
Hace 12 años intentaron asesinar a Pinochet
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SANTIAGO, Chile.- Con un acto litúrgico en el lugar donde ocurrieron los hechos, el ejército chileno conmemoró ayer el duodécimo aniversario del atentado que un grupo de ultraizquierda perpetró en 1986 contra el general Augusto Pinochet, entonces presidente del país y jefe de la institución.
El acto fue el de mayor trascendencia entre los programados por la institución castrense con motivo del "mes del ejército" y el 25 aniversario del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, y sus características fueron discretas, de acuerdo con la línea seguida por el nuevo comandante en jefe, general Ricardo Izurieta.
Cinco escoltas del gobernante militar murieron y otros doce resultaron heridos cuando un total de 26 miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), emboscaron su comitiva en el camino precordillerano del Cajón del Maipo, a unos 40 kilómetros al sudeste de Santiago.
Pinochet, que regresaba a la capital tras pasar un fin de semana en su residencia de El Melocotón, se salvó sólo con una herida leve en la mano derecha, gracias al conductor de su automóvil, que logró escapar en medio de una lluvia de balas y cohetes.
Tras el atentado, varios conocidos militantes de izquierda, entre ellos el periodista José Carrasco Tapia, fueron asesinados en distintos puntos de Santiago por escuadrones de la muerte que se movilizaron mientras la capital chilena estaba bajo estado de sitio.
Según las investigaciones judiciales de los crímenes, los presuntos autores fueron agentes de la Central Nacional de Informaciones (CNI), la policía secreta del régimen militar.
El abrazo del oso
Por su parte, el candidato presidencial demócrata cristiano, Andrés Zaldívar, y sus partidarios se apresuraron ayer a rechazar el apoyo implícito que el ex dictador entregó a un posible gobierno suyo.
Sus aliados electorales de la Concertación de Partidos por la Democracia, en tanto, calificaron el respaldo de Pinochet a Zaldívar como "el abrazo del oso".
En una entrevista, Pinochet afirmó que "(Zaldívar) haría un buen papel en el gobierno".
El nuevo presidente del Partido Socialista, Ricardo Núñez, dijo que las declaraciones de Pinochet son una intromisión en los asuntos de la coalición política, y Zaldívar se limitó a señalar que Pinochet "no es mi jefe de campaña".


