Harto de las peleas, Conte les lanza un ultimátum a Salvini y Di Maio

Conte, ayer, durante una conferencia de prensa en el Palacio Chigi
Conte, ayer, durante una conferencia de prensa en el Palacio Chigi Fuente: Reuters
El primer ministro llamó a los socios y hombres fuertes del gobierno a la unidad y a dejar atrás las provocaciones, el clima de campaña y el uso excesivo de las redes sociales
Elisabetta Piqué
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4 de junio de 2019  

ROMA.- "Basta, así no va más. O cambian las cosas o renuncio". Palabras más, palabras menos, así fue el ultimátum que el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, les lanzó ayer a sus dos vice primeros ministros, Matteo Salvini y Luigi Di Maio, líderes de los dos partidos que el 1º de junio del año pasado, contra viento y marea, formaron una extraña coalición de gobierno que se encuentra paralizada, a punto de estallar por tensiones y peleas continuas.

"No me presto a sobrevivir, a flotar. Y estoy listo para poner mi mandato en manos del presidente de la república", advirtió Conte en un discurso a los italianos que pronunció justo al cumplir un año como primer ministro. Hasta junio pasado, un desconocido abogado que daba clases en la Universidad de Florencia y considerado por muchos un virtual títere del gobierno populista bicéfalo, Conte rompió su silencio a una semana y un día de las elecciones del 26 de mayo para renovar el Parlamento Europeo, que significaron un tsunami para Italia.

Salvini, que ya era el hombre fuerte del gobierno populista, arrasó en esa elección. Humilló a su socio Di Maio y se transformó en un virtual primer ministro "de facto".

Al obtener casi el 35% Salvini, ministro del Interior que ganó inmensa popularidad con su política de mano dura con los inmigrantes, duplicó los votos de Di Maio, del Movimiento Cinco Estrellas (M5E), ministro de Trabajo. Alteró así los equilibrios de un gobierno de coalición que, en verdad, nunca fue unido porque sus líderes se pelearon por casi todos los temas. Y que nadie sabe cuánto más podrá durar.

"Yo estoy disponible a seguir trabajando, pero no solo", dijo Conte. "A las fuerzas políticas les pido una respuesta rápida y clara", advirtió, aunque no dio ningún plazo. De 54 años y bastante popular debido a su bajo perfil, el primer ministro, que jamás pudo tomar una decisión sin antes consultar a Salvini y Di Maio, llamó a sus dos vices a recobrar cohesión. Y dijo basta a las provocaciones, al clima de campaña electoral perenne y a las injerencias en áreas que no son de su competencia (una estocada a Salvini).

"Los continuos conflictos comunicativos dañan la concentración en el trabajo", dijo Conte. Pese a que también denunció el uso casi obsesivo de las redes sociales de los dos vices, la respuesta de Salvini llegó a través de Twitter. "Nosotros nunca hemos dejado de trabajar, evitando responder a polémicas e insultos y los italianos nos lo han reconocido con 9 millones de votos", indicó Salvini, de 46 años. "Nosotros estamos listos, queremos seguir adelante y no hay tiempo que perder: la Liga está", agregó. A través de Facebook, en tanto, Di Maio aseguró que el M5E será leal, pidió que no haya más ataques a sus ministros, así como una reunión de gabinete lo antes posible, algo que no se da desde hace semanas.

Lo cierto es que en sus tuits Salvini, el "capitán", también dejó en claro que para seguir adelante el M5E y Conte, cercano al movimiento, deberán aceptar sus condiciones. Es decir, deberán respaldar la puesta en marcha de una flat tax -es decir, una rebaja de impuestos general, caballito de batalla de la Liga- y un nuevo decreto sobre seguridad, entre otras medidas. Además, deberán apoyar "la revisión de los vínculos" con la Unión Europea (UE), algo más que complicado. De hecho, se espera que la UE, con la que el gobierno populista mantuvo una dramática pulseada debido al presupuesto, ponga en marcha un procedimiento de infracción porque Italia no respetó las reglas y siguió aumentando deuda y déficit.

En su discurso-ultimátum, Conte advirtió: "Un procedimiento nos haría mucho mal", y dejó entender que no hay alternativa al diálogo con Bruselas y recordó que Italia necesita desesperadamente la confianza de los mercados. "El próximo presupuesto deberá mantener el equilibrio de las cuentas porque las reglas europeas seguirán vigentes hasta que logremos cambiarlas", advirtió. Se verá, entonces, si seguirá, o no, al mando del gobierno bicéfalo.

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