
La mayoría de los brasileños prefiere que siga Temer al mando
Según un sondeo, el 50% cree que es mejor para el país que complete el mandato, que termina en 2018; el 32% eligió a Dilma
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RÍO DE JANEIRO.- El presidente en funciones de Brasil, Michel Temer, habrá empezado su gobierno interino con muchos problemas y sufre una baja popularidad, pero aun así más brasileños lo prefieren a él antes que el regreso de la suspendida Dilma Rousseff, quien enfrenta una probable destitución como resultado de un juicio político.
Según una encuesta de Datafolha publicada ayer por el diario Folha de S. Paulo, ante la pregunta de quién sería mejor para el país, el 50% de los entrevistados apuntó a Temer, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), mientras que sólo el 32% optó por Dilma, del Partido de los Trabajadores (PT).
Un 4% no cree que ninguno de los dos sea bueno, un 3% se expresó a favor de nuevas elecciones y un 11% no contestó.
De acuerdo con el sondeo, sólo un 14% de los brasileños calificaría la administración de Temer como muy buena o buena, para un 31% es muy mala o mala y un 42% la considera regular.
La popularidad del presidente en funciones, que asumió el comando del Palacio del Planalto el 12 de mayo, después de que el Congreso decidiera la suspensión de Dilma en un proceso de impeachment, es mínima, muy similar a la que tenía la presidenta en abril (13%). De todas maneras, entonces, el rechazo a Dilma era mucho mayor y llegaba al 65%.
En medio de una profunda recesión económica, jaqueada por una grave crisis política en su coalición de gobierno y sacudida por las constantes revelaciones del escándalo de corrupción en Petrobras, Dilma fue suspendida por haber manipulado las cuentas públicas en los últimos años con el supuesto objetivo de esconder el déficit y garantizarse la reelección en 2014.
Tanto la Cámara de Diputados como el Senado votaron abrumadoramente por su alejamiento del poder mientras encara la última fase del proceso de juicio político.
Se espera que a fin de agosto el Senado -encabezado por el presidente del Supremo Tribunal Federal- esté en condiciones de tomar una decisión final sobre el destino de la mandataria. Para que Dilma sea efectivamente destituida, se requerirá del respaldo de dos tercios de los 81 senadores, o sea 54 votos.
De perder la votación, Temer, que era su vicepresidente, quedaría como presidente interino por el resto del actual mandato, que termina el 31 de diciembre de 2018.
Para alivio de Temer, después de varios meses de pesimismo, cada vez más brasileños son hoy optimistas con relación al futuro de la economía: el 38% cree que va a mejorar, el 30% pronostica una situación peor y el 27% sostiene que todo quedará como ahora.
Los principales problemas apuntados por los entrevistados son: corrupción (32%), salud (17%), desempleo (16%), violencia y seguridad pública (6%) y educación (6%).
Consultados sobre quiénes serían candidatos a presidente en las elecciones de 2018, los que más apoyo tendrían son el ex mandatario Luiz Inacio Lula da Silva (22%), del PT, la ecologista Marina Silva (17%) y el líder socialdemócrata Aécio Neves (14%).
Sin embargo, ante la eventualidad de un ballottage, sólo el 36% apoyaría a Lula y el 38% a Neves, ex rival de Rousseff en los comicios de 2014.
El ex jefe de Estado ha manifestado en varias ocasiones en las últimas semanas que no descarta la posibilidad de disputar nuevamente la presidencia en caso de que el Senado destituya definitivamente a Dilma, su sucesora, correligionaria y ahijada política.



