Hace tres décadas, Juan Pablo II revolucionaba Chile
En 1987, la figura del papa polaco aglutinó a gran parte de la población en un contexto muy diferente
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SANTIAGO, Chile.- El 22 de noviembre de 1978, el papa Juan Pablo II se reunió en Roma con los embajadores de la Argentina y Chile para intentar detener un conflicto bélico (por la soberanía del Canal de Beagle) que estaba a horas de iniciarse. Ambas naciones estaban bajo las dictaduras de Jorge Rafael Videla y Augusto Pinochet, respectivamente, y Karol Wojtyla logró frenar la guerra. Nueve años después, en abril de 1987, el Pontífice recorrió los dos países, aunque en 1982 ya había estado en la Argentina.
Fue por eso que la visita apostólica a Chile, la primera de un papa, fue una mezcla de sensaciones. "Era un momento muy especial, de gratitud hacia su persona, por la mediación para evitar la guerra, pero lo que más influía era el contexto político y social de ese minuto: estábamos en una dictadura y la Iglesia era la única institución que podía tener cierta libertad de expresión. Era una conmoción la visita de Juan Pablo II", recuerda Carlo Lira a LA NACION, recientemente nombrado como superior de los Salesianos en Chile. En 1987 tenía 18 años y cuenta que la vida de parroquia significaba un apego afectivo muy fuerte para los jóvenes de esa época, "transversal a los grupos económicos. La Iglesia era la institución más querida y representativa de toda la sociedad chilena el año 87".
La diferencia entre aquella visita que marcó la historia de Chile y la de Francisco va más allá de los números. Había seis millones de chilenos menos que ahora (eran 11,6 millones), los católicos eran el 70% de la población y los hitos de esos seis días dieron la vuelta al mundo: en el Parque O'Higgins encendieron piquetes y el Papa continuó con su misa; en el Estadio Nacional pronunció un discurso que estremeció a los jóvenes, y Pinochet lo sacó engañado a saludar desde un balcón del Palacio de La Moneda.
"Fue una liberación", recuerda Rolando Garrid, presidente ejecutivo del Instituto de Colaboración Colaborativa y Diálogo Estratégico (Incides). "El contexto viene dado por el año 1986, donde la máxima expresión fue el atentado a Pinochet. Había un clima de movilización ascendente, de denunciar al Chile de esa época", agrega y dice que él encabezó una marcha de siete mil universitarios en Valparaíso, donde hubo represión policial y detenidos, pero finalmente llegaron frente al altar del papa y pudieron estar en la misa.
"Esta sociedad es más informada, la democracia puede resultar tal vez menos épica que cuando la denuncia se expresaba en las calles fuertemente", opina Garrido.
El papa Juan Pablo II recorrió ocho ciudades de Chile y llegó hasta Punta Arenas, frente al Canal de Beagle. Fueron sesenta horas de actividades y 27 discursos. El papamóvil que usó entonces es pieza de museo en la actualidad, el himno era tan pegajoso que era un hit radial y los dirigentes sociales de los barrios más populares tuvieron tribuna junto a él en cada encuentro, porque visitó zonas que hoy Francisco no tendrá la posibilidad de conocer.
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