
La princesa que el sha amó y luego repudió
Soraya no pudo darle un heredero
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PARIS.- La princesa real Soraya Esfandiari, la segunda esposa del sha de Persia, fallecida en París a los 69 años, dudaba entre convertirse en actriz o casarse con el "príncipe azul", según contó en su autobiografía en 1991.
Soraya residió en París los últimos años de una vida marcada por su matrimonio con el sha y su repudio, siete años después, por no haberle dado un heredero.
"Fueron días de total confusión, la idea de convertirme en actriz me exaltaba, la de casarme con un príncipe azul era grandiosa... me sentía en el cine", escribió Soraya en el libro "Le Palais des solitudes" (El Palacio de las soledades), al recordar sus sentimientos luego de conocer a Pahlevi.
"El sha está ahí, en uniforme de general del ejército. Imponente, magnífico, espléndido. Estoy magnetizada. Fue un amor a primera vista. Tenía 16 años y él 30. La sala de los espejos reflejaba nuestras imágenes, nuestra felicidad en calidoscopio, al infinito, para siempre", recordó sobre su encuentro con Reza Pahlevi.
Cuando su padre le preguntó si quería convertirse en reina de Irán, la "princesa de los ojos tristes" le respondió: "Si no le gusto, me das el permiso para hacerme actriz".
Unos 2000 invitados asistieron en el palacio de Golestán a la boda, el 12 de febrero de 1951, que para Reza Pahlevi era su segundo matrimonio.
En primeras nupcias, el sha estuvo casado hasta 1949 con la princesa Fawzieh, hermana del rey Faruk de Egipto y con quien tuvo una hija.
Tras el primer divorcio del sha, la corte pensó para un segundo enlace en la tribu de los bajtiaris , muy importante en Irán y de la que el abuelo de Soraya fue "Sardar Asad´´ (jefe supremo) a fines del siglo XIX.
La hermana del sha quedó encantada después de ser enviada a conocer a la atractiva joven y Reza Pahlevi se enamoró al ver una foto de ella.
Pero con Reza Pahlevi también vivió tiempos difíciles: dos años después de casarse, la pareja se exilió en Roma en 1953, debido a la situación crítica en el país bajo el gobierno de Mohamed Mossadeq, adonde regresarían un año después.
Durante el tiempo que la pareja estuvo junta, el Consejo de los Sabios, inquieto ante la falta de un heredero, llegó a la conclusión de que Soraya debía aceptar que el sha tuviera otra esposa o sería repudiada.
Siete años justos después de la boda, Soraya recibió el decreto de divorcio firmado por el sha, en el que se indicaba que recibía el título de "princesa imperial", una suma considerable de dinero y un pasaporte diplomático. Poco después abandonó Irán y empezó el peregrinaje de quien se convirtió en una especie de "reina en el exilio".
Desde el día en que abandonó Teherán no volvió a ver al sha, "ni tampoco él intentó buscarme", confesó ella en su autobiografía.
Con Farah Diba
Un año después del divorcio, su ex marido se casaba con Farah Diba, quien le dio cuatro hijos, entre ellos su heredero Reza Ciro Pahlevi.
No obstante, ella siempre se refirió al sha como "mi marido", "ya que ha sido el único con quien me he casado", afirmaba esta hija de madre alemana y padre iraní.
"Lo amé desesperadamente, pero al final venció la razón de Estado", dijo en una ocasión Soraya, que, según la policía, murió por "causas naturales". No obstante, habrá que esperar al resultado de la autopsia y de la investigación abierta para saber las causas concretas del fallecimiento.
Cuando en 1987 Soraya viajó a Egipto, visitó la tumba de Reza Pahlevi, que murió en el exilio en 1980, un año después del triunfo de la revolución islámica del ayatollah Khomeini.
Asidua a las fiestas de la alta sociedad de Europa y Estados Unidos, espectadora en los desfiles de moda más selectos y habitué en las revistas del corazón y las listas de las más elegantes, Soraya fue objeto de las atenciones de los hombres mas acaudalados y brillantes del momento.




