La dramática deportación de 16 menores pone en el foco de nuevo el éxodo venezolano

Miembros de la oposición venezolana aseguraron que los menores, entre ellos un bebé de 4 meses, fueron rechazados por las autoridades de Trinidad y Tobago
Miembros de la oposición venezolana aseguraron que los menores, entre ellos un bebé de 4 meses, fueron rechazados por las autoridades de Trinidad y Tobago Crédito: Twitter
Daniel Lozano
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24 de noviembre de 2020  • 14:40

CARACAS.- En una decisión sin precedentes, el gobierno de Trinidad y Tobago, aliado del presidente Nicolás Maduro , lanzó el domingo al mar a 16 menores y niños, entre ellos un bebé de cuatro meses, y a nueve mujeres que habían entrado a su país de forma ilega l. Y lo hicieron sin que la mayoría estuviera acompañado de sus padres y a bordo de dos peñeros, la misma frágil embarcación que se emplea para cruzar el caribeño Golfo de Paria , cerca de 15 kilómetros entre los puntos más cercanos.

Una "atrocidad", según la denuncia efectuada por David Smolansky, comisionado de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para la crisis migratoria de los venezolanos. La policía local mantuvo durante casi cinco días en la comisaría de Erin a la mayoría de los deportados. Transcurridos casi dos días no hay fe de vida de los niños, aunque se cree que pueden haber llegado a La Barra, una zona peligrosa en la que menudea el tráfico de personas. No hay ninguna operación en marcha en su búsqueda.

Algunos de los niños fueron trasladados hasta allí porque en Venezuela no existen tratamientos médicos para ellos. Es el caso de Alicia, de 9 años, quien porta una válvula en el corazón, y de su hermano Said, 5 años, quien sufre un soplo. Ambos fueron expulsados junto a su madre, Nelisbeth Contreras, según la denuncia efectuada por Félix Marcano, padre de los dos niños.

Según un video difundido por Smolansky esta tarde, los niños estarían de regreso a Trinidad y Tobago a bordo de una embarcación. Son las primeras imágenes que se obtienen de ellos en dos días. Presumiblemente habrían llegado hasta la costa venezolana en Delta Amacuro, pero sus padres habrían reclamado su regreso. "Las autoridades deben darles protección y garantizar la reunificación de la familia", reclamó el enviado de la OEA.

"No sabemos en qué parte están los menores y las mujeres, solicitamos a las autoridades una investigación para saber su paradero. Tenemos noticia de que algunos de ellos están deshidratados, otros vomitando y con enfermedades", había denunciado antes Eliecer Torres, vocero de los familiares en Trinidad y Tobago, en un vídeo difundido en las redes, en el que se encuentra rodeado de padres y madres de los niños.

"Estamos muy preocupados por la situación, fueron enviados a Venezuela a pesar de que había un tornado que estaba pasando por la zona. Nos ha dejado en shock. Fueron enviados sin ningún tipo de seguridad, el bote no tenía número, no tenía registro, ni siquiera sabemos quién lo ordenó. El ministro de Seguridad Nacional hasta ahora dicen que ellos no saben nada", insistió Torres.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) expresó ayer preocupación por la deportación, mientras Smolansky insistía en que los "refugiados venezolanos han sufrido en Trinidad deportaciones, femicidio, violencia de género, detenciones y xenofobia. La justificación de estos tratos discriminatorios pareciera que es la alianza del gobierno de Trinidad con el régimen de Nicolás Maduro".

Keith Rowley, el primer ministro de Trinidad y Tobago, es un viejo amigo de Caracas, uno de los beneficiados de la petrodiplomacia iniciada por Hugo Chávez y proseguida por el propio Maduro. La revolución chavista distribuyó fondos millonarios entre las pequeñas islas del Caribe para contar con su apoyo en las organizaciones internacionales, sobre todo en la OEA.

"Ordenaremos a la Asamblea Nacional abrir una investigación, ya que la vida de estos venezolanos corre peligro. Nuestra gente hoy no migra voluntariamente, son refugiados de una dictadura que comete delitos de lesa humanidad y generó una emergencia humanitaria", adelantó Juan Guaidó, presidente encargado de Venezuela ante el silencio del gabinete de Maduro.

La escandalosa deportación también ha provocado reacciones en la isla caribeña, donde una jueza de la Corte Suprema ordenó al Ejército que rescatara a los menores y a las mujeres y los devolviera a Trinidad y Tobago, ya que fueron expulsados con sus procesos legales pendientes.

"La deportación de venezolanos por Trinidad y Tobago es recurrente desde hace tiempo. Por ejemplo, el domingo las autoridades también detuvieron a dos hombres, dos mujeres y tres niños que salieron de Tucupita (capital del estado venezolano de Delta Amacuro, al este del país) y fueron lanzados al mar cuando los avistó la policía", afirmó el internacionalista Mariano de Alba.

La odisea de los niños y de las mujeres ha suscitado la indignación en Venezuela, incluso varios manifestantes se han acercado a la sede diplomática del país caribeño a hacerla patente. "Mientras los niños se encuentran en peligro, en Miraflores tenían una fiesta. ¡Cuánta indolencia!", protestó del dirigente opositor Henrique Capriles.

Y es que Maduro, como es tradicional, celebró ayer por todo lo alto su cumpleaños, con mariachi y baile con la primera combatiente revolucionaria, Cilia Flores, incluidos. "¡Estos venezolanos huyeron del país por su culpa y su silencio es tan irresponsable como el del gobierno de Trinidad!", concluyó el excandidato presidencial.

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