Evo Morales llama una reunión nacional y habla de "genocidio" en Bolivia

Evo Morales está asilado en México desde el pasado martes
Evo Morales está asilado en México desde el pasado martes Fuente: Reuters - Crédito: Edgard Garrido
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16 de noviembre de 2019  • 10:46

El expresidente boliviano Evo Morales llamó a una reunión nacional con todos los actores políticos en Bolivia como salida para pacificar el país, donde anoche murieron por lo menos cinco personas en enfrentamientos en Cochabamba, motivo por el que el líder indígena tildó de "genocida" al actual gobierno interino.

"La mejor forma de pacificar en este momento es una reunión en la que esté [el opositor Luis Fernando] Camacho, [Carlos] Mesa, Evo, los movimientos sociales, el gobierno de facto", señaló Morales en entrevista con la cadena CNN en español en la Ciudad de México, en donde está asilado desde el martes, donde días después de su renuncia.

Para el expresidente ese diálogo sería "mejor con mediación, con participación" internacional y comentó que recibió la visita en México del ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, quien le preguntó de qué manera pueden contribuir a la solución de la crisis en Bolivia.

Genocidio

El exmandatario boliviano lamentó las muertes ocurridas durante las protestas en la zona de Cochabamba -por lo menos cinco- y habló de genocidio. "Con tanta masacre, no creo que el pueblo pare" de protestar, dijo Morales, en su llamado a una mesa de diálogo.

"Lamento mucho que estén matando a mis hermanos. No entiendo. A nosotros nos acusaron tanto de ser dictadores por ganar las elecciones con más del 50%. Las últimas elecciones ganamos en primera vuelta. Ahora es la dictadura, es la represión, es el golpe de Estado. Yo renuncié para que no siga maltratando la derecha racista, fascista y ahora golpista. Siento que ya son genocidas", dijo Morales durante la entrevista con la periodista Carmen Aristegui.

"He cuidado permanentemente que no haya muertos y si renuncié no es por cobarde. No quería que hubiera esta violencia", agregó.

Morales descalificó al opositor Camacho por ser un personaje con la mentalidad de "no aceptar movimientos sociales" y de utilizar la Biblia para dañar y herir a la familia. "Hace orar para después odiar", expresó. Además, lo señaló como representante de un racismo y falangismo que actúa "al estilo de Pablo Escobar (el fallecido capo colombiano de las drogas) de hacer listas (para matar). Es sicariato".

Morales, quien fue presidente durante casi 14 años, rechazó las imputaciones que le ha hecho la presidenta interina Jeanine Áñez, quien dijo que si Morales regresa a Bolivia deberá responder a la justicia porque hay un delito electoral y acusaciones de corrupción.

"Jamás cometí delito", respondió Morales y sostuvo que estas acusaciones forman parte de una mentalidad acorde con la tiranía que les caracteriza.

Agencia Télam

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