
Histórica visita de Juan Pablo II al Líbano
Unos 25.000 efectivos protegerán al Papa durante su estada; es el mayor oprativo de seguridad desde el fin de la guerra
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BEIRUT, 9 (Reuter).- El gobierno libanés está organizando la mayor operación de seguridad desde la guerra civil que concluyó en 1990 para proteger al papa Juan Pablo II cuando mañana visite Beirut, considerada hasta hace poco tiempo como la capital de los secuestros y asesinatos del mundo.
Unos 20.000 soldados del ejército y 5000 miembros de las fuerzas de seguridad interna protegerán al Pontífice durante su visita de 32 horas al Líbano que comienza mañana.
El Pontífice de 76 años pasará a través de suburbios musulmanes shiitas, controlados por el Hezbollah (Partido de Dios), la única milicia sectaria civil no desarticulada todavía, en la ruta de 10 kilómetros hasta el palacio presidencial.
Imágenes de tamaño normal de clérigos shiitas, incluyendo al Ayatollah Khomeini serán colocadas a lo largo de la ruta por donde pasará el papamóvil desde el aeropuerto, donde hace pocos años grupos shiitas atrapaban a los occidentales y los retenían como rehenes.
El Papa viajará a otros lugares en las afueras de Beirut abordo de helicópteros de la Unifil, la fuerza pacificadora de Naciones Unidas en el sur del Líbano, tripulados por pilotos italianos.
El jeque Mohammed Hussein Fadlallah, dirigente espiritual del Hezbollah, dijo al diario italiano La Repubblica en una entrevista publicada hoy que los shiitas libaneses estaban esperando al Papa con sus corazones llenos de amor y que no tenía nada que temer en el Líbano.
Nadie espera que radicales shiitas ataquen al Papa, pero el Líbano ha experimentado muchas veces sorpresas poco agradables de parte de una variedad de grupos distintos y el gobierno de Beirut no quiere correr riesgos.
Operativo gigantesco
"El ejército libanés está tomando la responsabilidad plena por la seguridad del Papa durante su visita. Ha asignado 20.000 soldados para cumplir esta misión, con estrictas medidas de seguridad", dijo una fuente militar a Reuter.
"La fuerza en esta misión tendrá el respaldo de 5000 policías y otros agentes, 10 helicópteros, 1500 vehículos blindados, otros mil vehículos, cuatro lanchas patrulleras, 10 botes rápidos y 10 perros entrenados", agregó la fuente.
Otras unidades del ejército de 63.000 hombres estarán en alerta máxima, dijo. Una sala de control con representantes del ejército, otros organismos de seguridad, la defensa civil y la Cruz Roja libanesa, tomarán parte en la operación de seguridad.
Un mensaje de convivencia
CIUDAD DEL VATICANO, 9 (ANSA) - La visita del Papa a Beirut, como la de abril a Sarajevo ,tiene como objetivo hacer la mayor contribución posible a la reconstrucción o a la consolidación del espíritu en ciudades víctimas de guerras recientes y en otra época ejemplos de convivencia religiosa y cultural.
El Líbano es en esta óptica de alguna manera más importante que Sarajevo. El "país de los cedros" es el único estado árabe que cuenta con una fuerte presencia cristiana.
Como señaló el "canciller" vaticano, monseñor Jean Louis Tauran, El Líbano tiene un modelo institucional cuya originalidad el Vaticano quiere contribuir a preservar.
El país es una democracia donde los miembros de las diversas comunidades musulmanas y cristianas tienen los mismos derechos y los mismos deberes y en el que "todos los ciudadanos están considerados socios iguales en la administración del Estado".
En resumen, un "modelo libanés" que al Vaticano le gustaría ver reproducido en otros lugares. Es ésta la razón, además de los motivos humanitarios y de protección de la comunidad cristiana, de los contínuos llamamientos -más de 70- que Juan Pablo II lanzó en favor del Líbano durante los 16 años de la guerra civil.
"En realidad nos encontramos frente a una amenaza para todo el orden de la vida internacional -dijo el Papa en 1989- es una amenaza de naturaleza moral, aún más dolorosa porque es un estado más débil que sufre la violencia o la indiferencia de los más fuertes". Por esto, agregó, "siento el imperativo interior de ir al Líbano".
El Papa seguramente defenderá la soberanía y la integridad del Líbano. "Que se haga todo lo posible para que lo más pronto posible este país sberano sea libre de toda presencia militar extranjera", dijo en octubre de 1990.
El concepto será ratificado pero sus palabras serán vistas por los musulmanes en sentido anti-israelí (de ahí deriva la actitud de los Hezbollah filoiraníes que son favorables a la visita).
Por los cristianos serán escuchadas como referidas a los 40.000 soldados sirios que están destacados en el país. Siria buscará en la invitación a la paz un aval a su presencia.
Israel podría augurarse que nacieran problemas justamente para los sirios con los cuales están viviendo momentos de tensión.
Justamente esta conjunción de intereses opuestos se sintió en el Vaticano casi como una garantía, por el interés común en que la visita papal tenga lugar sin incidentes, fuera de una variable enloquecida.
Por su parte los cristianos, durante años enfrentados en facciones armadas, habían hecho fracasar en 1990 una intervención del nuncio Pablo Puente para poner fin a la "locura mortal".
A ellos se les imputó la bomba que en 1994 impidió la visita del Papa. Y también este año el Vaticano se empeñó en un diálogo entre las comunidades maronita siria y libanesa, que se opone a la influencia política de Damasco.
El Papa se dirigirá en primer lugar a ellos, inspirándose en las conclusiones del Sínodo sobre el líbano de 1995 (cuyo documento final será firmado mañana) y lanzará un llamamiento a la reconciliación.
La visita papal fue precedida en pocos días por un encuentro en el Vaticano entre la World Islamic Call Society y el Pontificio consejo para el diálogo interreligioso.





