La detención de Temer por el Lava Jato vuelve a estremecer a Brasil

Temer, ayer, a su llegada a Río de Janeiro, tras ser trasladado desde San Pablo, donde fue detenido
Temer, ayer, a su llegada a Río de Janeiro, tras ser trasladado desde San Pablo, donde fue detenido Fuente: LA NACION
Casi tres meses después de perder la inmunidad, el exmandatario fue arrestado preventivamente por recibir presuntos sobornos a cambio de contratos para construir una usina nuclear; "Es una barbaridad", se quejó
Alberto Armendáriz
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22 de marzo de 2019  

RÍO DE JANEIRO.- Dos meses y veinte días después de dejar el Palacio del Planalto y perder la inmunidad que le garantizaba su cargo, el expresidente Michel Temer fue arrestado preventivamente ayer por corrupción en un nuevo capítulo de la operación Lava Jato, que volvió a estremecer el ya agitado mundo político en Brasil. Miembro del conservador Movimiento Democrático Brasileño (MDB), Temer se convirtió así en el segundo exmandatario brasileño detenido desde el retorno de la democracia, tras el encarcelamiento el año pasado de Luiz Inacio Lula da Silva, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), condenado a 12 años de prisión también por una causa del Lava Jato.

Temer, de 78 años, fue apresado en San Pablo, acusado por el Ministerio Público Federal en Río de Janeiro de recibir un millón de reales (US$263.000) en sobornos a cambio de contratos de obras en la usina nuclear Angra 3, en Río de Janeiro, y de ser el jefe de una "organización criminal" que obtuvo e intentó lavar 1800 millones de reales (US$474 millones) en desvíos de fondos públicos y pagos ilícitos de empresarios para ganar licitaciones.

"Ese valor está comprobado y fue colocado en los documentos para demostrar cuán peligrosa era esta organización criminal", resaltó el fiscal Eduardo El Hage. En su denuncia, el investigador del Lava Jato en Río destacó la participación de Temer en la negociación de esquemas de coimas en obras de Petrobras, concesiones en el Puerto de Santos y beneficios a las constructoras Odebrecht y OAS, así como al grupo J&F, de los hermanos Joesley y Wesley Batista.

"Es una barbaridad", se quejó Temer al atender una llamada telefónica del periodista Kennedy Alencar, de CBN, cuando su auto era abordado por agentes policiales al salir de su casa. El expresidente fue trasladado a Río de Janeiro y quedó preso en la Superintendencia de la Policía Federal. Sus abogados ya presentaron un recurso de habeas corpus para su liberación.

Durante su breve gobierno (2016-2018), tras el impeachment a Dilma Rousseff, de quien era vicepresidente, Temer fue denunciado tres veces por la Procuraduría General de la República ante el Supremo Tribunal Federal por corrupción, lavado de dinero, obstrucción de la Justicia y asociación ilícita, pero gracias a los acuerdos políticos que tejió, la Cámara de Diputados bloqueó su juicio político. Al dejar su cargo, con una impopularidad récord del 82%, perdió el privilegio de los fueros y las causas en las que era investigado pasaron a la Justicia ordinaria.

En el apodado "Operativo Descontaminación" que se realizó en San Pablo, Brasilia, Río de Janeiro y Curitiba por orden del juez Marcelo Bretas, además de Temer fueron arrestadas otras nueve personas, entre ellas el exministro de Minas y Energía Wellington Moreira Franco, exjefe de la Secretaría General de la Presidencia y exgobernador del estado de Río de Janeiro; el coronel retirado João Baptista Lima Filho (amigo cercano de Temer), y Othon Luiz Pinheiro, expresidente de Eletronuclear, compañía que administra las tres usinas nucleares de Angra. Fueron claves para sustanciar los cargos contra ellos las delaciones premiadas del exoperador del MDB Lucio Funaro, y del empresario José Antunes Sobrinho, de la compañía que construyó Angra 3, Engevix (la empresa fue socia de la argentina Corporación América en los aeropuertos de Brasilia y Natal, pero se salió del consorcio una vez que comenzó a ser investigada por el Lava Jato en 2015).

Según la fiscal Fernanda Schneider, la detención preventiva de los acusados era necesaria porque continuaban sus movimientos financieros para lavar dinero y también habían comenzado a destruir documentos que comprobaban sus crímenes. Por su parte, el fiscal José Augusto Vagos reveló que en los allanamientos realizados se hallaron pruebas de que durante su gobierno Temer había realizado operaciones de contrainteligencia para monitorear, impedir y confundir a los investigadores del Ministerio Público Federal.

La noticia del arresto de Temer sacudió a la clase política brasileña, en momentos en que todavía está buscando ajustarse al nuevo gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro. Tras la victoria de Bolsonaro, del pequeño Partido Social Liberal (PSL), en octubre último, Temer buscó acercarse a su sucesor con el pretexto de asegurarse que las reformas liberales que implementó en la economía se mantuvieran, pero también de ganar cierta protección política (se llegó a hablar de la posibilidad de que fuera nombrado embajador en Italia).

"Que cada uno responda por sus actos; la Justicia nació para todos", reaccionó Bolsonaro al llegar a Santiago de Chile para una cumbre regional. Según el actual presidente, lo que llevó a la situación de Temer fueron los oscuros acuerdos políticos que hizo en nombre de la gobernabilidad. "La gobernabilidad no se construye con ese tipo de acuerdo", agregó Bolsonaro, quien ha tenido unos dos meses y medio de gobierno muy turbulentos por escándalos y luchas internas.

Más cauto, su vicepresidente, el general Hamilton Mourão, llamó a no precipitarse a juzgar a Temer.

La operación que hace tambalear a los poderosos

Comienzos

La operación Lava Jato comenzó en marzo de 2014 como una investigación de rutina sobre un cambista ilegal de dinero que actuaba dentro de una estación de servicio y terminó por revelar la mayor trama de corrupción de la historia de Brasil

Petrobras

El eje de las investigaciones ha sido la red de sobornos pagados dentro de la compañía Petrobras, desde la cual se extendió un esquema que involucró a los principales partidos políticos, beneficiados por el financiamiento ilícito de campañas a través de grandes empresas constructoras y de ingeniería

Condenas

Un centenar de políticos, entre ellos 40 diputados, 29 senadores, tres gobernadores y ocho ministros, han sido salpicados por el caso, muchos de ellos en prisión. También cayeron influyentes hombres de negocios

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