Las paradojas de la guerra: Trump quiso una salida, Putin quiso seguir, y ahora ambos están entrampados
Las guerras de Irán y de Ucrania exponen las limitaciones de la fuerza militar para lograr objetivos políticos, pero también revelan las diferencias entre un atrincherado presidente ruso y un vacilante presidente norteamericano
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NUEVA YORK.- Hace cinco años que el presidente Vladimir Putin está bombardeando un país para reducirlo a la sumisión, y el presidente Donald Trump trató de desenchufarse de su propia guerra después de apenas seis semanas, pero fue engullido nuevamente por el conflicto.
Y ni el ruso ni el norteamericano se acercaron siquiera a cumplir sus objetivos, pero el contraste entre la matanza sin cuartel de Putin en Ucrania y los intermitentes bombardeos de Trump en Irán reflejan la historia de los líderes de dos superpotencias que no logran salir de guerras que ellos mismos eligieron.
La invasión terrestre de Putin a una democracia vecina como Ucrania y la guerra aérea de Trump contra una teocracia en Medio Oriente como Irán son difíciles de comparar, y ambos parecen convencidos de que su guerra es justa y la del otro es injusta. Sin embargo, ambos conflictos se entrecruzan con diversos aspectos de la geopolítica global, desde los mercados energéticos y los suministros de defensa aérea hasta la cintura diplomática de los enviados de la Casa Blanca.
En líneas generales, lo que ambos conflictos demostraron son las limitaciones de la fuerza militar para alcanzar objetivos políticos, y al mismo tiempo debilitaron la imagen de poderío que tanto Estados Unidos como Rusia buscan proyectar en el escenario mundial. Pero también ponen de manifiesto las diferencias entre un Putin atrincherado y un Trump en constante cambio de postura.
Para los halcones belicistas, el fracaso de Trump en negociar un acuerdo de paz a largo plazo con Irán —como quedó en evidencia con el ataque iraní a buques mercantes de la semana pasada y la represalia estadounidense— demuestra que el presidente frenó demasiado pronto su campaña de bombardeo a gran escala. De hecho, tras el alto el fuego inicial de abril, algunos llegaron a sugerir que el norteamericano debería aprender de la intransigencia de Putin.
“Me parece que al haber frenado la campaña de bombardeos perdimos nuestra ventaja”, declaró entonces el general retirado Jack Keane en la cadena Fox News. “Era preferible negociar con la guerra en marcha, para tener la ventaja de nuestro lado. Es la estrategia de Putin, ¿o no?”.
En Rusia, algunos analistas interpretaron el memorándum de entendimiento preliminar de Trump con Irán como una señal de debilidad: un último indicio del declive de Estados Unidos. Sin embargo, también se comentaba que Trump había dado un paso que algunos querían que diera Putin, según señala Tatiana Stanovaya, especialista en política del Kremlin del Centro Carnegie Rusia-Eurasia. Trump parecía querer achicar las pérdidas de una aventura bélica que había perdido por completo el rumbo.
“Bombardearon un poco y en seguida se dieron cuenta”, dice Stanovaya, haciéndose eco de la opinión de algunos de sus contactos en la elite rusa. “¿Putin también se dará cuenta?”.

El año pasado Trump pareció ofrecerle a Putin un camino de salida: a cambio de un alto el fuego en Ucrania, la Casa Blanca le ofreció acuerdos comerciales y el levantamiento de las sanciones, una oferta que recibió críticas generalizadas porque parecía recompensar a Rusia por su agresión.
Pero a Putin no le pareció insuficiente y reclamó que antes de un cese del fuego se abordaran las “causas profundas” de la guerra, en otras palabras, una referencia a las amplias exigencias territoriales y políticas de Putin, como mantener a Ucrania fuera de la OTAN. Según dos personas cercanas al Kremlin, para el presidente ruso mantener la guerra en curso es su principal baza para apretar no solo a Ucrania, sino a Occidente. Si accedía a frenar los combates sin primero obtener concesiones, era improbable que las consiguiera cuando cesara su presión militar.
Según una de esas fuentes, Putin piensa que Trump cometió un error al lanzar la guerra contra Irán, pero que también se equivocó al decretar el alto el fuego de abril, ya que contradecía la doctrina del mandatario ruso de mantener la presión militar sobre el adversario el tiempo que haga falta hasta obtener concesiones a largo plazo. Ambas fuentes hablaron bajo condición de anonimato por temor a represalias del Kremlin.

Para algunos de los halcones antiiraníes de la mesa chica de Trump, ese contraste entre la obstinación de Putin y los titubeos Trump revela que ambos líderes hacen una lectura errónea de sus propias capacidades. El general Keane, que en 2020 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos de Trump, sostuvo que en abril Estados Unidos “optó por un alto el fuego” cuando sus opciones militares contra Irán superaban con creces lo que Putin puede hacer en Ucrania con armas convencionales.
“Haga lo que haga, Putin no va a lograr el tipo de dominio sobre Ucrania al que aspira”, declaró el general Keane en una entrevista. “Pero la situación de Estados Unidos es totalmente distinta, porque sí tenemos la capacidad de ponerle fin militarmente a esto”.
Por supuesto que Putin sacrificó muchas más vidas y recursos en su guerra en Ucrania que Trump en su guerra contra Irán. Putin también decidió basar el éxito o fracaso de su esfuerzo bélico en objetivos específicos —controlar toda la región ucraniana del Donbass y frenar una futura expansión de la OTAN—, y eso le complica cualquier cambio de rumbo, incluso dentro del autocrático sistema ruso.
Trump, en cambio, en febrero prometió “destruir los misiles” de Irán y en junio dijo que le parecía “un poco injusto” que Irán no tuviera misiles balísticos si otros países también los tienen.
El mes pasado, Robert Malley, que fue enviado especial para Irán durante el gobierno de Joe Biden, elogió a Trump en una nota de opinión por buscar la vía diplomática con Irán en vez de continuar lo que Malley consideraba como un esfuerzo bélico ruinoso que no lograría obligar a Teherán a aceptar las exigencias norteamericanas. En una entrevista reciente, Malley sostuvo que a diferencia de Putin, el presidente Trump tiene mucha flexibilidad para afirmar que ha alcanzado sus objetivos, “porque sus objetivos declarados han sido muy variados”.
“A Putin le costaría mucho hacer lo mismo, tanto política como estratégicamente”, dijo Malley.
Hace más de cuatro años que Putin se niega a pagar las consecuencias de retirarse del campo de batalla sin un acuerdo que le otorgue parte de lo que deseaba al inicio de la guerra. Para el pueblo ruso esa obstinación ha tenido un costo enorme, incluyendo las vidas de entre 350.000 y 450.000 soldados rusos y la caída de la economía. Para Putin, sin embargo, se trata de cumplir lo que se prometió, cueste lo que cueste.
Los rusos están extenuados con la guerra, pero Putin no afloja, y en una reciente entrevista con la prensa estatal volvió a hacer gala de su determinación, por más que Ucrania hubiese intensificado sus ataques dentro de Rusia y provocado una escasez de combustibles en todo el país, con el objetivo de que los rusos sientan la guerra en las puertas de sus casas.
“Dada su catastrófica escasez de personal, las Fuerzas Armadas ucranianas parecen creer que esta podría ser su salvación”, declaró Putin el 28 de junio. “Pero que el régimen de Kiev se salve no está en nuestros planes”.
.@POTUS on the status of the ceasefire with Iran: "To me, I think it's over. I don't want to deal with them anymore. They're scum... They're led by sick people... I'll speak to our negotiators. They want to negotiate—they're good people... but they have to come back to me. As far… pic.twitter.com/6eYfwMxSdn
— Rapid Response 47 (@RapidResponse47) July 8, 2026
La semana pasada, Trump retomó su discurso duro contra el régimen de Teherán, calificándolo de “lacra”, “enfermo”, “malvado” y “demente”, y advirtió que estaba listo para “terminar el trabajo”.
Pero dado el alto precio económico y político que Trump ya ha pagado por su guerra contra Irán, muchos analistas no creen que el régimen de Teherán se tome muy en serio sus amenazas. En franco contraste con los esfuerzos de Putin por proyectar determinación, el mes pasado Trump declaró que continuar la guerra con Irán podría haber significado “ingresar en una depresión”.
“Durante un tiempo pareció que Trump había aprendido una lección de esta guerra: que le convenía terminarla”, dijo Malley.
Traducción de Jaime Arrambide
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