
La Iglesia lamentó la falta de “raíces cristianas” en la Carta Magna de la UE
El vocero del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, se mostró satisfecho por la aprobación de la Constitución europea
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CIUDAD DEL VATICANO-. El Vaticano expresó hoy "satisfacción" por la aprobación de la Constitución europea por parte de los 25 países de la Unión, pero lamentó la ausencia en el texto de una mención a las "raíces cristianas" del continente por "la oposición de algunos gobiernos".
En una declaración difundida hoy, el vocero vaticano, Joaquín Navarro Valls, precisó la satisfacción de la Santa Sede "por esta importante etapa en el proceso de integración europea, siempre auspiciada y animada por el pontífice".
El portavoz se congratuló también por el hecho de que el tratado de la UE contenga una disposición de "salvaguarda del estatus de las confesiones religiosas de los Estados miembros" y un compromiso de la Unión a "mantener con ellas un diálogo abierto, transparente y regular".
"La Santa Sede, sin embargo, no puede dejar de expresar su pesar por la oposición de algunos gobiernos al reconocimiento explícito de las raíces cristianas de Europa", agregó.
Esta falta -según el Vaticano- representa "un desconocimiento de la evidencia histórica y de la identidad cristiana de las poblaciones europeas".
Navarro Valls, sin embargo, manifestó la gratitud del Vaticano hacia los gobiernos que trabajaron en favor de la incluir esta mención.
"La Santa Sede expresa vivo aprecio y gratitud a aquellos gobiernos que, conscientes del pasado y del horizonte histórico en el que toma forma la nueva Europa, trabajaron para dar concreta expresión a su reconocida herencia religiosa", dijo.
"No hay que olvidar el fuerte compromiso de varias instancias para hacer mencionar el patrimonio cristiano de Europa en tal tratado, estimulando la reflexión de los responsables políticos y de los ciudadanos sobre una cuestión no secundaria en el actual contexto nacional, europeo y mundial", aseguró la declaración del vocero.
En los últimos meses, el Papa insistió públicamente en que la Carta Magna de la Unión Europea debía contener una alusión clara y explícita a las raíces cristianas de Europa.
Fuente: ANSA



