Los reactores nucleares son esencialmente calderas que hierven agua para producir electricidad. Se basan en el aprovechamiento de la fisión nuclear (la división del átomo en dos átomos más pequeños), que desprende calor e impulsa a los neutrones, haciéndolos volar. Cuando otro átomo absorbe uno de esos neutrones, el átomo se vuelve inestable y también sufre una fisión, liberando calor y más neutrones. Esto se llama reacción en cadena.
¿Cómo se apaga un reactor nuclear?
Se introducen a distancia barras de control –hechas de cadmio, boro o hafnio– en el núcleo del reactor para absorber los neutrones y detener la reacción nuclear.
¿Un reactor puede fundirse una vez que la reacción nuclear se ha detenido?
El núcleo del reactor sigue produciendo calor incluso cuando ya se ha detenido el proceso de fisión. Para disminuir el calor del núcleo del reactor, se utiliza agua si todo funciona de forma normal. Pero el terremoto y el tsunami de Japón paralizaron el sistema refrigerante de los reactores. Si no se interrumpe la producción de calor, las barras de uranio (combustible nuclear) empiezan a fundirse. En el peor de los casos, el uranio derretido perfora la estructura que lo contiene y libera enormes cantidades de radiactividad al exterior.
¿Cómo evitar una fusión?
Los operadores de las plantas japonesas han hecho una serie de intentos para enfriar los reactores, incluyendo el bombeo de agua de mar dentro del núcleo del reactor, con el propósito de reponer el escaso líquido refrigerante. También han inyectado ácido bórico, que absorbe los neutrones, dentro de los reactores.