muy cerca de la gente. El Día de la Virgen, no tenía problemas en bendecir las estampitas que sacaban los vecinos en todos los pasillos de la villa", recuerda el párroco.

"Tenemos fotos con él. Sabe lo que es la pobreza", dice Cristina, quien rompe en llanto de la emoción y exhibe a LA NACION una foto de su padre, Raúl Valdiviesa, junto a Bergoglio y al padre Pepe.

De la misa también participa el padre Juan Isasmendi, quien no puede ocultar su alegría por el nombramiento del papa Francisco. "Es una persona muy importante para el barrio, cruzaba toda la villa caminando solo, sin ningún problema, saludando a la gente que lo invitaba a pasar. Acá se lo quiere mucho", afirmó Isasmendi.

Bergoglio, además de su cálida relación con los vecinos, tenía un estrecho vínculo con los curas, según sostienen De Vedia e Isasmendi.

"Era común llamar a su despacho y que atendiera él. Y si estaba ocupado y atendía la secretaria, a los diez minutos te estaba llamando", afirma el párroco De Vedia a LA NACION.

"Hablamos con él como con un padre más. Venía a asados de grupos de hombres, a las ermitas, a visitar las capillas", recuerda Isasmendi.

Sin embargo, la alegría por la designación de Bergoglio trajo también melancolía. "Estaba siempre en las celebraciones grandes y el Día de la Virgen. Ahora no va a poder venir más", dice "Toto", pero entre risas retruca: "Si realiza una visita como papa a Buenos Aires lo vamos a obligar a venir".

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.