En su primer gran golpe a los narcos, Peña Nieto deja al cartel de Los Zetas agonizante

La captura de su líder, Miguel Ángel Treviño, podría acelerar la fragmentación de uno de los grupos criminales más violentos del país
Manuel Martínez Cascante
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17 de julio de 2013  

CIUDAD DE MÉXICO.- Casi ocho meses después de su llegada al poder, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, asestó su primer gran golpe contra el crimen organizado con la captura del máximo líder del cartel de Los Zetas, Miguel Ángel Treviño Morales.

"En la madrugada de ayer [por anteayer] fue detenido por elementos de la armada mexicana Miguel Ángel Treviño Morales, de 40 años, acusado de delincuencia organizada, homicidios, delitos contra la salud, tortura, lavado de dinero, así como de matanzas contra migrantes", enumeró Eduardo Sánchez, vocero del gabinete de seguridad del gobierno, al anunciar la captura.

La detención deja tocados de muerte a Los Zetas, la banda criminal más sanguinaria de México, dado que estaba debilitada ya por luchas internas, la acción de las autoridades y el enfrentamiento a muerte con el cartel de Sinaloa.

Gracias a un espectacular operativo en helicóptero cerca de la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo (Noreste), y que según Peña Nieto fue fruto de "la coordinación y el uso de inteligencia y tecnología", Treviño fue arrestado sin que se disparara una sola bala. Según detalló Sánchez, investigaciones de la marina permitieron dar con el "Z-40", como se conoce a Treviño, una vez que se supo que se desplazaba a través de caminos rurales entre los estados de Coahuila y Tamaulipas.

Así, poco antes de las 4 del lunes, infantes de marina localizaron en un camino de tierra la camioneta en la que viajaba el sanguinario líder junto a dos secuaces.

El vehículo fue interceptado por un helicóptero, y sus tres ocupantes fueron arrestados. Además, "se les decomisaron dos millones de dólares, así como ocho armas largas", detalló Sánchez.

Nuevo Laredo pertenece al estado de Tamaulipas, uno de los feudos de Los Zetas y donde fueron acusados de cometer en agosto de 2010 una de los peores masacres del narcotráfico mexicano: el asesinato a sangre fría de 72 inmigrantes de América Central y del Sur, cuyos cuerpos fueron encontrados en un rancho del municipio de San Fernando. Sánchez afirmó que se señala a Treviño como el jefe de Los Zetas que dio la orden de esa matanza.

La detención de Treviño es la más importante de la presidencia de Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que prometió reducir la violencia que caracterizó el mandato de Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), a raíz del operativo militar que lanzó en diciembre de 2006 para frenar a los carteles.

El gobierno de Calderón logró capturar o abatir a dos docenas de los 37 capos más buscados, pero la violencia atribuida al crimen organizado se cobró más de 70.000 vidas durante su mandato.

Desde que Peña Nieto asumió la presidencia, las autoridades hicieron hincapié en un cambio en la estrategia de seguridad, enfocada a reducir la violencia y, sobre todo, a modificar la política informativa. Según cifras oficiales, el número de asesinatos relacionados con el crimen organizado descendió un 18% entre diciembre de 2012 y junio de 2013, aunque el número de muertos aún supera los 1000 al mes.

Fragmentación

La detención de Treviño deja a Los Zetas con sólo cuatro capos que manejan las rutas, las células y las pandillas. Uno de ellos es el hermano menor de Treviño, Omar Treviño Morales, el "Z-42", que, según las autoridades locales, podría ocupar el lugar de su hermano al frente de la organización.

Existen, además, otros cinco miembros fundadores de Los Zetas de quienes se desconoce su actual participación en la banda criminal. Este vacío podría ser aprovechado por el cartel de Sinaloa, que durante casi una década ha intentado infructuosamente entrar en Nuevo Laredo, una importante plaza fronteriza para el trasiego de droga.

Según el experto en seguridad Alejandro Hope, con la detención de Treviño "probablemente no quede mucho [de Los Zetas] como organización identificable y cohesionada".

"Tras su captura y la detención o abatimiento de buena parte de los liderazgos intermedios, hay muy poco que pueda contener el proceso de fragmentación iniciado hace más de un año", explicó.

Hope reconoció, sin embargo, que "seguirán existiendo individuos que se digan zetas, se comporten como zetas e incluso pertenezcan a bandas que porten la última letra en el nombre".

A partir de ahora, además, podría haber un incremento de la violencia, "particularmente en Nuevo Laredo y Piedras Negras", y "la multiplicación de pequeñas bandas, más conectadas a la extorsión, secuestro y robo en pequeño que al tráfico internacional de narcóticos".

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