
La otra cara de la "explosión latina"
Por Mario Diament
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MIAMI.- En la misma semana, las tapas de las dos principales revistas de Estados Unidos -Time y Newsweek- fueron dedicadas a reflejar lo que se llama "la explosión latina".
Time se concentró en el auge de la música latina, cuya manifestación más visible es el éxito del cantante puertorriqueño Ricky Martin y su álbum "Livin´ la vida loca", que vendió más de medio millón de copias en la primera semana y está tercero entre los discos de mayor venta en los Estados Unidos.
Newsweek abordó el fenómeno desde un punto de vista social, demográfico y cultural, pero ambas revistas reconocen, a su manera, que los hispanos en Estados Unidos están dejando atrás la imagen de campesinos, mucamas, bandoleros y narcotraficantes y empiezan a ser percibidos como el sector más dinámico y vibrante del mosaico cultural norteamericano.
"Los latinos están cambiando la manera en que el país se ve, siente y piensa, come, baila y vota", dice Newsweek. Las cifras parecen confirmarlo. Mientras el índice de crecimiento poblacional en los Estados Unidos ha sido del 9% desde 1990, los hispanos han crecido un 38% y hoy totalizan 31 millones. Para el año 2005 se habrán convertido en la primera minoría y se estima que a mediados del nuevo siglo constituirán la cuarta parte de la población.
Demográficamente, los hispanos se concentran en 11 estados, que conjuntamente aportan 217 de los 270 votos del Colegio Electoral, una proporción que fácilmente determina el resultado de una elección presidencial.
En el mundo del espectáculo, las artes y los deportes, los hispanos está trasponiendo rápidamente las barreras raciales e idiomáticas con figuras como los actores Jennifer López y Andy García, escritores como Oscar Hijuelos y Julia Alvarez y beisbolistas como Sammy Sosa y Liván Hernández. Y en lo gastronómico, los productos de origen latino han invadido los supermercados de todo el país y los restaurantes más sofisticados.
La "explosión latina" y el progresivo avance de los hispanos hacia la clase media no significan necesariamente que su integración se produzca sin reservas.
Que Ricky Martin con "She´s livin´ la vida loca" o la colombiana Shakira cantando "The jumpit out and jumpit in / from Brasilia to Medellín/Buscando un poco de amor..." puedan cruzar cantando la frontera étnica revela, además del curioso florecimiento del "spanglish" (un neologismo resultante de contraer las palabras Spanish e English) un grado de aceptación social del español que antes sólo ocurría cuando las expresiones asumían un carácter burlón o denigrante.
Pero la resistencia a los hispanos es mucho más vasta y profunda que un puñado de éxitos comerciales. La limitación de los derechos de los inmigrantes como los que produjo la Proposición 187, votada en 1994 en California, las campañas contra la educación bilingŸe y la a menudo brutal represión a la inmigración ilegal son recordatorios de que el camino de la armonía étnica es largo y sinuoso.
Anglos e hispanos
Si alguien desea ver una proyección viva de este futuro debe venir a Miami. La ciudad se extiende como un compendio de todas las ventajas y desventajas, de todos los recelos y estereotipos que resultan de la convivencia de estas dos especies llamadas genéricamente: anglos e hispanos. Es cierto que ambos han convivido extensamente en el pasado, pero nunca de la manera en que se da en Miami, donde el balance de fuerzas se ha revertido junto con casi todo lo demás y donde los hispanos forman parte de la elite económica, cultural y política y viven su condición sin complejos.
En Miami, anglos e hispanos se las han ingeniado para pretender vivir en ciudades diferentes, aunque ocupen el mismo espacio geográfico, y su mutuo disgusto se refleja en la sección cartas del Miami Herald, donde la polarización asume ribetes xenófobos.
Miami es, probablemente, la única ciudad donde se puede ver a anglos sirviendo a hispanos, donde es más desventajoso no hablar español que no hablar inglés, y donde el idioma nacional está siendo desbordado y avasallado por las múltiples incursiones españolas.
No es que el español salga indemne en esta confrontación. Por el contrario, las bajas son tantas que Bill Cruz y Bill Teck, dos imaginativos miamenses vieron la necesidad de confeccionar "The Official Spanglish Dictionary", un diccionario que recoge términos como "bacuncliner" (aspiradora), cachu (ketchup) y expresiones como "te llamo p´atrás", una traducción literal del inglés "I´ll call you back", que equivale a "te vuelvo a llamar".
Pero el orgullo hispano en Miami no admite menoscabos y la llamada "generación Ñ", la de los jóvenes hispanos nacidos en Estados Unidos, se empeña en afirmar su identidad a partir de un extensivo uso del spanglish, que produce conversaciones como ésta, captada recientemente, entre dos mujeres en una cafetería del downtown: "You won´t tell me que él no sabía que tú tenías el account de Robinson and he just went ahead and started dealing por su cuenta", decía una.
"Can you imagine? -respondió la otra-. This guy just te empuja a un lado because he´s just an ambitiuous jerk, ¿tú me entiendes?" Posdata: si usted no entiende el spanglish, la conversación fue: "No me vas a decir que él no sabía que tú tenías la cuenta de Robinson y que decidió comenzar a hacer negocios por su cuenta". "¿Podés creerlo? Este tipo simplemente te empuja a un lado porque es un imbécil ambicioso", fue la respuesta.






