
Llegan los mannies, los hombres que trabajan de niñeras
Cuidan chicos de día y estudian de noche
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WASHINGTON.- Al comienzo de la época moderna, la mujer se quedaba en su casa y, como máximo, una niñera de confianza cuidaba de los chicos cuando ella tenía algo que hacer o, en los nuevos tiempos, salía a trabajar. Era así.
Hasta que llegó Britney Spears. Y la diva del pop adolescente alteró todo, al instalar la última moda de Hollywood: contratar mannies , jóvenes y atléticos, en vez de niñeras, para su bebe.
Britney se encargó de potenciar una tendencia que estaba latente. La desparramó por la meca del cine y por el resto del país. Ya la siguen otras estrellas, como Gwyneth Paltrow o Elizabeth Hurley. Y la ola se potenció por otras grandes ciudades: Los Angeles, Nueva York, Chicago, Washington
Como toda moda, tiene ya nombre propio, manny , palabra que une dos términos: male ("varón" o "masculino") y nanny ("niñera"). Y ya está Internet para difundirlo - www.themanny.com -, junto al tradicional programa Au Pair, que conjuga intercambios culturales con trabajos para las familias que los hospedan.
"Hemos visto un incremento en el número de au pairs varones sumándose al programa, al igual que un número creciente de familias pidiéndolos en todo Estados Unidos", cuenta a LA NACION la gerenta de Cultural Care Au Pair, Karla Strobel, en Massachusetts. Ellos representan apenas el 5% de los au pairs de la compañía, pero "en los últimos cinco años vimos un aumento del 130% en la cantidad de au pairs varones, mientras que el número global de miembros del programa creció 44%", compara Strobel.
Perry Taylor, el niñero del hijo de Spears, vive en la mansión de la cantante y... ¡es egresado de la Academia Naval! Los mannies repiten, en general, algunas características del buen Taylor. Son universitarios que buscan una alternativa para reducir sus gastos fijos mientras viven en otras ciudades; cuidan a los chicos durante el día y estudian por la noche y sus francos; cobran entre 20 y 40 dólares por hora -o entre 600 y 1000 por semana-, y se ahorran los gastos de vivienda y comida.
También satisfacen una demanda. "El perfil típico de quien busca un manny es una madre soltera con chicos más grandecitos. Busca a alguien más atlético, con el que los chicos gasten energías", dice a LA NACION Claudia Khan, la presidenta de The Help Company, agencia de niñeras en Los Angeles. Advierte que los niñeros existen al menos desde que ella abrió su primer local, 25 años atrás. "Pero parece que ahora se armó una histeria en los medios y eso alentó la demanda", explica. Es decir, por Britney.
Beneficios
¿Qué beneficios aportan? Según los padres que los contratan, se conectan mejor con los varones, son más proclives a ensuciarse jugando, más estrictos con la disciplina, pueden aportar más seguridad y no reemplazan a las madres en su rol.
Strobel insiste en los beneficios inesperados de las leyes de la oferta y la demanda. "Como la cantidad de varones es superada significativamente por las mujeres, los que aceptamos tienen mucha experiencia. Muchos tienen títulos de posgrado o algún tipo de entrenamiento formal en jardines de infantes y guarderías", dice.
Claro que si no compiten con las madres, el cortocircuito puede ocurrir con los padres, que quieren resguardar para sí y para el fin de semana algunas actividades, como practicar deportes o enseñar a andar en bicicleta. Pero como los mannies suelen tener francos los fines de semana y se acuerda qué harán con los chicos, los roces se reducen, dicen ellos. Es en el fondo una cuestión de empatía, como con las niñeras.
Fue el caso de Laura Dove y Dan Solomon, una pareja que vive en Alexandria, al sur de esta capital, y contrató como manny a un estudiante de poesía de la American University, Adam Good. "En el momento en que entró en casa, a los chicos les encantó. Y a mi esposo, también", dice ella, que suele trabajar horas extras en el Congreso.





