Las divisiones hacen fracasar el diálogo y dejan a EE.UU. cerca del abismo

La principal economía mundial entrará mañana en cesación de pagos si hoy no se llega a un acuerdo en el Congreso; ponen en revisión la nota de crédito del país
Silvia Pisani
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16 de octubre de 2013  

WASHINGTON.- Nada; no hay nada. Otra vez fracasaron las negociaciones y ahora quedan sólo 24 horas para que, técnicamente, la primera economía del mundo ingrese en suspensión de pagos, gracias a la incapacidad de su clase política para alcanzar acuerdos mínimos superadores de un paso que expone a buena parte de la economía mundial frente a un abismo desconocido.

Si bien empezó con una tenue esperanza de acuerdo, el día de ayer se fue en negociaciones que, finalmente, no llevaron más que a un portazo de la Casa Blanca , harta de que los republicanos pretendan cobrar "peaje" para votar normas presupuestarias y fiscales.

Anoche, el panorama se agravó con signos ciertos de fractura dentro de los republicanos. Al caer la tarde, su jefe en la Cámara de Representantes, John Boehner, se vio obligado a retirar del recinto un acuerdo que él mismo había impulsado. Lo hizo luego de comprobar que, una vez más, los más radicales de su bancada le negaban el visto bueno.

"Vamos a tener que superar esta crisis innecesaria, creada solamente por la obsesión y el fanatismo de una pequeña fracción del Partido Republicano", atacó el presidente Barack Obama, al hacerse eco de la situación.

Entre crecientes señales de alerta, las agencias calificadoras de riesgo alzaron la voz para advertir sobre un retroceso en la nota de los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, considerados, hasta ahora, entre las inversiones más seguras del mercado de capitales.

Por lo pronto, Fitch colocó los bonos de deuda a largo plazo de los Estados Unidos en "perspectiva negativa". Lo hizo sobre la posibilidad de que el Tesoro norteamericano entre en default si en las próximas 24 horas el gobierno de Obama no logra un acuerdo mínimo con los republicanos que destrabe el bloqueo existente en el Congreso.

El otro paso, de la mano del anterior, es la posibilidad de bajar la nota de la deuda norteamericana, calificada, tradicionalmente, con la triple A (AAA) que reserva para las inversiones de máxima confianza.

Las otras calificadoras no dijeron nada aún, pero se estima que no quedarán mucho más tiempo calladas. "Si seguimos así, nos bajarán la nota de riesgo en las próximas horas", dijo, al promediar la tarde, el líder demócrata en el Senado, Harry Reid.

Dicho y hecho. A las pocas horas, la primera de las agencias daba su llamado de atención, mientras las principales bolsas de valores se hacían eco de la alarma. Tras haber iniciado el día confiada en un acuerdo, Wall Street retomó la baja y cerró con una pérdida del 0,87%, en medio de señales de malhumor.

La situación sigue estancada exactamente en el mismo lugar donde se empantanó hace ya tres semanas. Esto es, la Cámara de Representantes, controlada por los republicanos y patria de un grupo de entre 60 y 70 legisladores del ultraconservador movimiento del Tea Party, para quienes conceder algo a Obama es poco menos que una "traición".

Los republicanos de ese cuerpo se negaron, primero, a aprobar el presupuesto del año próximo y, con eso, dispararon un cierre parcial de la administración pública por falta de dinero para salarios. Su exigencia fue que, a cambio, el gobierno dejara sin efecto la reforma del sistema de salud, el proyecto emblemático de Obama.

La Casa Blanca dijo que no al apriete y la guerra siguió. Lo peor, sin embargo, vino cuando, como una extensión del mismo bloqueo, se negaron a votar una extensión del permiso legislativo que necesita el gobierno para emitir deuda.

Sin ese instrumento, el Tesoro estima que, a partir de mañana, se le acaban los recursos para sostener la solvencia de sus papeles de deuda y el país se pondría, técnicamente, en zona de default. Una situación casi sin antecedente en su historia.

Pero nada parecía destrabar el nudo. "No hay nada más que esperar hoy", confió anoche el republicano Kevin McCarthy, una de las autoridades del bloque partidario en la Cámara de Representantes.

Fue en el momento en que se decidió cancelar la votación de un nuevo proyecto que, equivocadamente, habría abierto expectativa de acuerdo. Eran las 19.20 aquí (las 20.20 en la Argentina) y el día de negociaciones se cerraba como había empezado: sin nada y con sólo 24 horas por delante para cambiar las cosas.

"Yo confío en que se encuentre una solución, porque esto es una locura. Pero, más allá de que eso ocurra, ya se ha hecho un daño enorme a la imagen de los Estados Unidos como primera economía", dijo a LA NACION Keith Scott, de la Georgetown University, con sede en esta ciudad.

Antecedentes de default de Estados Unidos

Washington declaró en dos oportunidades la cesación de pagos, aunque en circunstancias y escenarios muy distintos
  • 1814

    La consecuencia de una guerra

    En esta primera cesación de pagos, Washington tuvo una gran y comprensible excusa: el Tesoro no tenía reservas, la Casa Blanca y el Congreso estaban en ruinas y se les debían los sueldos a todos los soldados que combatieron a los ingleses en la guerra de 1812
  • 1979

    Burocracia y lucha política

    En esta oportunidad fue una grave falla en la gestión administrativa del gobierno, que terminó costándole a los contribuyentes miles de millones de dólares. El Tesoro acusó a los legisladores que, como en estos días, discutieron durante mucho tiempo antes de elevar el límite de deuda del país
  • Del editor: cómo sigue.

    Aun si mañana republicanos y demócratas llegan a un acuerdo, la percepción global de que EE.UU. tiene un grave problema de gobernabilidad se afianzará.

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