
Giro en el caso de Judith Miller
Tras la liberación de la periodista, podrían condenar a funcionarios de Bush
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WASHINGTON.- Judith Miller, la periodista del New York Times que fue a prisión por negarse a revelar sus fuentes, compareció ayer ante al gran jurado federal, con lo que puso punto final al enfrentamiento que mantenía con los fiscales federales.
En cambio, los fiscales deberán decidir ahora si condenan a funcionarios de la administración que encabeza George W. Bush por filtrar a la prensa el nombre de la espía encubierta de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Valerie Plame. Ese hecho es considerado un delito por las leyes estadounidenses.
Liberada anteayer luego de pasar 85 días en un centro de detención federal, Miller prestó testimonio ante el fiscal especial Patrick Fitzgerald después de "escuchar directamente" de su fuente, según aclaró, el permiso para revelar su identidad.
La fuente fue presuntamente Lewis "Scooter" Libby, jefe del equipo del vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, según publicó ayer el diario The New York Times. Libby y también el consejero político de la Casa Blanca, Karl Rove, hablaron además con un periodista del semanario Time, Matthew Cooper, quien sí accedió a revelar ante la Justicia el nombre de su fuente.
La identidad de la agente Valerie Plame no fue divulgada por Miller, pero sí por Cooper y anteriormente por el columnista Robert Novak.
El caso despertó grandes suspicacias porque Plame es la esposa del diplomático Joe Wilson, quien en aquel momento se había convertido en una importante voz crítica de la decisión del gobierno de Bush de invadir Irak.
La revelación de la identidad de Plame por parte de Libby y Rove, a través de Cooper y Novak, fue vista como una venganza de la Casa Blanca contra Wilson. Además, el caso provocó un enorme interés en la opinión pública estadounidense porque se ha considerado que el encarcelamiento de Miller significa el fin de la inmunidad de los periodistas.
"Pasé 85 días en la cárcel a causa de mi creencia en la importancia de mantener la relación confidencial que los periodistas tienen con sus fuentes", declaró ayer la periodista al salir del tribunal, donde prestó testimonio acerca de las conversaciones que había mantenido con Libby en julio de 2003.
Miller, que trabaja en The New York Times desde 1977, es una aguerrida reportera especializada en temas de seguridad nacional y en Medio Oriente, muy controvertida por su cobertura del tema de las armas de destrucción masiva en Irak.
La periodista recibió el premio Pulitzer en 2002 por una serie de artículos sobre Osama ben Laden. Su nombre, sin embargo, comenzó a ser ampliamente citado cuando el diario para el que trabaja fue criticado por su cobertura de los argumentos oficiales estadounidenses -las armas de destrucción masiva- para desencadenar la guerra en Irak.
En mayo de 2004 el diario hizo un mea culpa por la falta de rigor con la que había abordado la realidad de esos argumentos, pero no cuestionó a su reportera, citando artículos escritos por ella y otros periodistas.
Arresto de agentes de la CIA en Italia
- ROMA(EFE).- La justicia italiana ordenó el arresto de tres supuestos miembros de la CIA por el secuestro en Milán, en febrero de 2003, de un imán egipcio sospechoso de terrorismo, informó ayer el diario Corriere della Sera. Con las nuevas órdenes de arresto se eleva a 22 la cifra de los agentes estadounidenses buscados por las autoridades italianas en relación al caso de Abu Omar, jefe de una mezquita milanesa, que fue secuestrado en Milán y enviado a El Cairo, donde fue presuntamente torturado. Uno de los buscados, según el diario, sería una ex diplomática de la embajada de EE.UU. en Roma.






