La contención de la ola migratoria, otro frente amenazante

El endurecimiento de las normas, a pedido de EE.UU., aún no afecta al presidente mexicano
Los migrantes viajan en la parte trasera de un camión, en Tierra Blanca, México, el 27 de enero.
Los migrantes viajan en la parte trasera de un camión, en Tierra Blanca, México, el 27 de enero. Fuente: Reuters - Crédito: Alexandre Meneghini
El endurecimiento de las normas, a pedido de EE.UU., aún no afecta al presidente mexicano
Mark Stevenson
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14 de julio de 2019  

CIUDAD DE MÉXICO (AP).- Policías, soldados y efectivos de la Guardia Nacional de México realizan redadas en hoteles, micros y trenes en busca de inmigrantes , lo que genera escenas de madres centroamericanas desconsoladas mientras son apiñadas en camionetas junto con sus hijos y de saturados centros de detención bajo condiciones deplorables.

Esas escenas causan indignación en Estados Unidos , pero en México hubo pocas repercusiones en el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador , pese a que el país históricamente se mostró solidario ante la dura situación de los migrantes. Tal comprensión fue minada por las caravanas de finales de 2018 y principios de este año, que dejaron un mal sabor.

Cuando la primera caravana recibió una cálida bienvenida en octubre, los mexicanos parecían estar divididos casi equitativamente respecto de si el gobierno debería frenar el ingreso de inmigrantes que carecían de autorización legal. Ocho meses después, solo se oponía el 33% .

Incluso para los que no creen que los centroamericanos les estén robando puestos de trabajo a los mexicanos o generen un aumento en los delitos -acusaciones que se escuchan especialmente en los estados del sur- hay una sensación de que son demasiados los migrantes que llegaron al país.

"En verdad es un problema para todos. Mejor que los regresen a sus países", dijo Jorge Parada León, de 51 años y empleado de mensajería en Ciudad de México. "Atravesar México como lo hacen es un peligro, ha habido muchos muertos entre ellos, mejor que arreglen los problemas en sus países", agregó.

Pero también están quienes sí critican las nuevas medidas migratorias. El titular del Instituto Nacional de Migración, Tonatiuh Guillén, presentó su renuncia al cargo cuando los operativos de contención de migrantes fueron anunciados en junio en respuesta a las amenazas de Donald Trump de imponer aranceles a las importaciones de México.

El presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo, dijo a su vez que "es inmoral e inaceptable que, por un lado exijamos que nos abran las puertas, pero por el otro cerramos el paso a los migrantes centroamericanos para hacer un oscuro favor a los Estados Unidos".

López Obrador reconoció que las medidas fueron instauradas para evitar los aranceles de Estados Unidos. "Hemos establecido una relación de amistad, de respeto con el pueblo y el gobierno de Estados Unidos, y este proceder nos ha permitido evitar la confrontación, que no conviene a nadie", señaló.

El padre Alejandro Solalinde, al frente de un refugio de migrantes y que había sido crítico con gobiernos anteriores, se siente más cercano a López Obrador y dijo en su defensa que había que poner orden en la frontera, "donde pasaba todo el mundo sin ningún problema".

Solalinde culpó en cambio a los organizadores de las caravanas conformadas por miles de migrantes de saturar las ciudades y desgastar lo que fue una cálida bienvenida.

Irineo Mujica, cuyo grupo Pueblo sin Fronteras ayudó a conformar esas caravanas, ahora reconoce que fueron usadas con fines políticos -Trump las mencionó durante las elecciones de 2018- y afirmó que no deberían realizarse de nuevo. Y sostiene que hubo una campaña de difamación de los migrantes.

"Decían que los centroamericanos entraron por la fuerza cuando realmente les abrieron la puerta, o que quemaron la bandera mexicana, o que tiraron basura", señaló.

Las nuevas medidas de contención, dijo Mujica, obligarán a los migrantes a tomar rutas más peligrosas y se convertirán en una vergüenza política para López Obrador. "Que sea un costo definitivo hacia su administración, no. Pero le va a seguir haciendo daño. Esta situación se va a agravar, se va a traducir en el número de secuestros, en violaciones a los derechos humanos, en extorsiones, en todo este número de muertes de migrantes", señaló.

Aun así, la mayoría de los mexicanos se muestran dispuestos a ignorar los errores del gobierno. "El presidente dijo que hay que lograr un equilibrio entre la seguridad nacional y la seguridad humana, o sea, los derechos humanos. Pienso que vamos a encontrar la forma de hacerlo", destacó Solalinde.

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