Juan Guaidó: "Ser dirigente opositor en Venezuela puede llevar hasta la muerte"
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CARACAS.- "Recibí una llamada del presidente Mauricio Macri para respaldar la causa democrática de Venezuela y para reconocer al Parlamento como institución". Para el flamante presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, que calificó a Nicolás Maduro de "usurpador", el apoyo internacional es clave: "Ser opositor puede llevar a la muerte en Venezuela", afirmó a LA NACION.
El nuevo presidente de la Asamblea Nacional había usado su cuenta de Twitter para devolver el gesto a Macri, agradecer también el "apoyo" de los argentinos y vaticinar que "pronto viviremos en Democracia en toda la región".
Democracia escrita con "d" mayúscula porque Guaidó está viviendo en su propia piel y en su propia vida que cuando la democracia se pierde, cuesta mucho recuperarla.
-El Grupo de Lima otorgó un apoyo contundente el pasado viernes a la causa opositora.
-Un apoyo fundamental, agradecemos profundamente expresiones tan contundentes como las del Grupo de Lima. Han sido años de lucha para que se reconozca la situación de Venezuela. Durante años denunciamos en la oposición los abusos contra los derechos humanos, el mal trato, la manipulación del sistema electoral y el cierre de canales, entre otras muchas situaciones. No fue hasta que languideció y desapareció la democracia en Venezuela que ha quedado medianamente clara la verdadera situación, con un Parlamento que no se rinde y con las exigencias de nuestro pueblo. Pero costó mucho tiempo. Hubo un virus que se incubó durante ese tiempo, el del totalitarismo. Y lo que hoy vivimos son las terribles consecuencias para la región, no solo para nuestro pueblo, sino también para los países hermanos.
-La enorme diáspora, que este año continúa sin freno.
-Son casi cuatro millones de venezolanos los que han emigrado, eso es más del 13% de la población. Para dar una verdadera dimensión, eso es más gente que la del estado más poblado del país, Zulia. Como si te lo llevaras completo a otro sitio, esa es la magnitud de lo que sucede.
-Usted llega a la presidencia de la Asamblea Nacional pisando muy fuerte, tras un año sin pena ni gloria en el órgano parlamentario. En su primer mensaje al país llamó "usurpador" e "ilegítimo" a Nicolás Maduro, además de adelantar que el Parlamento no lo va a juramentar, como marca la Constitución, ni tampoco a reconocer. ¿Cómo siente horas después el peso de la historia sobre sus hombros políticos?
-Con gran responsabilidad. Venezuela lo está pasando muy mal, los venezolanos la estamos pasando muy mal. Despedimos a nuestros familiares y amigos en la frontera, en el aeropuerto o, peor, en el cementerio. Tenemos una deuda pendiente con el pueblo: generar el cambio. Todavía faltan muchos elementos para articular una coalición de fuerzas unitarias con todos los factores, desde partidos, estudiantes, jóvenes, chavismo disidente y fiscal en el exilio para lograr la suficiente fuerza política, social e internacional para que así cese este período gris. Las soluciones para esta crisis son necesariamente políticas.
-Quienes le anteceden en la Asamblea o en su partido ya han sufrido los golpes del chavismo, entre encarcelamientos, hostigamiento y persecución, que ha forzado exilios y hasta la búsqueda de refugio en embajadas extranjeras. ¿Teme acabar como sus compañeros?
-Es parte del riesgo, sin duda. Y no solo como presidente de la Asamblea: ser dirigente opositor en Venezuela puede llevar hasta la muerte, como le ocurrió al concejal Fernando Albán, o como con los jóvenes asesinados en las calles. Yo mismo tengo todavía alojados proyectiles en mi cuerpo (protestas de 2017). Lamentablemente es parte del ejercicio político en Venezuela. Asumimos el riesgo con entereza.
-Dirigentes radicales de la oposición, incluso el expresidente colombiano Andrés Pastrana, le exigen que se autojuramente como presidente de la república, arguyendo vacío de poder.
-Lo dijimos claro: el 10 de enero se inicia un nuevo período constitucional sin un presidente electo en Venezuela. Estamos en una situación de fuerza, no de derecho. No hay Estado de Derecho en mi país, lo han desmontado paulatinamente. Así lo reconocen el Grupo de Lima, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. Creo que la labor del Parlamento es construir esa fuerza y las condiciones para lograr una transición en Venezuela.
-Algunos ya le piden que para empezar se haga su propio harakiri político...
-Sí, además hay muestras previas: hoy la fiscal lamentablemente ejerce en el exilio, magistrados designados legítimamente por el Parlamento no están en Venezuela. Se trata de hacer hábil al Parlamento, retomar fuerza política y activar un proceso de movilización constitucional. Se trata de articular las fuerzas internacionales y de hablar a todos los que tienen autoridad para recuperar la Constitución. No hay solución mágica. Si se consuma la usurpación el 10 de enero debemos lograr que cese y conseguir un gobierno de transición para tener elecciones libres.
-En su toma de posesión usó una expresión muy gráfica: no nos chupamos el dedo. O sea, que el 11 de enero Maduro seguirá gobernando...
-No nos chupamos el dedo porque hemos intentado todo: hemos votado y hemos ganado el Parlamento; hemos no votado y ha tenido resultados, casi nadie reconoce ahora a Maduro. Hemos protestado, nos han matado, hemos hecho huelgas de hambre, hemos obtenido el reconocimiento de la comunidad internacional tras años de lucha... Hemos hecho de todo. Pero hace falta todo esto y más para lograr que cese la usurpación por la fuerza de las armas del régimen. Este proceso que iniciamos ahora nos brinda ventanas de oportunidad para lograr el cambio en Venezuela lo más pronto posible.
-Usted ha invocado al pueblo y las fuerzas armadas. Pero una buena parte del primero está yéndose del país y otra parte está entregada a la supervivencia diaria. ¿Es posible prender de nuevo la llama de la esperanza?
-Seguro. Cada protesta que se genera, hay 33 diarias por toda Venezuela por falta de gas, luz, la comida o las medicinas, en el marco de una brutal represión, provoca una chispa de esperanza. Estamos ante el fracaso de un modelo, el fracaso de los que manejaron la mayor bonanza petrolera de la historia. Estamos luchando contra la miseria y eso nos aglutina y nos une. Ahora hay que juntar toda esa fuerza.
-Usted invocó a las fuerzas armadas durante su discurso, pero la cúpula militar es una de las grandes beneficiadas de la situación del país. Pareciera muy complicado convencerlos para que sumen a esta causa.
-Sin duda. En principio son militares que no se escapan a la tragedia que sufre el país. Hay 150 militares presos, miles de bajas, cientos de desertores... Hay una peculiaridad interesante: ante la no elección de 2018, no hay comandante en jefe de las fuerzas armadas (el presidente). Ahí se rompe la cadena de mando.
-En la calle y en las encuestas se refleja el desencanto con la oposición...
-¡Y con razón! [interrumpe]. Tenemos dos décadas y el mandato que nos dejó Venezuela en 2015 fue el cambio político, truncado por la dictadura y el autoritarismo. Fueron cercando la Asamblea para declararla inhábil, pero los que son inhábiles hoy para solucionar los problemas son Maduro y los que están en el Palacio de Miraflores. Hoy Maduro no protege a nadie, ni de la persecución, ni del hambre, ni de la miseria. Lo que puede proteger al ciudadano es la vuelta al Estado de Derecho, el respeto a la propiedad privada y a los derechos humanos.
-El juez que inició el proceso contra los tres diputados de Amazonas, base argumental del chavismo para declarar en desacato al Parlamento y arrebatarle sus poderes, acaba de huir a Estados Unidos para sorpresa del país.
-Insisto: Maduro no protege a nadie. Un juez que está sancionado por Canadá está buscando protección porque sabe que no hay Estado de Derecho, él lo vivió en carne propia porque fue el ejecutor de una decisión inconstitucional y que les dio narrativa jurídica para desmontar el propio Estado de Derecho. El chavismo está fracturado.
-¿Cómo va a ser el órgano de transición para la restitución del orden constitucional, anunciado tras su intervención?
-Se trata de una instancia de coordinación con todos los que estén dispuestos a sumar a la causa democrática: Parlamento, sociedad civil, ejército y todos los sectores que apuesten por la transición.
-¿Llamarán a la lucha o a la protesta?
-El llamado a la protesta constitucional es importante y el ejercicio de la mayoría parlamentaria es fundamental ante el secuestro institucional en el que estamos.
-Tras el acto de la Asamblea, agradeció a través de sus redes sociales el apoyo de Macri.
-Recibí una llamada del presidente Mauricio Macri para respaldar la causa democrática de Venezuela y para reconocer al Parlamento como institución. Y eso fue lo que comuniqué a través de las redes sociales, el agradecimiento al presidente Macri por habernos llamado y felicitado por el ejercicio de la presidencia de la Asamblea Nacional para este período constitucional 2019/2020, y por el respaldo de la causa democrática venezolana.
-Hay un nuevo actor en el tablero estratégico regional, el presidente brasileño Jair Bolsonaro. Un presidente muy alejado ideológicamente de Voluntad Popular, que participa de la Internacional Socialista, pero que se barrunta será un factor importante a partir de ahora. ¿Qué esperan de él?
-Queremos tener las mejores relaciones. Bolsonaro mantiene posiciones muy firmes, no tenemos dudas de que va a colaborar y aportar en impulsar la causa democrática en Venezuela.
-Ninguna televisión retransmitió en directo la juramentación en el Parlamento, pese a las circunstancias históricas que la rodeaban, de hecho los medios internacionales dieron mayor importancia al momento que los medios nacionales. ¿Cómo se lucha contra ese cerco informativo?
-Eso es parte de la lucha en Venezuela, la absoluta coacción contra los medios. Las reseñas fueron inexistentes, algo así como elegido el nuevo presidente de la Asamblea y nada más.
-¿Qué mensaje de ánimo le dirige desde la presidencia de la Asamblea a Juan Requesens, diputado encarcelado desde hace 152 días por el chavismo pese a su inmunidad parlamentaria?
-Juan está fuerte porque es un hombre de convicciones firmes y férreas, no hace falta animarlo. Es mi amigo de siempre, somos miembros de una lucha de una generación que no se rinde. Los ánimos hay que trasladarlos para su familia, incluso para nosotros los diputados, que lo necesitamos en el Parlamento.
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