
Las oscuras relaciones de Vladimiro Montesinos
Lo vinculan con el narcotráfico
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LIMA (De un enviado especial).- Que Vladimiro Montesinos haya contribuido en la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, como dijo el ministro de Justicia, Alberto Bustamante, no significa que sea un héroe. Ni que esté libre de culpas: el soborno del opositor Alberto Kouri, sobre quien tampoco hay orden de detención, no es más que un detalle en una carrera plagada de sospechas.
En sus comienzos, graduado de alférez de artillería en 1966, Montesinos escaló posiciones y, como capitán, formó parte del entorno del general Edgardo Mercado Jarrín, uno de los ministros más poderosos del gobierno del general Juan Velasco Alvarado, según relata Juan Paredes Castro, editor de política de El Comercio. Pero cayó en desgracia al ser descubierto en el robo de documentos que revelaban que el Perú compró armas a la Unión Soviética.
Curiosamente, su nuevo tropezón, con el video del soborno, coincide con el controvertido paso por el país de armas provenientes de Jordania destinadas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en momentos en que los Estados Unidos han decidido aportar 1300 millones de dólares a la lucha contra el narcotráfico.
Tras escapar a Washington con documentos falsos, Montesinos fue dado de baja en 1976. Estudió derecho y comenzó a representar a pesos pesados de carteles de la droga, como el colombiano Evaristo Porras Ardilla, en 1978, según Paredes Castro. También habría tenido vínculos con Reynaldo Rodríguez López en un caso que implicaba a militares y policías.
Una mano ayuda a la otra
¿Cómo llega a Fujimori? Paredes Castro dice que fue en la segunda vuelta de las elecciones de 1990: "Montesinos se encargó de resolver los problemas tributarios que ponían en peligro la carrera política de Fujimori. El ex capitán resolvió el asunto rápidamente y se ganó los favores del presidente cuando éste obtuvo el sillón de Pizarro".
Favores mutuos, al parecer, que hacen pensar a muchos que, en realidad, el silencio de Fujimori sobre Montesinos, desplazado en forma indirecta de su oscuro cargo cuando decidió desarticular el Servicio de Inteligencia Nacional (SIN), no sería más que una farsa para salvarle el pellejo y que la caída del gobierno, en un tercer mandato, sea disimulada con un gesto patriótico.
A Montesinos le endilgan haber pertenecido en 1992 a un grupo de militares llamado Colina, que habría sido el responsable de la matanza de nueve estudiantes y de un profesor. También se sospecha que tuvo vínculos con el narcotraficante peruano Demetrio Chávez. Dijo en el tribunal que le había pagado 50.000 dólares mensuales a cambio de protección.
Leonor La Rosa, agente del SIN, denunció que el grupo Colinas la torturó en el sótano del llamado Pentagonito. Allí, el cuartel general del ejército, se dirigió Fujimori, a la 1.30 de la mañana del martes. Sin motivos aparentes, más que un presunto contacto con las cúpulas militares o, según especulaciones, con Montesinos.
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