
Gigantesca reunión para honrar a Rabin
Por la paz: según fuentes de prensa, se trató de la mayor manifestación en la historia de Israel; el partido laborista monopolizó el acto.
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TEL AVIV (ANSA).- Unas 400.000 personas se concentraron ayer en la plaza del municipio de Tel Aviv para recordar el segundo aniversario del asesinato del primer ministro, Yitzhak Rabin, cometido el 4 de noviembre de 1995 por el extremista de derecha Yigal Amir.
La manifestación tuvo lugar en un clima de enorme tensión política por recientes controversias debidas a los misterios sobre el asesinato de Rabin, en particular la sospecha, difundida por algunos diarios de derecha y por algunos ministros, de que el servicio de seguridad interior (shin bet) no haya dicho todo lo que sabe sobre ese delito.
Largas filas de automóviles y centenares de vehículos atascaron desde el comienzo de la tarde las vías de acceso a Tel Aviv y, por la noche, las radios y las televisiones hablaban de la mayor manifestación en la historia del país.
La policía y las fuerzas armadas desplegaron a 1300 hombres en la plaza y sus alrededores que, cerrados al tráfico desde las 17 hora local, rebosaban de personas al atardecer, en espera de las intervenciones de los oradores.
Críticas a Netanyahu
Al inaugurar los discursos a las 20, el líder laborista Ehud Barak, cuyo partido está en la oposición, dijo, en controversia con la rigidez del actual Poder Ejecutivo respecto de los palestinos, que Israel necesita un gobierno que lleve la paz y ponga fin a los derramamientos de sangre.
Dirigiéndose a todos los israelíes sin distinciones políticas, Barak los invitó a unirse en memoria de Rabin y prometió no olvidar a "Amir ni a quienes lo incitaron, mientras instigaban la campaña de odio" contra el mismo Rabin.
La velada siguió con intervenciones del alcalde de Tel Aviv, Roni Milo, del ex primer ministro laborista Shimon Peres y de la viuda de Rabin, Leah, y con la exhibición de algunos conocidos cantantes israelíes.
El Partido Laborista y la familia de Rabin pidieron a la gente, antes de la manifestación, que no llevase pancartas o carteles con consignas políticas a fin de que la manifestación no asumiese un cariz partidista.
"Es un acontecimiento terrible en la historia del pueblo judío. Mataron al hombre, pero no matarán la paz ni las ideas que él defendió", declaró por su parte el ex jefe de gobierno laborista Shimon Peres.
Al paso de las controversias sobre el presunto silencio del servicio de seguridad interior a propósito del asesinato de Rabin, salió el viernes el primer ministro, Benjamin Netanyahu, diciendo que Israel tiene "una gran deuda con el shin bet" porque "defiende al Estado y a sus ciudadanos".
De todos modos, Netanyahu prometió que quería aclarar el comportamiento de Ravishay Raviv, informador del shin bet, conocido con el nombre de "Champán" y acusado por algunos ministros de haber sido un provocador que alentó la violencia política entre los colonos israelíes de Cisjordania, en vez de limitarse a facilitar informaciones.
Arafat acusa
GAZA (AFP).- El presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, acusó ayer a Israel de no tener "ninguna intención" de reactivar el proceso de paz, que se encuentra en un callejón sin salida después del fracaso de las últimas negociaciones en Washington.
"Como habíamos previsto, no se llegó a nada" en esas negociaciones al más alto nivel que duraron cuatro días cerca de la capital norteamericana, declaró Arafat a los periodistas en Gaza.
"Estaba claro que los israelíes no tenían la intención de llegar a nada, y ni si quiera de adelantar" algo, agregó.
Arafat realizó esas declaraciones después de su regreso de El Cairo, donde se reunió brevemente con el presidente egipcio, Hosni Mubarak, quien volvía de una conferencia en Brazzaville.
La secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, debe reunirse la próxima semana con Arafat en Ginebra y con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu en Londres, con el fin de intentar reactivar el proceso de paz.
Albright tiene, entre otras, la intención de evocar la colonización por Israel de territorios palestinos y la continuación de la retirada militar israelí de Cisjordania, congelada por el gobierno de Netanyahu.
Netanyahu repitió el viernes que no paralizaría la colonización.
El proceso de paz se encuentra estancado desde la puesta en marcha de una obra, en marzo último, de un nuevo barrio judío en la parte oriental de Jerusalén.
Y la situación empeoró cuando los palestinos estimaron que la amplitud de la primera retirada no respondía a sus exigencias .




