
Herederos, rebeldes o traidores: el destino de los hijos de tiranos
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ROMA.- A menudo, herederos. A veces continuadores. Traidores, también, o traicionados. Hasta redentores. Ningún destino en común: los hijos de los dictadores han sabido encontrar finales diversos al proceso que los ha querido prisioneros de una historia familiar que coincide con la historia.
Huir lejos fue la elección de alguien que, como Svetlana Stalin, había vivido íntimamente el mundo de terror construido por su padre: esposa de un judío que terminó en Siberia, luego del ideólogo Zhdanov, la única hija del dictador soviético se fue a Occidente en 1967. El otro hijo, Jacov, capturado por los alemanes durante la guerra, se habría suicidado en 1943.
Una manera incruenta de "matar al padre" es el de Alina Castro, que anda por el mundo mostrando las infamias del socialismo cubano de Fidel. Algunas traiciones se vuelven casi derrocamientos, purificaciones: Chiang Ching-Kuo, que tomó el poder de Taiwan después de la muerte de su padre, Ching Kai-Shek (1887-1975), inició el desmantelamiento del régimen nacionalista y la democratización de la isla.
Continuadores
Hay destinos, luego, que los hijos abrazan hasta compartirlos, hasta perpetuarlos. Aun en lo sangriento. Baby Doc, Jean-Claude Duvalier, para el mundo, supo como "presidente vitalicio" de Haití entre 1971 y 1986, casi igualar las crueldades de su padre François, Papa Doc, que hizo del voodoo y de los escuadrones de la muerte de los Tonton Macoutes las claves del poder.
Kim Jong Il, el "Querido líder" norcoreano, goza hoy de una veneración hábilmente alimentada por el modelo de la rendida al difunto "presidente eterno" Kim Il Sung.
La sombra de un padre déspota marcó a Nicu Ceausescu: el hijo del dictador rumano Nicolae Ceausescu -de vicios y crueldad legendarios- murió destruido por una cirrosis en un hospital de Viena en 1996. Fatales para los hijos de los tiranos, las guerras de sus padres. En 1941 murió el piloto Bruno Mussolini durante un vuelo de entrenamiento, mientras que Edda vio a su marido Galeazzo Ciano fusilado durante la República de Sal˜.
El primogénito de Mao Tse-Tung, Mao Anying, expió con su muerte la participación china en la guerra de Corea: el 24 de noviembre de 1950 su cuartel fue alcanzado por una bomba incendiaria norteamericana. "Conocemos el cómo y el porqué de estas cosas -dijo el padre-: sin sacrificio no hay victoria."





