Poder en la sombra: el Sebin, la temible policía secreta que apuntala a Maduro

Fuente: AFP
Encargado de las detenciones a opositores, el organismo de inteligencia es clave para el sostén del gobierno; atraviesa un proceso de reestructuración
Daniel Lozano
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20 de enero de 2019  

CARACAS.- La detención exprés del opositor Juan Guaidó , presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, y su posterior liberación, hace una semana, figuran ya como el operativo más controvertido y estrafalario de la historia del temido Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la policía política del chavismo. Este organismo policial, con cabecillas militares, es clave en el "mantenimiento del régimen autoritario de Venezuela", afirma a LA NACION el criminólogo Luis Izquiel.

Por aquel operativo, un comisario y una docena de agentes del Sebin fueron detenidos, acusados de abuso de funciones, asociación para delinquir y privación ilegítima de la libertad. El gobierno de Nicolás Maduro dijo que fueron seducidos para participar en el "show de la derecha". En cambio, sus compañeros sostienen que solo cumplían órdenes. "Los agentes del Sebin son los encargados del trabajo sucio, de la persecución y detención de opositores, sin importar que sean diputados con inmunidad. No respetan el debido proceso. Están por encima de la Fiscalía y la Justicia", detalla Izquiel

"En muchos casos ni siquiera respetan las órdenes de liberación de los jueces", agrega el experto venezolano.

Durante el operativo de detención de Guaidó -condenado por la comunidad internacional-, el vehículo arrancó a toda velocidad. En su interior iban un comando del Sebin y el diputado que simboliza la esperanza renacida en el pueblo opositor. Otros dos carros los escoltaban en el operativo para detener, de forma ilegal, al diputado que ha devuelto la esperanza al país opositor.

"No permití que me pusieran las esposas. Me presenté, les recité los artículos de la Constitución, les dije que era un error. Uno estaba muy nervioso, respiraba con mucha fuerza", recuerda el presidente del Parlamento, todavía con las muñecas magulladas y el cuerpo dolorido tras el fuerte forcejeo con sus captores.

La caravana se dirigía hacia el interior de la capital, donde se encuentra el Helicoide, la siniestra sede del Sebin. Órdenes y contraórdenes comenzaron a mezclarse, mientras bajaba la tensión y los agentes se quitaban sus capuchas. Pararon en un lateral de la calzada y decidieron no seguir hasta el emblemático edificio. "¿Dónde te llevamos?", le preguntaron. "A La Guaira, hacia donde iba", respondió Guaidó.

"El Sebin es una caja de compartimentaciones que creció como un monstruo a la sombra del poder. Tienen funcionarios que les son leales y que como los mercenarios trabajan por encargo, trabajan para el mejor postor", resume Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano para la Seguridad y las Fuerzas Armadas.

Su anterior director, el general Gustavo López, desobedecía sentencias judiciales e incumplía requerimientos legales sin pestañear, lo que no impedía que participara en las reuniones del núcleo más cerrado del poder cívico-militar en Venezuela, incluso por encima de sus superiores en las Fuerzas Armadas.

El Sebin es cada vez más grande y más difícil de controlar, pese a que el empeño del general Miguel Rodríguez Torres fue dotar a un cuerpo civil de la organización y la disciplina militar. El general favorito de Hugo Chávez es hoy uno de los chavistas disidentes encarcelados por el gobierno, a pesar de su ascendente sobre la tropa y sobre buena parte de la policía política.

"La inteligencia del Estado estaría reestructurándose para ser controlada exclusivamente desde el Palacio de Miraflores a través de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), vinculada a Cuba ", desvela San Miguel. Pese a la trascendencia revolucionaria del Sebin, "Maduro demostró no tener el control. El caso Albán y la detención de Guaidó demuestran controles erráticos", finaliza.

Transcurridos 100 días del "suicidio" del concejal opositor Fernando Albán mientras permanecía detenido en la sede del Sebin, no hay un solo avance. "No se hizo ninguna diligencia", indica el abogado Ramón Aguilar. La versión del fiscal, un eco de la que dio a conocer el Sebin, asegura que Albán se lanzó desde el décimo piso. Familiares, opositores y organismos de derechos humanos no se la creen en absoluto; incluso versiones desde dentro de la institución adelantaron que Albán murió mientras era interrogado y torturado.

Nadie sabe cuántos agentes policiales conforman el cuerpo; tampoco quién manda en sus distintos departamentos o divisiones, ni antes con González López ni ahora con el general Manuel Cristopher Figuera. El nuevo director llegó a ese organismo con la intención de reducir el ruido interno, enviado directamente por Maduro. "Hay dos Sebin. Y mucho nerviosismo", sentencia San Miguel. El Sebin de Diosdado Cabello, número dos de la revolución, y el de Maduro.

Un incidente ocurrido en medio de Caracas a finales de octubre así lo confirma, según relataron a LA NACION dos fuentes distintas. Un grupo de agentes, adscriptos a la seguridad de Cabello, protegía en su tiempo libre a una tercera persona cuando se toparon con una caravana desconocida, a la que ordenaron parar. Su sorpresa fue que en ese operativo era conducido el presidente, aunque no se trataba de su séquito oficial. El tira y afloja entre ambos grupos terminó cuando Maduro lo ordenó, aunque los agentes se negaron a entregar sus armas. Días después se confirmaba el cese de González López, hombre de la absoluta confianza de Cabello, reubicado como consejero de seguridad de la presidencia.

"Realmente no sabemos quién domina el Sebin. El episodio que ocurrió con Guaidó lo demuestra. No se sabe quién dio la orden y luego la contraorden. En el caso Albán tampoco", cuestiona Izquiel. Una de las primeras medidas del nuevo director fue mejorar las condiciones de los presos políticos, según hicieron saber familiares. Formado en Cuba, el general no está vinculado a Cabello.

"Estos cambios son porque tratan de arreglar las cosas ante las presiones de organismos internacionales y la solicitud de visitas de la Alta Comisionada de la ONU, Michelle Bachelet, y de la Unión Interparlamentaria Mundial ", concluye Izquiel.

Un símbolo de la represión chavista

El Helicoide, en Caracas, es una de las bases de los servicios de inteligencia
El Helicoide, en Caracas, es una de las bases de los servicios de inteligencia

  • Origen

El Helicoide, hecho como "centro comercial y exposición de industrias", es una edificación futurista que empezó a construirse en 1956 para convertirse en una meca de las compras en el país petrolero, incluido un hotel cinco estrellas; concebido por el arquitecto Jorge Romero ("Todo es posible", era su lema) y levantado sobre la Roca Tarpeya, evoca a la Torre de Babel.

  • Etapas

La construcción del edificio en Caracas fue paralizada en 1961, por carencias presupuestarias, cuando estaba a punto de concluir; allí fue cuando comenzó su vía crucis: durante dos décadas se concluyeron varias etapas en la edificación, pero se olvidó su objetivo inicial. En los años 80 empezaron a instalarse en su interior varios organismos del Estado.

  • Calabozos

Los servicios de inteligencia (primero la Disip y luego el Sebin) convirtieron el Helicoide en una de sus dos sedes principales, incluidos calabozos y áreas administrativas; la famosa "Tumba", donde los presos políticos soportan la llamada "tortura blanca", está en otro edificio cercano. Los calabozos del Sebin son chicos, sucios y reconocidos por sus condiciones inhumanas.

  • Vida diaria

En la sede carcelaria del Sebin se puso en marcha una microeconomía que afecta a los presos políticos. Alimentos, libros, visitas o cualquier otra necesidad conlleva para sus familias el pago de bolívares o dólares, fuertes sumas de dinero que dificultan aún más su estancia en prisión; los presos protagonizaron varios motines en su interior.

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