
Francia: amor y política, nuevo imán para electores apáticos
Nicolas Sarkozy y Ségolène Royal rompen un tabú y ventilan sus vidas privadas
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PARIS.- ¿Estará Cupido al servicio del Palacio del Elíseo, la presidencia francesa, o todo vale para alcanzar ese Olimpo? En una situación inédita para Francia, los candidatos presidenciales favoritos de 2007 están exponiendo al público sus vidas privadas y sus relaciones amorosas, en una carrera sin freno para conseguir votos.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, favorito para las presidenciales de 2007 entre los electores de la derecha, se reconcilió con Cécilia, su mujer, mientras Ségolène Royal, preferida en la izquierda, deslizó que se casaría este verano con François Hollande, su compañero sentimental desde hace 25 años.
La televisión francesa mostró la semana pasada imágenes de un sonriente ministro del Interior junto con su esposa mientras navegaba por las exóticas aguas del río Maroni, en la Guyana francesa. Desde enero la prensa especula sobre la reconciliación, pero las apariciones públicas de la pareja sólo comenzaron a ocupar espacio en los medios en junio.
Es que los Sarkozy atravesaron períodos difíciles. El año pasado Cécilia abandonó a su esposo durante seis meses y se refugió en Nueva York con su pareja del momento.
Sarkozy, que había hecho de su vida íntima una herramienta más de su comunicación política, tuvo que explicar a los franceses qué era lo que sucedía, y se prometió no repetir el mismo "error" y mantener la separación entre su vida pública y su vida privada... hasta la semana pasada, cuando la pareja mostró públicamente la intensidad de su relación.
Por su parte, la pareja que forman Ségolène Royal y François Hollande, primer secretario del Partido Socialista francés, también está en boca de todos los periodistas. Ségolène, preferida entre los candidatos de la izquierda a la presidencia, deslizó hace unos días que podría formalizar su unión con François, después de 25 años de vida común.
Ambos se conocieron en la Escuela Nacional de Administración (ENA), por donde pasa toda la dirigencia francesa. Allí también se codearon con el actual primer ministro, Dominique de Villepin. Egresaron en 1980 y su evolución en la política no les impidió tener cuatro hijos.
Royal y Hollande son más discretos que los Sarkozy a la hora de exponer su vida íntima. En raras ocasiones se los puede ver de la mano, a diferencia de Nicolas y Cécilia, que sucumben ante las cámaras de los paparazzi en sus escapadas de fin de semana, sea en Londres o Venecia.
En el pasado, la vida íntima de los políticos franceses nunca fue expuesta como un elemento esencial para la opinión pública. En la vida política francesa siempre hubo una clara separación, casi sagrada, entre la vida pública y la vida privada de los dirigentes.
El caso emblemático de ello fue el secreto mejor guardado de la presidencia de François Mitterrand. Durante veinte años ocultó la existencia de su hija extramatrimonial, Mazarine Pingeot. Sólo algunos periodistas y colaboradores del presidente conocían la confidencia. El secreto fue revelado en 1994, un año antes del fin de su gestión. Pero los tiempos cambian y Sarkozy lo tiene en mente. En cada intervención pública intenta seducir al electorado de extrema derecha, pero también de la izquierda. Mostrar su vida íntima, la reconciliación con su mujer y la unidad familiar forman parte de su comunicación política y así lo asume el ministro, aunque no lo reconozca.
Renovación
Ségolène Royal tiene más dificultad para asumir este estilo de comunicación. Tras deslizar a un grupo de periodistas franceses que formalizaría su relación con Hollande, después afirmó que un casamiento no era inminente y reservó al estricto ámbito familiar una eventual decisión en ese sentido. Una manera de no ofuscar a un electorado considerado más progresista que no vería con malos ojos a una mujer soltera, madre de cuatro hijos, como presidenta, y que hasta hace poco consideró el matrimonio como "una institución burguesa".
No obstante, la pregunta que carcome a los franceses es qué es lo que pasará con la estabilidad de las parejas "presidenciables". ¿Lograrán casarse Ségolène y François luego de 25 años de vida común? ¿Nicolas y Cécilia podrán enfrentar unidos las dificultades de la vida política? Para la respuesta habrá que esperar unos meses.
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