Horror en Perú: 289 muertos en un incendio

Las llamas fueron provocadas por artículos de pirotecnia; en minutos devoraron cuatro cuadras del centro de Lima
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31 de diciembre de 2001  

LIMA.- Perú vivió este fin de semana una de las peores tragedias de su historia cuando un incendio en el centro comercial de Lima mató al menos 289 personas e hirió a otras 160. El desastre enlutó el fin de año de los peruanos, que aún no salen del asombro y el terror que los envolvió la noche del sábado cuando la explosión de un artefacto pirotécnico provocó llamas que devoraron cuatro cuadras en cuestión de minutos.

Anoche, centenares de bomberos continuaban removiendo escombros y buscando a decenas de desaparecidos entre las ruinas de los negocios de Mesa Redonda, un conglomerado de galerías comerciales, varias de las cuales vendían productos pirotécnicos que se convirtieron en un polvorín cuando las llamas los alcanzaron.

El director regional del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Ruben Ibánez, informó que al menos 289 personas fallecieron, 20 desaparecieron y 160 resultaron heridas y que la cantidad de cuerpos sobrepasó la capacidad de la morgue de Lima.

Al menos el 30% de los muertos serían niños y el número de víctimas podría ascender cuando las tareas de socorro lleguen a los sótanos de los edificios incendiados.

Por el riesgo de derrumbe de la mayoría de los edificios afectados, las labores de búsqueda de cadáveres se realiza a través de una cámara de video que puede ver en la oscuridad y luego el equipo de brigadistas ingresa a recuperar los cuerpos. En un negocio en apenas dos metros y medio se encontraron 30 cadáveres.

"Posiblemente ingresaron asustados a ese lugar en busca de protección, pero la gran cantidad de humo que invadió las galerías los asfixió y luego llegó el fuego", dijo Ibáñez.

Por su parte, José Luis Bazán, también del Indeci, dijo que la extracción de los cadáveres cada vez se hace más lenta y penosa "porque muchos de los muertos se encuentran pegados a la fierros retorcidos de los autos siniestrados o aferrados a sus hijos".

Las llamas se iniciaron a las 19 (hora local) del sábado y en pocos minutos ya habían consumido edificios enteros y provocado 70 focos de incendio.

Más de 400 bomberos se congregaron en el lugar para controlar las llamas y otros tantos policías que intentaban detener el saqueo de las tiendas que aún no habían sido destruidas. Varios dueños de comercios murieron al encerrarse en sus tiendas para evitar ser robados.

Desde el presidente peruano, Alejandro Toledo, hasta la Justicia y varios testigos aseguraron que la causa fueron las artículos de pirotecnia que vendían comerciantes ambulantes y tiendas legales.

Prohibición presidencial

En Perú, durante las fiestas de fin de año, las calles se colman de vendedores ambulantes que ofrecen masivamente fuegos artificiales.

El incendio se originó, según el departamento de bomberos, por una explosión en una tienda que vendía juegos pirotécnicos para las fiestas de fin de año. Al estallar, los proyectiles salieron disparados en distintas direcciones y generaron ocho focos de fuego. Otras versiones señalan que un vendedor ambulante generó el incendio cuando intentó probar un petardo en la calle.

Las llamas se extendieron tan rápido que decenas de vendedores y personas que compraban regalos quedaron atrapados por las llamas. "De un momento a otro los cohetes salieron reventando y la gente empezó a correr", narró José Fernández, mientras era atendido en un hospital.

Durante la mañana de ayer, decenas de personas recorrían los hospitales desesperadas en busca de parientes desaparecidos, mientras otras intentaban identificarlos entre varias filas de cadáveres calcinados.

Toledo, que había viajado al norte peruano, regresó el sábado inmediatamente después de comenzado el incendio, decretó dos días de duelo nacional y anunció que el gobierno se haría cargo de todos los costos de la tragedia.

"Esto es un desastre terrible para Perú. No podemos continuar perdiendo la vidas de nuestros hermanos y hermanas; queda terminantemente prohibido producir o importar objetos pirotécnicos", advirtió el presidente peruano.

La densa zona comercial de Mesa Redonda, en el centro histórico de Lima, concentra como hormigas a los vendedores ambulantes de productos pirotécnicos. Hace semanas la fiscal Cecilia Vásquez advirtió que el sector era un polvorín por la pirotecnia que comerciantes esconden en almacenes clandestinos.

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