Italia expulsa a dos militares rusos por un escándalo de espionaje con exagentes locales
Dos ex 007 italianos jubilados, que fueron arrestados, le vendían información de alta sensibilidad a funcionarios de Moscú; los ex carabinieri recibían sobres con 4000 euros en efectivo
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ROMA.- Italia decidió este jueves expulsar a dos agregados militares de la embajada de Rusia en esta capital, involucrados en un increíble escándalo de espionaje salido a la luz días atrás, cuando quedaron arrestados dos exagentes secretos italianos jubilados.
El secretario general de la Farnesina -como se la llama a la cancillería italiana-, le comunicó al embajador de Rusia en Roma que Ivan Petrovich Gorbachev y Mikhail Vasilyevich Astakhov deben abandonar Roma en un plazo de tres días.
“Moscú sigue utilizando sus armas híbridas para atacar a Occidente e Italia. Esto constituye una injerencia grave e inaceptable en las instituciones italianas y en la seguridad nacional”, denunció el canciller, Antonio Tajani, al anunciar la expulsión, que significó un nuevo cortocircuito diplomático con Rusia, con quien Italia mantiene una gélida relación visto el respaldo incondicional del gobierno de Giorgia Meloni al presidente ucraniano, Volodimir Zelensky.
Il Governo italiano ha deciso di espellere due addetti militari dell’Ambasciata della Federazione Russa in Italia, responsabili delle attività di spionaggio emerse nell’inchiesta della Procura della Repubblica di Roma. Il segretario generale della Farnesina ha appena comunicato…
— Antonio Tajani (@Antonio_Tajani) July 9, 2026
En lo que causó un enorme revuelo en Italia, tras una investigación de la fiscalía de Roma el martes pasado fueron arrestados Gavino Raoul Piras y Vincenzo Di Pasquale, dos ex 007 italianos, ambos de 59 años y ya retirados, acusados de haberle vendido información más que sensible a Moscú.
Los dos exoficiales del AISI (Agencia Información y Seguridad Interna), y excarabinieri, están acusados de delitos gravísimos: haber revelado la identidad de algunos agentes de contraespionaje italiano, poniéndolos en peligro y haber cedido datos sensibles sobre inteligencia y armamentos producidos en Italia a los agregados militares con orden de expulsión, agentes del poderoso servicio secreto ruso (GRU), con pasaportes diplomáticos.
Ya sospechados de comportamientos turbios, los dos exespías italianos fueron seguidos de cerca y filmados mientras estaban sentados en el banco de una plaza leyendo papelitos con anotaciones, o agachados cerca de una pared para insertar en una ranura tarjetas micro. A cambio de cada información, los agentes recibían sobres con 4000 euros en efectivo.
Los dos “spioni” estaban jubilados desde hace doce años; durante los allanamientos realizados por la policía en sus viviendas fueron hallados unos 20.000 euros.
Tal como informó el Corriere della Sera, la investigación de la fiscalía comenzó en mayo de 2025, después de un informe del AISI que advirtió del espionaje, de revelación de noticias de divulgación prohibidas y de acceso abusivo al sistema informático telemático. Piras en verdad había sido investigado anteriormente por espionaje por la fiscalía de Roma, pero el caso había sido archivado en 2023.
En la investigación también quedaron implicados cinco militares del sector de ciberdefensa con tareas que requieren un alto grado de confidencialidad. Ellos les habrían pasado la información a los dos exagentes, aunque no está claro si eran conscientes de que estos a su vez se la pasaban a agentes rusos.
Una de las escuchas realizadas para desenmascarar la operación -digna de película de Guerra Fría-, realizada el 9 de octubre de 2025, captó el momento en el cual el agente ruso le entrega a su interlocutor italiano unos papelitos con los pedidos de información de sus superiores. Entonces Piras, tras leerlos y recibir un sobre con 4000 euros, le dice: “Yo lo que puedo dar, lo doy, decile a tu jefe”.
El pedido de Astakhov tenía que ver con información sobre temas más que sensibles y secretos: los planes de compra de misiles de largo alcance, el plan de rearme de Italia, de la Unión Europea (UE) y de la OTAN, perspectivas de desarrollo de las fuerzas armadas, prioridades de la Defensa de la UE, ayuda a Ucrania a fabricar misiles de largo alcance y eficacia de los ataques a las estructuras nucleares iraníes.
Además de espiar los sistemas misilísticos, Astakhov apuntaba a obtener información sobre personal militar italiano que podía ser reclutado. “Sabés, el jefe del grupo necesita datos personales, mucha información sensible, mucho dinero”, le dice el ruso. “Basta pagar”, le contesta Piras, que, en otra escucha, hasta se queja de que la plata es insuficiente. “En 12 años miles de informaciones y no me sobra dinero ni siquiera para el café. Antes al menos me invitaban a comer”, lamenta.
“La alarmante reiteración de la conducta ilícita de Piras refleja una personalidad transgresora, evidentemente incapaz de comprender la gravedad de los actos cometidos”, escribió la jueza Rosamaria De Lellis, quien ordenó el arresto domiciliario de él y de Di Pasquale.
“Aprovechando hábilmente la experiencia adquirida en sus anteriores funciones, ambos exfuncionarios actuaron vulnerando —y con menosprecio hacia— sus deberes de lealtad e integridad para con el Estado", sumó, al destacar que esto revela “una certeza casi absoluta de que, de presentarse la oportunidad, cometerían nuevos delitos de la misma índole”.
Como no podía ser de otra manera, el anuncio de la expulsión de los dos agregados militares rusos causó un nuevo cortocircuito diplomático con Rusia, cuya cancillería enseguida advirtió que iba a “responder”, según informó RIA Novosti.
“El problema es que los dos individuos expulsados participaban en actividades de espionaje perjudiciales para la seguridad nacional. Y esto ha quedado demostrado. No fue un capricho por parte de Italia”, replicó el canciller Tajani. “Rusia puede adoptar las medidas de represalia que desee; se trata de actos de venganza. Ellos deben demostrar que las personas a las que expulsan son realmente espías. Nuestra decisión se basa en hechos; la suya es política”, añadió.
El embajador ruso ante Italia, Alexei Paramonov, en tanto, en su canal de Telegram denunció que Roma, “al expulsar al mayor número posible de diplomáticos rusos, busca minimizar la influencia de Rusia en Italia, pero esto es, en última instancia, imposible”, según ANSA. “Efectivamente, Rusia cuenta con figuras de la talla de Vladimir Putin y Sergei Lavrov. Italia, en cambio —a pesar de su inmenso potencial en cuanto a ideas y de su legado político y humanístico—, carece actualmente de figuras de tal calibre”, disparó.
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