Las FAES, el temible escuadrón chavista detrás de las muertes extrajudiciales

En su informe, Bachelet le exigió a Maduro que disuelva las FAES
En su informe, Bachelet le exigió a Maduro que disuelva las FAES Fuente: Archivo
Daniel Lozano
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5 de julio de 2019  • 12:45

CARACAS.- Aquel día Nicolás Maduro estaba especialmente contento. Tanto que pidió el nuevo uniforme de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), de camuflaje azul con boina roja, entre el alborozo de cientos de cadetes que se graduaban. El "presidente pueblo" no se pudo reprimir: "¡Parezco Saddam Hussein! ¡Saddam Hussein en vivo! Siento el orgullo de portar este uniforme".

La fiesta revolucionaria acompañó en julio de 2017 el lanzamiento de las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la PNB, "que se suman al combate contra el crimen y contra el terrorismo", aseguró entonces el "hijo de Chávez". En una conexión televisiva con el Paseo de los Próceres, sus 641 funcionarios se presentaron ante Venezuela, algunos de ellos con sus caras tapadas. Una imagen tan conocida como temida hoy.

El país petrolero atravesaba entonces los últimos días de las protestas de aquel año, casi en vísperas de las elecciones para la Asamblea Constituyente.

El general de división Alexis Escalona, al frente de sus tropas, prometió respetar los derechos humanos. Maduro, por su parte, les ordenó que hicieran frente a las "bandas terroristas de la derecha", a la vez que los exhortaba a "defender, proteger y amar al pueblo".

Dos años después, Michelle Bachelet solicitó en su informe que el gobierno de Maduro "disuelva las FAES y establezca un mecanismo nacional imparcial e independiente, con apoyo de la comunidad internacional, para investigar las ejecuciones extrajudiciales llevadas a cabo en el curso de operaciones de seguridad, asegurar que sus responsables rindan cuentas, así como que las víctimas sean reparadas".

Nacidas como una unidad de elite en tiempos de Maduro, las FAES se convirtieron hoy en "escuadrones de la muerte" o "grupos de exterminio", según las denuncias que organismos de derechos humanos remitieron al equipo de Bachelet, que así los describe en su informe. Activistas y periodistas reportan casi a diario operaciones sangrientas donde las fuerzas especiales actúan con licencia para matar.

Cifras mortales

La ONU no pudo calcular el número total de ejecuciones extrajudiciales protagonizadas por las FAES, pero se acerca con sus datos. En 2018, el gobierno registró 5287 muertes violentas por resistencia a la autoridad, frente a las 7523 que sumó el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV).

Hasta el 19 de mayo, la revolución notificó 1569 muertes violentas en este registro, menos que las 2124 que contabiliza el OVV. Y entre los datos de unos y otros, una sentencia final de la Oficina de los Derechos Humanos: "Muchas de esas muertes violentas pueden constituir ejecuciones extrajudiciales".

"Estos funcionarios no tienen por qué llegar como llegan a matar a las personas inocentes como mi hijo. Cuando lo vi en la morgue me percaté de que había recibido muchos golpes en la cara y en la quijada. Tenía la nariz partida y la parte izquierda de la sien hundida, la dentadura torcida y las rodillas raspadas como si lo hubieran arrastrado", denunció Antonio Quintana, quien acusa a las FAES de ejecutar a su hijo y a tres jóvenes en las caraqueñas Casitas de Artigas "porque no consiguieron a los delincuentes que buscaban en el barrio".

Uno entre los cientos de casos sufridos en la capital, como el operativo salvaje llevado a cabo en el antiguo edificio de la aerolínea Viasa, hoy semiabandonado, que sirve de refugio a varias familias, quienes sobreviven vendiendo plátanos fritos.

"Las nueve personas fueron primero detenidas y luego asesinadas. A veces delante de sus familiares, a veces delante de sus hijos. Actúan con un nivel de crueldad impresionante", corrobora Marino Alvarado, activista de la ONG Provea.

La ONU recoge el modus operandi de las fuerzas especiales: llegan con armas largas en camionetas negras sin matrículas, bloquean los puntos de acceso, siempre vestidos de negro, sin ninguna identificación personal y con pasamontañas que cubren sus rostros.

"Las familias de las víctimas describieron cómo las FAES irrumpieron en sus hogares, se apoderaron de sus pertenencias y ejercieron violencia de género contra las mujeres y las chicas, incluyendo la desnudez forzada. Las FAES separarían a los hombres jóvenes de otros miembros de la familia antes de dispararles. Según sus familiares, casi todas las víctimas habían recibido uno o más disparos en el tórax", destaca el durísimo informe de Bachelet.

Después llega el montaje: manipulan escena del crimen y plantan armas o drogas, disparando contra las paredes para simular un enfrentamiento. A la alta comisionada le preocupa que las autoridades usen a las FAES como instrumento para infundir miedo a la población y mantener el control social.

Las organizaciones civiles alertaron que varios manifestantes opositores durante las protestas de enero murieron en operativos de las FAES, una vez identificado su liderazgo en los barrios populares.

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