
La reina Isabel autorizó la cacería de un fantasma
Por Graciela Iglesias Corresponsal en Gran Bretaña
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LONDRES.- Por primera vez en la historia británica, una monarca, Isabel II, ha dado licencia a un equipo de "cazafantasmas" para que entre en una de sus propiedades y "liberen" a un alma en pena.
El espíritu en cuestión es el de Catalina Howard, la quinta esposa de Enrique VIII, que se asegura que deambula por los corredores del palacio de Hampton Court, 18 kilómetros al oeste de Londres, desde que fue decapitada a los 20 años, acusada de un adulterio que probablemente jamás cometió.
"Aquí hay definitivamente un fantasma -aseguró un vocero del palacio-. Mucha gente ha visto cosas raras, de modo que hay un gran interés en que la investigación resulte exitosa."
Un equipo de científicos liderados por el profesor Richard Wiseman, de la Universidad de Hertfordshire, intentará registrar toda anormalidad durante un período de seis meses.
"Vamos a aprovechar que Hampton Court es una de las más importantes atracciones turísticas del Reino Unido para pedirles todos los días a los visitantes que nos digan si sintieron alguna presencia y dónde lo hicieron -dijo Wiseman-. Cuando se retiren, colocaremos en esos puntos nuestros aparatos para ver si lo que dicen es cierto o una mera sugestión."
El experto en fenómenos paranormales utilizará cámaras con fotografía térmica para registrar posibles "puntos fríos" en el edificio, medirá cambios en los campos magnéticos de las galerías e instalará grabadores para captar los denunciados murmullos y aullidos de la desafortunada penúltima esposa de Enrique VIII.
Un aniversario próximo
La reina decidió conceder la licencia a los "cazafantasmas" porque en los últimos meses se han multiplicado los incidentes paranormales, algo que muchos atribuyen a la cercanía del 460º aniversario del comienzo de los 18 meses de reinado de Catalina.
La joven, bonita pero poco inteligente, era sobrina del poderoso duque de Norfolk e hija de los aristócratas Joyce Culpeper y lord Edmund Howard.
Enrique VIII la conoció cuando oficiaba de dama de honor de su cuarta esposa, Ana de Cleves, con quien había contraído matrimonio por razones políticas.
El 9 de julio de 1540 anuló su matrimonio con Ana y el 28 de ese mes selló lazos en secreto con Catalina. Una semana más tarde, el 8 de agosto, la proclamó reina de Inglaterra.
Acusada de adulterio
La pareja vivió en completa felicidad durante 14 meses, hasta que uno de los cortesanos acusó a la reina de haber mantenido relaciones extramaritales con dos hombres, uno de los cuales era su primo Thomas Culpeper.
Como prueba se entregó al rey una serie de apasionadas cartas que Catalina supuestamente había enviado a sus amantes. Ahora se sabe, sin embargo, que la pobre apenas sabía escribir su nombre.
Sin siquiera ser puesta a juicio, permaneció presa en Hampton Court, a la vera del Támesis, hasta el día en el que fue conducida en bote hasta el cadalso de la Torre de Londres.
El profesor Wiseman dice haber hallado documentos que relatan cómo la joven intentó evadir su triste destino emprendiendo un par de días antes la fuga disfrazada de mucama.
Los guardianes del portón principal, sin embargo, encontraron su elegante caminar poco a tono con su atuendo y la arrastraron de vuelta al interior del palacio, en medio de gritos de clemencia que el rey nunca llegó a escuchar.
Catalina fue la segunda esposa decapitada por Enrique VIII. Algunos aseguran haber visto también "flotar" en las galerías de Hampton Court la cabeza de la primera, Ana Bolena, la siempre risueña madre de Isabel I.
Ahora se espera que los avances tecnológicos contribuyan a resolver ambos misterios.




