Gonzalo Adrián Rojas: "La presidenta asume casi todo el costo político"

El profesor e investigador en la Universidad Federal de Campina Grande analiza la situación
Germán Padinger
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17 de agosto de 2015  

-¿Cómo ve la posibilidad de un impeachment de Dilma?

-Lo más importante en Brasil son los industriales y las clases medias. Los industriales de San Pablo y Río de Janeiro quieren que se apruebe el ajuste de Dilma. Estos sectores hablaron de impeachment, pero ahora necesitan más aún de la estabilidad política. Lo característico de estos fines de ciclo es que son hacia la derecha, como puede llegar a suceder con Daniel Scioli en la Argentina. Hay otros sectores que, en Brasil, hacen huelgas. Pero no es lo más importante el impeachment para ellos tampoco. La prioridad es el ajuste. En realidad, toda la política del gobierno de Dilma busca reducir el impacto del ajuste para pagar los intereses de la deuda, que ya alcanzó el 45% del PBI.

-¿Qué posibilidades hay de que prospere un juicio político en este contexto?

-En este contexto, hay varias estrategias. La estrategia de sectores dominantes es la de la estabilidad política del gobierno, porque es la forma de llevar adelante el ajuste. La oposición de derecha no tiene un proyecto económico alternativo a esto. Los sectores que rechazan el ajuste están nucleados en las centrales de trabajadores, de estudiantes, que llevan adelante las huelgas y protestas. Pero también estos están más preocupados por defender al gobierno que por el ajuste. Su prioridad es la estabilidad, después la lucha contra el ajuste. La marcha de protesta de ayer tuvo apoyo activo del PSDB. En tanto, la protesta del 20, "en defensa de la democracia", es en realidad en defensa del gobierno.

-¿Y cómo ve el futuro del gobierno?

-La división de tareas dentro del gobierno sigue vigente: Dilma se ocupa del ajuste y asume la mayoría de los costos políticos; Lula aparece más vinculado con los movimientos sociales; y un tercer espacio lucha contra el ajuste, pero en un marco de estabilidad política. El impeachment podría darse, pero como una rebelión de los legisladores. Los partidos chicos y aliados del gobierno ya declararon su independencia. Las clases dominantes quieren encuadrar a todos bajo el ajuste. Pero todavía no se ve el alcance total del escándalo Petrobras.

-¿A qué se refiere usted cuando habla de un fin de ciclo de gobiernos posneoliberales en la región?

-Fundamentalmente, a algo que se da en toda América latina. Después de la crisis neoliberal, surgen nuevos gobiernos considerados "antiliberales", precisamente por tener un discurso contrario al neoliberalismo. Hablamos de Chávez, Evo, Correa, Lula. En el caso de Brasil, es un discurso neodesarrollista. Pero detrás de esos discursos hubo un gigantesco proceso de reprimarización de la economía. El neoliberalismo siguió y no hubo un cuestionamiento a sus políticas. Ahora se mezcla una situación de crisis económica fuerte con crisis política. En el caso específico de Brasil, Dilma ganó con muy poco margen y con un discurso de no atacar los derechos de los trabajadores. Pero profundizó todas las políticas neoliberales. Generó crisis económica, por estas políticas de ajuste, y crisis política, porque perdió legitimidad.

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