España: una veta de dura roca retrasa el rescate del niño atrapado en un pozo

Julen Rosselló tiene dos años y cayó a un pozo de 100 metros de profundidad y solo 25 centímetros de diámetro
Julen Rosselló tiene dos años y cayó a un pozo de 100 metros de profundidad y solo 25 centímetros de diámetro Fuente: Reuters - Crédito: Jon Nazca
Silvia Pisani
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19 de enero de 2019  • 09:10

MADRID.- Al cumplirse seis días desde que quedó atrapado en el fondo de un profundo pozo, una vez más las características del terreno retrasan las tareas para rescatar al pequeño Julen, de dos años, cuyo destino tiene en vilo a España .

El escollo esta vez fue una veta de roca dura en la ladera del cerro en la que se encuentra el pozo del drama, en la localidad malagueña de Totalán. La dificultad para atravesar esa veta demoró el comienzo de la perforación de uno de los dos túneles verticales que se construirán en forma paralela al pozo en el que cayó el chico.

"Teníamos pensado empezar esta mañana pero no hemos podido", dijo el ingeniero Ángel García Vidal, a cargo del complejo operativo.

Una vez que la tuneladora pueda ser puesta en posición y efectivamente comience a horadar la tierra, el cavado del primero de los dos túneles paralelos demandaría no más de quince horas, si no hay nuevas complicaciones de terreno.

"Trabajamos como si fuera nuestro hijo. Julen es ya un poco el hijo de todos", dijo García. La desesperación hace mella en el equipo que trabaja contrarreloj y bajo una presión enorme.

España sigue en vilo por la desventura del menor y de su familia y las muestras de solidaridad y apoyo no cesan. Pero nada alcanzan para suplir el verdadero objetivo de todo esto: sacar al niño de allí.

Ha llovido por momentos, pero eso no ha interrumpido los trabajos previos al cavado de los túneles paralelos.

Desafío técnico

El pozo en el que se precipitó en la tarde del pasado domingo tiene características poco usuales: más de 100 metros de profundidad y sólo 25 centímetros de diámetro. Unas dimensiones que, según los técnicos, hace imposible la introducción de la maquinaria convencional existente. Incluso, la de última tecnología.

La perforadora especialmente movilizada pesa más de 50 toneladas. Es tal su porte que tuvo que llegar en dos piezas separadas y tuvo que ser transportada en dos vehículos, cada uno conducido por dos choferes para que uno reemplazara al otro sin perder tiempo en descansos.

Tanto el transporte como la perforadora en sí suman más de 130 toneladas. Ese es el porte que ha trepado hasta el cerro en cuya pendiente se encuentra el pozo del drama.

Según describió García Vidal, la ubicación de semejante maquinaria en posición fue todo un desafío. Se trabaja sobre un terreno que ha dado muestras de inestabilidad. Los más optimistas estiman que la máquina necesitará unas quince horas para excavar hasta la profundidad en la que se calcula que está atascado el pequeño.

La perforadora y los camiones que la trasladaron suman más de 130 toneladas
La perforadora y los camiones que la trasladaron suman más de 130 toneladas Crédito: Europa Press / DPA

La tercera fase, aún sin fecha

Una vez que se llegue a ese nivel comenzaría la tercera fase del operativo, consistente en cavar un pasadizo horizontal que conecte los dos túneles paralelos con el original por el que se precipitó el niño.

Esa última fase será manual. Cuatro operarios bajarían hasta esa profundidad para, con cincel y martillo, perforar el terreno hasta llegar a donde se calcula que está Julen.

La esperanza es que en la cavidad por la que se precipitó el chico haya una cápsula de oxígeno, un espacio en el que existan mínimas condiciones de supervivencia. Pero nadie puede asegurarlo.

"Estamos trabajando y solucionando dificultades en la medida en que se presentan", dijo García. "Este es un trabajo que, de modo normal, hubiese demandado semanas y meses de planificación. Nosotros lo estamos haciendo en horas y días", dijo.

Sin conocimiento ni estudios previos de la zona, el plan original de rescate ya tuvo que alterarse, precisamente, por las características del terreno. Una mezcla de roca dura y tierra inestable hace que sumamente complejo avanzar sin antes adoptar los resguardos imprescindibles.

Cavado a mano

El último tramo previsto -la tercera fase en la que mineros cavarán a mano para llegar al niño- será previsiblemente la más riesgosa. Los hombres que harán esa tarea están ejercitándose y practicando de cara a las posibles condiciones que enfrentarían, entre ellas, oxígeno limitado.

Desde el pasado domingo, en que cayó en el pozo, no hay registro del pequeño. Las cámaras que lograron bajar desde la superficie no pudieron detectarlo: el descenso se vio bloqueado por un tapón de tierra; posiblemente desprendida tras la caída del pequeño. La expectativa es que bajo esa capa exista una bolsa de oxígeno.

Para asegurar el rescate, las paredes del angosto pozo ya han sido revestidas en acero.

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