Hungría recuerda la revolución del 56
Hubo momentos de tensión cuando la policía expulsó a grupos de manifestantes contrarios al gobierno; habrá homenajes durante los 13 días que duró la revuelta
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BUDAPEST.— La policía antimotines expulsó a manifestantes de extrema derecha de una plaza céntrica de Budapest poco antes de la conmemoración del 50º aniversario del levantamiento antisoviético, que se lleva a cabo en un marco de gran tensión política.
La policía se enfrentó a un pequeño grupo de manifestantes de extrema derecha, a unos 100 metros del Parlamento húngaro en la capital.
La agencia de noticias del Estado MTI dijo que las fuerzas del orden utilizaron sus cachiporras contra unos 50 personas, entre las cuales había mujeres y ancianos, que gritaban "AVH", refiriéndose a la policía secreta comunista que disparó contra manifestantes pacíficos durante el levantamiento, hace 50 años.
MTI indicó que 10 manifestantes fueron detenidos y que varias personas tenían el rostro ensangrentado luego del enfrentamiento.
Cientos de manifestantes fueron obligados por la policía antimotines a alejarse del Parlamento, donde docenas de líderes del mundo celebraban el aniversario de la sublevación húngara contra la Unión Soviética.
Estos opositores se encontraban allí desde mediados de septiembre, cuando se difundió una grabación en la cual el primer ministro socialista húngaro, Ferenc Gyurcsany, revela que mintió a la población sobre la economía del país para lograr ser reelecto, en abril pasado
Conmemoración. Hungría conmemoró el 50° aniversario de la revolución popular de 1956 con un solemne acto en el Parlamento en Budapest, al que asistieron una cincuentena de jefes de Estado y de Gobierno, así como otros dignatarios extranjeros.
La sesión, que tuvo lugar en la Sala de Asambleas del Parlamento de la capital, sirvió de marco oficial para recordar las protestas contra el régimen comunista hace exactamente medio siglo, que concluyeron con su aplastamiento por las tropas soviéticas 13 días después.
Los enfrentamientos causaron más de 2500 muertos, numerosos heridos y un éxodo a diversos países occidentales de unas 200.000 personas, que en su gran mayoría no regresó a su país natal.
Ofrenda floral. La jornada comenzó hoy con una ofrenda floral en la plaza Kossuth, ante el Parlamento, por parte de los representantes de 56 países invitados, que en muchos casos acogieron a los fugitivos húngaros tras la represión violenta soviética.
Esta ceremonia coincidió con la manifestación de unas cincuenta personas, que quisieron interrumpir el acto profiriendo gritos, pero el fuerte contingente policial impidió que los congregados lograran su objetivo.
A continuación, se desarrolló en el Parlamento la ceremonia para recordar el levantamiento popular húngaro contra el sistema comunista con la intervención del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, el primer ministro húngaro, Ferenc Gyurcsány, y la presidenta del Parlamento, Katalin Szili.
Mentira y opresión. Ante unas 500 personalidades, Barroso dijo que la respuesta a la revolución húngara fue "la mentira y la opresión", en alusión al aplastamiento de este movimiento popular a cargo de las tropas del Ejército Rojo hace medio siglo.
Apuntó también que las dictaduras de izquierda y derecha en Europa imposibilitaron la unificación del continente, tras repasar la reciente historia de Hungría y su ingreso en la Unión Europea en 2004.
Libertad. En los actos de hoy también se divulgó la llamada "Declaración de la Libertad" para honrar a los héroes de la revolución del 56.
"Un segundo histórico bastó para desarticular la dictadura soviética y un pueblo pudo superarse a sí mismo en su lucha por la libertad y dio un ejemplo al mundo", reza el texto del documento.
Agrega que "el mensaje de la revolución es que la libertad es invencible y la humanidad nació para vivir en libertad".
Los actos oficiales del 50° aniversario del más sangriento enfrentamiento entre un país de la esfera comunista y Moscú comenzaron ayer con un concierto en la Opera de Budapest.
Asistieron anoche al concierto el rey de España, Juan Carlos I, el rey de Noruega, Harald V, los presidentes de Alemania, Horst Koehler, y de Austria, Heinz Fischer, y el primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, entre otras personalidades.
Himno simbólico. Allí se interpretó la Obertura Egmont de Beethoven, que se empleó como himno simbólico durante las manifestaciones políticas del 56 en Hungría a favor de la independencia nacional y contra el sistema impuesto por la Unión Soviética.
También estaba prevista para hoy otra ofrenda floral en la parcela 301 del cementerio de Budapest para honrar a los ciudadanos ejecutados en la purga política posterior a la breve revolución magiar.
Agencias EFE y AFP



